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No maten a la gallina

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No faltan los alcaldes de Coahuila que lloriquean porque no logran bajar fondos económicos del gobierno federal de sus múltiples programas que tienen, empero, no toman en cuenta ni consideran que el incumplimiento de reglas y normas, el desvío, subejercicios y otras fallas los van alejando de esos beneficios.

Mi Columna

No maten a la gallina

Por Carlos Robles Nava

No faltan los alcaldes de Coahuila que lloriquean porque no logran bajar fondos económicos del gobierno federal de sus múltiples programas que tienen, empero, no toman en cuenta ni consideran que el incumplimiento de reglas y normas, el desvío, subejercicios y otras fallas los van alejando de esos beneficios.

Desde la creación, hace ya algunos años, del Subsidio para la Seguridad en los Municipios, muy conocido en las esferas gubernamentales estatales y municipales como SUBSEGUN, se han beneficiado hartamente, sobretodo que han dado oportunidad de con esos dineros a fondo perdido de contar con mejores corporaciones policiacas.

Nuestra Entidad no ha estado al margen de estos subsidios, que por cierto, gracias a éstos se ha dado fuerte adelanto en el fortalecimiento de los cuerpos policiacos tanto en vehículos, armas y otros artículos, como en la capacitación y entrenamiento de sus policías.

Como si fuese poco, estos subsidios también han servido para hacer llegar a los policías, apoyos económicos en sus salarios y demás prestaciones, lo que ha cambiado la cara de las policiacas municipales, quedando como un melancólico pasado, los viejos policías municipales que sin más armas que una pistola calibre 22 comprada en el clandestinaje hacían frente a los pocos maleantes que existían en los años de ayer.

Aquellos polis de mis tiempos, no contaban con suficientes unidades móviles, lo que ahora no faltan a policía municipal alguna, por muy lejano y pequeño que sea la comunidad.

Igualmente han quedado para la historia, aquellos “cuicos” que los llamábamos en mis tiempos, no con sobrepeso, sino más que regordetes que los hacía imposible de estar en condiciones físicas para perseguir e ir por la aprehensión de algún ratero.

Nuestros guardianes del orden de este tiempo, en su mayoría son jóvenes, tienen que ingresar a la academia de policía para ser preparados tanto física como académicamente, así como en el manejo de las ahora modernas armas de fuego, lo que es justo, pues los tiempos idos podía combatirse a los rateros a pedradas, con el perro del barrio, etc., cuando que ahora el más “fregado” de los ratas portan metralleta y lo menos son pistolas de alto calibre.

Por el bien propio de los alcaldes, pero principalmente por la comunidad que gobiernan, debe tenerse cuidado en la honesta aplicación de los dineros que entrega el SUBSEGUN, pues lamentablemente ya empezaron a salir más de dos que tres pelos en la sopa, por decirlo de alguna manera y refiriéndonos a desvíos y malas aplicaciones de estas aportaciones del gobierno federal.

En una reciente revisión hecha por la Auditoria Superior de la Federación, sobre la aplicación y destino de los recursos entregados a los Municipios de Coahuila, se encontró una serie de inconsistencias a los ayuntamientos de Monclova, San Pedro de las Colonias y Múzquiz.

Entre las irregularidades encontradas figura el que no se aplicó por completo la normativa del manejo de los dineros del SUBSEGUN. Por ejemplo, en Monclova, una de las pick up compradas con dinero del tan mencionado subsidio, no contaba con los accesorios necesarios para su función  y otras seis más, carecían del balizamiento establecido por la normativa.

En Múzquiz, se detectó un daño al erario público de un millón 284 mil pesos no aplicados en un programa improcedente para la seguridad pública. Y, en San Pedro de las Colonias, existe un manejo deficiente en la transparencia de estos recursos a diferentes cuentas no autorizadas.

Señores alcalde, no maten a la gallina de los huevos de oro y peor ahora con esta crisis económica que viven, porque luego andan lloriqueando y pretendiendo que el Gobernador, don Rubén Moreira, ande viendo la cara por ustedes, cuando son ustedes quienes fallan a la confianza otorgada. (www.intersip.org)

 

 

 

 

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