Wednesday, 26/9/2018 | 2:45 UTC-5
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Son como el chicle

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Es de sobra conocido que en las comunidades mexicanas, cualquiera que sea, las leyes son elásticas como si fuesen de chicle, dependiendo a quien se quiera ayudar o afectar, aunque también la balanza de la justicia, se inclina de acuerdo al peso, pero no el peso de las violaciones cometidas, sino de acuerdo al dinero que se ofrece para que la doña justicia se incline de acuerdo a la conveniencia de los protagonistas.

Mi Columna

Son como el chicle

Por Carlos Robles Nava

Es de sobra conocido que en las comunidades mexicanas, cualquiera que sea, las leyes son elásticas como si fuesen de chicle, dependiendo a quien se quiera ayudar o afectar, aunque también la balanza de la justicia, se inclina de acuerdo al peso, pero no el peso de las violaciones cometidas, sino de acuerdo al dinero que se ofrece para que la doña justicia se incline de acuerdo a la conveniencia de los protagonistas.

Saltillo no es la excepción  de la improcedente regla en el sentido de que las leyes se estiran como chicle, demostrándolo esto precisamente un percance que se registró anteayer domingo por la mañana cuando una patrulla de la policía municipal número 7687 dio “alcance” a un automóvil particular y según los “peritos” de tránsito, “dictaminaron” como responsable del alcance al conductor del coche, basando esa decisión quienes supuestamente hicieron el “peritaje” por haber frenado inesperadamente.

Tradicionalmente se ha establecido, aunque se desconoce si viene reglamentado oficialmente, que el que pega paga y, la otra, que es responsable de los daños quien no respete su distancia con referencia al vehículo que lleva adelante y que debe ser de 30 metros entre una y otra unidad motriz.

Frente a las propias oficinas de Seguridad Pública Municipal, cerca del crucero de Luis Echeverría y Pérez Treviño, a pocos minutos de salir de los patios de esa dependencia del gobierno municipal, la camioneta pick up de la gendarmería local número 7687, antes de incorporarse a los puentes de Echeverría, el conductor del coche particular que iba delante de la unidad policiaca, hizo una frenada repentina e inesperada, produciéndose el choque entre el vehículo oficial y el particular.

Aunque el saldo del percance registró pocos daños materiales, el dictamen de las autoridades de seguridad que por cierto, hecho en menos tiempo de lo que ocurrió el alcance, fue en contra del conductor del vehículo particular, que por cierto no portaba licencia para conducir.

El “peritaje” oficial hace responsable a quien manejaba el automóvil, porque frenó “repentinamente”, llamando poderosamente la atención esa decisión, cuando es de sobra conocido y por la aplicación de los mismos agentes viales que toman conocimiento del percance, en los alcances siempre se ha establecido como responsable el que choca o pega, incluyendo estando parado totalmente la unidad motriz que vaya adelante, independientemente de esto, se establece que el espacio que debe mediar entre un vehículo y otro en circulación debe ser de 30 metros, aunque esa normativa no conozco quién la respete o cumpla, sin embargo, viene establecida en el reglamento municipal de tránsito local.

De confirmarse que el percance fue motivado por un “alcance” entre dos vehículos, en opinión generalizada, quien pega o choca pagar, pues es un hecho que el conductor en circulación que va atrás, se distrajo o no guardó la distancia reglamentada.

Esa decisión arbitraria y abusiva cometida por la propia autoridad cuya encomienda es impartir la justicia, ha sido criticada por ciudadanos enterados del accidente tanto por los que fueron testigos del “alcance”, así como por la noticia aparecida en los medios de comunicación.

Entramos en Saltillo y resto del país, a los tiempos de la modernidad, pero no cambiamos en decisiones en donde a todas luces se demuestra que las leyes son para respetarlas y aplicarlas justamente y no que se estiren como chicle y para el lado que más conviene según los intereses. (www.intersip.org)

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