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Taxímetros de “a huevo”

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La mejor herencia que puede dejar un alcalde a los ciudadanos son aquellas obras sociales y decisiones que benefician a la gente. El problema de ello es que perduren cuando cambia la administración municipal o bien darle seguimiento a su antecesor, siendo este último caso posible si no existiera el egoísmo y la vanidad de los alcaldes en turno en hacer lo que en su mayoría siempre sucede que es echarle al otro la culpa de todo y decir que no sirve lo que hizo la administración pasada o simplemente abandonando a medias un proyecto sin antes valorarlo.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Taxímetros de “a huevo”

La mejor herencia que puede dejar un alcalde a los ciudadanos son aquellas obras sociales y decisiones que benefician a la gente. El problema de ello es que perduren cuando cambia la administración municipal o bien darle seguimiento a su antecesor, siendo este último caso posible si no existiera el egoísmo y la vanidad de los alcaldes en turno en hacer lo que en su mayoría siempre sucede que es echarle al otro la culpa de todo y decir que no sirve lo que hizo la administración pasada o simplemente abandonando a medias un proyecto sin antes valorarlo.

            Lo anterior viene a colación por la decisión del acalde de Saltillo, Isidro López Villarreal al tomar la decisión de hacer obligatorio el uso de taxímetros para los más de  4 mil 500 concesiones de éste transporte público quien ha abusado en sus cobros a los usuarios y que dependiendo de la temporada del año  y del tamaño del sapo es la pedrada, es el sistema de cobro por corridas en la actualidad.

             Si existe entre la población mexicana y concretamente en Coahuila, una demanda generalizada y exigida por la población y lo que más le lastima por su  pésimo y deficiente servicio, es sin lugar a dudas, el transporte público urbano de pasajeros.

En toda la República las querellas de la ciudadanía por éstos abusones del pulpo camionero cuyos “miembros o socios” solo se están llenando los bolsillos del dinero que con mucho sudor en la frente y resto del cuerpo brotan de sus clientes que son los usuarios.

Hay que reconocer los pocos alcaldes valientes que pueden enfrentar ésta solución exigiendo un buen servicio sin estar pensando antes que el pueblo un costo político. De los 38 municipios de la entidad solamente un expresidente municipal marcó la historia en éste rubro. En la administración pasada esa persona fue Jericó Abramo Masso quien le dio la pelea a los camioneros creando su concepto del Saltibús y que lamentablemente en la actual administración se ha descuidado un poco, más no es tarde para rescatar y mejorarlo.

Lo que era evidente para continuar el proyecto del mejoramiento del transporte público eran los taxistas, que de lograr coronar don Isidro López Villarreal, el uso obligatorio de taxímetros, esto significará a su vez darle cumplimiento el uso de éstos dispositivos aprobados desde 2005 por la Presidencia Municipal pero con la diferencia de que en aquel año se dejó de manera opcional dejando a un lado la obligatoriedad de su implementación.

            De las más de ciento cincuenta líneas o rutas circulando en la ciudad, solamente una de ellas hizo uso de la instalación a sus unidades del taxímetro, teniendo ganancias superadas  a las expectativas.

            El resto de los consorcios optaron por no utilizarlas, justificándose que la implementación de los aparatos son “caros”, esperando algún tipo de convenio con el ayuntamiento para que los financiaran por considerarse muy costoso el equipamiento.

            En esta ocasión no tienen pretexto ya que el Municipio financiará la compra de los taxímetros pero con calidad de crédito entrando a la modalidad de pagos chiquititos desde 10 pesos diarios o 200 al mes y sin intereses.

            Ahora que se les cumplió el caprichito de su dizque justificación del por qué no se usaban taxímetros; los taxistas están molestos por el uso obligatorio en Saltillo o como dirían ellos “¡fue de a huevo!”, lamentablemente tuvo que ser de ésta manera porque de lo contrario continuarían cometiendo sus abusos a diestra y siniestra.

             Se piensa que el tema de los taxímetros es algo del mundo actual y moderno, pero es incorrecto. En la antigua Roma existían taxímetros rudimentarios, utilizando un mecanismo solidario con el eje de una carreta que iba liberando pequeñas piedras, y al final del trayecto, el cliente o pasajero pagaba en función a la cantidad de  piedritas liberadas.

            Si lo usaban los romanos, que fue un imperio de gran economía y conocida por sus vías de comunicación; por qué no, implementarlo de manera obligatoria en Saltillo, para que esté al parejero  a los cambios de infraestructura vial de la ciudad.

            Seguramente si logra instrumentar sin errores por parte de sus colaboradores los taxímetros, el edil saltillense dejará una herencia que beneficiará a la ciudadanía y además su primer distintivo como alcalde para su primer año. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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