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Carlos Robles

Duelen, pero educan

De siempre he sido un convencido de que la cultura no nace, se hace a través del tiempo y por desgracia en la mayoría de las ocasiones es a base del “garrote”, sinónimo de multas económicas aplicadas a quienes violan o los indisciplinados a cumplir con las reglas establecidas para vivir ordenadamente y dentro de la ley.

Mi Columna

Duelen, pero educan

Por Carlos Robles Nava

De siempre he sido un convencido de que la cultura no nace, se hace a través del tiempo y por desgracia en la mayoría de las ocasiones es a base del “garrote”, sinónimo de multas económicas aplicadas a quienes violan o los indisciplinados a cumplir con las reglas establecidas para vivir ordenadamente y dentro de la ley.

Recuerdo que de chaval, algunos 16 a 17 años de edad, mis primeras visitas o “pasadas” al otro lado, casi siempre a Laredo, Texas y en ocasión del natalicio de George Washington junto con la “palomilla” de estudios, me quedaba admirado y sorprendido ver generalmente las calles limpias; cuando un conductor vehicular le daba el paso a otro automovilista y más cuando se trataba de un peatón; el respeto a las señales viales y en fin tantas cosas tan ordenadas que observaba.

También, me tocó ver y vivir la actuación de los policías estadounidenses en aquellos casos en que se violaban las normas de sus reglamentos no solo en vialidad, sino en otras muchas cosas.

Viene lo anterior, por la decisión que tuvo el Ayuntamiento de Saltillo, de elevar las sanciones económicas en algunas reglas de urbanidad y buen comportamiento y me voy a referir a dos de ellas, una es la que refiere al castigo que se aplicará a quienes ir manejando y usan el teléfono celular y la otra es la relacionada a la sanción por desperdiciar el agua de consumo humano.

La multa impuesta por conducir e ir hablando telefónicamente con un celular, era hasta el 2014 de 465 pesos y se elevó a partir del 2015 a mil 993 pesos y  3 mil 987, según sea el caso, por ejemplo tratándose de cualquier conductor particular pagará los casi 2 mil pesos, mientras que tratándose de algún funcionario municipal, de hecho los 4 mil pesos.

La otra sanción que es por desperdicio de agua, será de 3 mil 322.50 centavos.

Como en infinidad de ocasiones, no faltan los saltillenses que no están de acuerdo, que es muy su derecho, sin embargo, no puede negarse que solo con dureza mostrada en las sanciones económicas, seremos más respetuosos de nuestras leyes.

Habrá cuestionamientos de que el incremento es mucho, pues en la cuestión de manejar e ir hablando con un celular representa un 300 por ciento más comparativamente a lo del año anterior.

Cada vez son más las y los conductores que gustan de ir echando el “chal” particularmente tratándose de nuestras féminas que no solo van tratando cuestiones de trabajo, de la oficina, del negocio propio o bien con la esposa o esposo o una hija o hijo, en fin, pretextos no faltan para querer justificar porqué manejamos con el teléfono celular en la mano y en la boca.

Las estadísticas son frías, pero justas y éstas indican que cada día son más las y los conductores que manejan usando simultáneamente el cedular y que esa indebida e improcedente forma de conduciré, además de ser una infracción reglamentada, ha causado no solo terribles percances por los choques y altos daños materiales, sino por muertes y personas lesionadas como resultado de esa mala costumbre de ir manejando y usando el cedular.

El derroche de agua los coahuilenses en general lo vemos a diario, por lo que es no necesario, sino una obligación endurecer las sanciones para no acabarnos los recursos que no son renovables y menos tratándose del agua.

La decisión de estas medidas, en lo personal, sirva de algo para subir aunque sea un poco nuestra cultura de respetar nuestras señales y reglamentos viales, al igual que no malgastar el agua que le hace falta a otras comunidades.

El gobernador, Rubén Moreira, al igual que el alcalde saltillense, Isidro López Villarreal, constantemente nos hablan de hacer de Coahuila y Saltillo, una entidad y una ciudad, respectivamente, de alta calidad de vida, así como con una cultura de respeto a las leyes.

Si los anteriores argumentos, no son suficientes para dar nuestro visto bueno a medidas disciplinarias que nos traerán más beneficios que perjuicios, agregando que las autoridades estatales y municipales, en este caso la capital de los coahuilenses apoyan y están pugnando por conseguir dar una identidad de orden, disciplina y cultura a Saltillo, como capital, debemos ser conscientes, pero sobretodo, dar cumplimiento cabal a nuestras reglas de buen vivir y poder presumirlo dentro de nuestras fronteras nacionales y fuera de ellas para quitarnos esa bien ganada fama de que en México, todo se puede hacer, al menos es la que pregonan los residentes extranjeros.(www.intersip.org)