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Carlos Robles

Lamentan y no denuncian

En infinidad de casos donde se cometen ilícitos y se atenta contra el patrimonio o los recursos económicos que durante poco o mucho tiempo se estuvieron ahorrando para disfrutar de algo, los coahuilenses nos ponemos a llorar, además de lamentar y clamar justicia, en vez de actuar denunciando judicialmente los hechos para que las autoridades encargadas en el área de procuración de la justicia conforme a nuestras leyes, procedan contra esos vividores y abusadores de la buena fe de sus víctimas.

Mi Columna

Lamentan y no denuncian

Por Carlos Robles Nava

En infinidad de casos donde se cometen ilícitos y se atenta contra el patrimonio o los recursos económicos que durante poco o mucho tiempo se estuvieron ahorrando para disfrutar de algo, los coahuilenses nos ponemos a llorar, además de lamentar y clamar justicia, en vez de actuar denunciando judicialmente los hechos para que las autoridades encargadas en el área de procuración de la justicia conforme a nuestras leyes, procedan contra esos vividores y abusadores de la buena fe de sus víctimas.

Todavía se recuerda el descarado fraude cometido por la propietaria de una agencia de una oficina turística, denominada “Viajes Saltillo”  que recibió pagos por alrededor de tres millones de pesos de cuatrocientos ingenuos clientes de distintos municipios de la Entidad, en especial de Saltillo, que para estas vacaciones de verano se prepararon a fin de disfrutar de relax y descanso, particularmente en playas mexicanas, auque no faltaron los que habían puestos sus ojos en países del viejo Continente, pagaron religiosamente el costo de su paquete turístico.

Cuando acudieron  a recoger su paquete del viaje, lo que recibieron fue la nada grata noticia de que Patricia Guadalupe Gutiérrez Coney, dueña de la defraudadora agencia de viajes, se había embolsado el dinero y de plano, con descaro y sin vergüenza les confesó y aceptó que todo se trató de un vil fraude.

A una semana de salir a la luz pública este multi-fraude, solamente una de las víctimas a presentado denuncia formal contra la defraudadora Gutiérrez Coney y dos más solamente han acudido a las oficinas de la Procuraduría de Justicia en el Estado, para saber los pasos y caminos a seguir para exigir la devolución de su dinero.

Los anteriores datos sobre la única denuncia formal de este caso, lo dio a conocer directamente la Sub Procuradora Ministerial en Coahuila, licenciada Guadalupe Toca Zavala.

Sin denuncia judicial, las autoridades responsables en la procuración de la justicia, nada pueden hacer, por más que las víctimas lloren y exijan justicia, pues cada parte debe hacer lo que le corresponde, además de que por el hecho de que haya una denuncia judicial, los trámites y camino que tome ésta, no significa que se está resolviendo el daño causado al patrimonio del resto que resultó defraudado en esta maquiavélica y diabólica acción de Gutiérrez Coney, quien “justificó” el desvío y uso del dinero entregado por sus casi 400 víctimas, fue para “cubrir otras necesidades del negocio”.

La no denuncia, hay que recordarlo, por más que lo den a conocer públicamente los afectados, solo beneficia a quien comete el ilícito y un ejemplo es precisamente lo que se supone está visualizando Patricia Guadalupe Gutiérrez Coney, que en el supuesto caso de que de los 400 ingenuos coahuilenses que creyeron en sus “planes turísticos” la denuncia la formaliza el 50 por ciento, tendrá que devolver parte de los 3 millones que en números redondos están reclamando los afectados, mientras que el resto al no judicializarse o sea denunciando formalmente ante el Ministerio Público, quedará para la “ganona” o sea para la propietaria de “Viajes Saltillo”.

Definitivamente que éstos si son negocios, aunque la reputación y honorabilidad si es que la tuvo de quien defraudó, quede averiada, pues de lo perdido, lo que quede y en este fraude, vaya que quedará buena lana no reclamada porque, insistimos, en vez de llorar, manotear y clamar justicia, se debe denunciar.

La falta de cultura de denunciar los ilícitos, es una costumbre extremadamente arraigada no solamente en Coahuila, sino en todo México. ¿Será por eso que hay tantos ratas, en particular, defraudadores”.

Sobran los pretextos en estos casos, en especial el que ir a denunciar se “perderá tiempo”, sin partir del principio de que ya perdieron su dinero de manera más fácil que debe doler porque debe pesar más el sacrificio hecho para haberlo ahorrado y merecerse unas plácidas vacaciones “playeras”.

En fin, que cada quien haga con su dinero lo que más le plazca, sin olvidar que nuestra apatía e indiferencia a la denuncia, deja los caminos libres y abiertos para que surjan más abusadores de la buena fe de muchos coahuilenses.(www.intersip.org)