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Carlos Robles

No escarmentamos

De las tragedias hay que aprender , aunque esto no va con muchas autoridades del país, incluyendo a las de municipios de Coahuila, las causadas por la naturaleza, que se agravan por la apatía e indiferencia de las autoridades.

Mi Columna

No escarmentamos

Por Carlos Robles Nava

De las tragedias hay que aprender , aunque esto no va con muchas autoridades del país, incluyendo a las de municipios de Coahuila, las causadas por la naturaleza, que se agravan por la apatía e indiferencia de las autoridades.

Un ejemplo de las desgracias por naturaleza se tuvo en junio del año pasado en Piedras Negras en donde mas de  40 mil habitantes de Piedras Negras, Coahuila,  en distintos grados fueron afectados por las prolongadas e intensas lluvias registradas la noche del viernes 14 de junio y que continuaron aún durante el siguiente día, así como la madrugada y mañana del sábado 15 de ese mes, han salido a la luz pública una gran cantidad de irregularidades que solaparon y fueron cómplices los responsables de las áreas de las Direcciones Municipales de Desarrollo Urbano y de Obras Públicas, al conceder permisos y autorizar la construcción de viviendas en terrenos de las márgenes del río Escondido que cada vez que recibe grandes caudales, se desborda y arrasa con lo que encuentra a su paso.

Una vez desalojados los escombros o lo poco que quedó de la infinidad de casas “desaparecidas” por las turbulentas aguas de Río Escondido, quedó a la luz pública construcciones que contando con autorización oficial municipal, se levantaron en las cercanías de las orillas del río Escondido y lo peor, muchas sin cimiento, probablemente para abaratar sus costos y sin medir los riegos y peligros como vino ocurriendo.

En otros casos, en nuevos fraccionamientos como “Río Escondido” se “taponearon” arroyos que eternamente fueron cauces o ruta hidráulicas complementarias de arroyos, lo que motivó que el agua recobrara su cauce natural, pero por desgracia, se llevó construcciones, además de toda la infraestructura de un parque recreativo que se había levantado encima de ese “desaparecido” cauce.

El levantamiento de bardas en varias de casas de distintas colonias que en este caso de inundaciones sirvieron de contención del agua para anegar otros sectores hacía donde se fue el líquido elemento producido por las precipitaciones pluviales.

El caso de la colonia “Río Escondido”, fraccionamiento de reciente creación, es solo un ejemplo de lo que sucedió en otras de las más de 40 colonias que fueron afectadas por las lluvias.

Cómo es posible que las autoridades de Desarrollo Urbano y Obras Públicas hayan tenido la osadía de aprobar permisos de construcción en condiciones totalmente fuera de la ley, no solo por su ubicación riesgosa en las márgenes de arroyos y el río “Escondido”, sino en muchos de los casos sin una supervisión posterior a la autorización oficial para construir.

Esto, además de las violaciones a los reglamentos de construcción, muestran de los titulares de esas Direcciones una falta de responsabilidad en sus funciones, además de traicionar la confianza que el alcalde les otorgó para cumplir dentro de las normativas todo lo concerniente a su área.

Que en un permiso individual a un particular ocurran y se permitan esas anomalías por la insuficiencia de personal para realizar inspecciones domiciliarias no es justificable, pero tienen un pretexto, empero, esto no puede permitirse por ningún motivo en sectores donde se aprobó todo un complejo habitacional o fraccionamiento con infinidad de casas.

Esto, las deficiencias en la supervisión de todo tipo de construcción y la complicidad que hay al tolerar y cerrar los ojos ante esas irregulares situaciones, no son exclusivas ni privativas de Piedras Negras, Coahuila, pues sucede en los distintos Municipios de la Entidad y de manera muy particular en los de mayor población que es donde se construyen más fraccionamientos.

El costo que a los meses o años tienen esos disimulos de las autoridades, al final, los vienen pagando los mismos contribuyentes porque tras cada desgracia sean o no motivados por la madre naturaleza, los gobiernos en el poder precisamente en el momento de esas desgracias, tienen que afrontar el costo de apoyo que hay que dar a los damnificados, lo que lógico redunda en la reducción de los presupuestos oficiales.

Los desarrolladores de viviendas, al menos por ahora, en el caso de Piedras Negras, incluyendo a quienes autorizaron los permisos de construcción y no supervisaron su proceso, deben ser llamados a cuenta si es que se desea enderezar el turbulento camino de muchas irregularidades que persisten y afectan a todos.(www.intersip.org)