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Carlos Robles

Privilegios de los maestros

Pese a que el INEGI por encargo de la Secretaría Federal de Educación, realizó un censo nacional para saber cuantos maestros tenemos, no hay una cifra real y la realidad es que no se sabe o bien se oculta que es una táctica para no decir el número de profesores así como los comisionados, y jubilados, éstos últimos trabajando y ganando dos salarios los que cobran y no trabajan, así como los avisadores, etc.

Mi Columna

Privilegios de los maestros

Por Carlos Robles Nava

Pese a que el INEGI por encargo de la Secretaría Federal de Educación, realizó un censo nacional para saber cuantos maestros tenemos, no hay una cifra real y la realidad es que no se sabe o bien se oculta que es una táctica para no decir el número de profesores así como los comisionados, y jubilados, éstos últimos trabajando y ganando dos salarios los que cobran y no trabajan, así como los avisadores, etc.

En una entrevista hecha a Chuayfett las cifras dadas a conocer fueron estimadas como el decir que aproximadamente se paga mil seiscientos millones a los maestros de todo el país.

También dio una cifra estimada, pero aclarando que en realidad no sabe con precisión que había unos ocho mil maestros comisionados.

Así de grave y costosos  son los privilegios que tiene el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en todas sus delegaciones y secciones estatales, como la misma conflictiva y “porrista” Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que manipulan y disfrutan por sus grandes y magníficas canonjías de las “conquistas” sindicales gracias a las revisiones de los contratos colectivos de trabajo, sus líderes Juan José Ortega y Rubén Núñez.

Durante decenas de años, lo mismo a los gobiernos federales priístas que panistas que ha tenido México, les ha pasado por las nubes el control de la planta oficial magisterial supuestamente “activa”, al igual que los llamados “comisionados”, ya que eternamente fue el S.N.T.E y la Coordinadora quienes hicieron la contratación directa de los mentores, facultad que dejarán de tener a partir de estos cambios en la Ley Federal de Educación.

Lo absurdo y aberrante de la situación es el hecho de que el dinero de la nómina de los “profetas” se paga con los impuestos de todos los mexicanos, siendo el colmo de no saber a cuántos y menos a quienes se les paga como maestro y si realmente siguen vivos y cumpliendo con sus labores.

Por cierto, para estos últimos, se acabaron las hojuelas de miel, pues conforme a la reforma educativa, ya que los comisionados deberán solo recibir un sueldo, es decir, si ocupan un puesto de elección popular desde regidor, sindico, alcalde, diputado local, federal, senador o Presidente de la República, según sea el caso, deberá vivir del salario que le sea asignado por dedicarse a funciones públicas o legislativas, sucediendo igual con aquellos maestros que sean “comisionados” como asistentes, secretarios privados, choferes, etc., de algún político o funcionario gubernamental en general.

El censo realizado por INEGI está inconcluso pues hubo escuelas ubicadas en las Serranías de México que no se encontró a la o el profesor.

En otros casos la ausencia se debió por juntas de trabajo sindicales o de planeación educativa en las zonas escolares respectivas.

Los tan mencionados “comisionados”, al menos hasta que entren en vigor las leyes secundarias de la reforma educativa, podrán disfrutar indebidamente de esas prebendas, debiéndose entender ahora el porqué hay quienes compran y se quitan la camisa por obtener una plaza magisterial sindicalizada.

Según el Secretario de Educación en México, todo esto se acabará y el maestro será para estar en las aulas preparando a las nuevas y futuras generaciones de mexicanos.

El trabajo que realice el INEGI dará cuenta de si existen o ya fallecieron algunos de los “comisionados” y que sigan cobrando parientes cercanos a quienes se les extendieron cartas poder notariadas, así como saber cuántos de los que dizque “activos” están en las aulas.

El censo del citado Instituto será también para conocer el número de escuelas que hay en el país, dato que tampoco tiene en sus archivos la SEP nacional, condiciones de los planteles y necesidades de cada aula o salón.

Tal parece, al menos por ahora, que hay buenas intenciones de enderezar el buque “SNTE” y su “satélite” llamada Coordinadora, que tanto dinero han costado a México y seguimos figurando demasiado abajo de la tabla media mundial en educación.(www.intersip.org)