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Carlos Robles

Nació muerta

La tan cacareada y esperada ley federal anticorrupción, por fin, después de tanto anuncio que ya mero, que siempre no, que el Presidente no lograría consenso legislativo para la aprobación a su iniciativa para hacer reformas constitucionales sobre el Sistema Nacional Anticorrupción y otros argumentos que surgían, se le dio nacimiento, aunque lamentablemente salió muerta, pues en opinión de analistas políticos, no cumple con las expectativas que se esperaban y se daba por hecho que por fin se daría un zarpazo definitivo camino en acabar con tantas raterías e impunidad contra todo aquel funcionario o político que se lleve los dineros públicos.

Mi Columna

Nació muerta

Por Carlos Robles Nava

La tan cacareada y esperada ley federal anticorrupción, por fin, después de tanto anuncio que ya mero, que siempre no, que el Presidente no lograría consenso legislativo para la aprobación a su iniciativa para hacer reformas constitucionales sobre el Sistema Nacional Anticorrupción y otros argumentos que surgían, se le dio nacimiento, aunque lamentablemente salió muerta, pues en opinión de analistas políticos, no cumple con las expectativas que se esperaban y se daba por hecho que por fin se daría un zarpazo definitivo camino en acabar con tantas raterías e impunidad contra todo aquel funcionario o político que se lleve los dineros públicos.

Las reformas hechas al Sistema Nacional Anti corrupción, una vez que se desecharon las 35 reservas presentadas, establecen que el Sistema Nacional Anti Corrupción será el encargado de coordinar esfuerzos para implementar políticas transversales en materia de control, prevención y disuasión de la corrupción, además de la promoción de la integridad planteando fortalecer a la Secretaría de la Función Pública por cuanto hace a la prevención, corrección, auditoria, investigación y sanción de delitos de corrupción.

Se instituye instaurar un Consejo Nacional para la ética pública que se encargará de garantizar y adecuar la implementación de las políticas y programas desarrollados por el Comité Consultivo, al igual que un Consejo Ciudadano para canalizar los esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil.

En contraparte, se redujo solo 7 años la prescripción de los saqueos, desviaciones, robos, etc., que se haga de los recursos públicos, cuando que en la iniciativa se planteaban de 10 a 15 años, pese a que partidos opositores al PRI, como el PAN, PRD, MORENA y Movimiento Ciudadano pugnaron porque no hubiese período de prescripción que sería lo ideal y como un ejemplo para los que en el futuro quisieran llevarse lo ajeno.

La famosa ley anticorrupción fue criticada por el sector privado de Coahuila, sobretodo el que se haya reducido a un menor tiempo la prescripción en el delito del saqueo, robo, desvío de recursos públicos, entre otros razonamientos.

En honor a la verdad, en opinión de ciudadanos, se perdió tiempo y dinero en la aprobación de esta ley anti corrupción cuando que existen ya leyes y códigos penales que establecen cárcel y sentencias a los rateros de dineros públicos, pues no puede calificarse de otra manera a quien toma dinero ajeno sea particular o funcionario, pues no deja de ser delincuente, aunque sí niveles de ratas con cuello blanco, ladrones mediocres por su condición económica o simples rateros que roban algunos por necesidad y otros por costumbre.

Para que darle tantas vueltas al asunto, cuando bien se dice que es más que suficiente aplicar las actuales leyes, pero hacerlo en verdad y no como se está repitiendo y siendo una constancia en México el saqueo de recursos públicos sin castigarse a los responsables.

La llevada y traída Ley Anticorrupción tuvo además de un nacimiento muerto, una aprobación desencantada al no agrupar opiniones favorables, además de mexicanos líderes de opinión, ni de la mayoría de los múltiples partidos políticos que integran las Cámaras de Senadores y Diputados Federales.

Por ahora, hay quienes opinan que hay que darle el beneficio de la duda y esperar a que uno o varios funcionarios públicos cometan alguna ratería de los bienes del pueblo, para ver si es cierto que será éste el instrumento para sino erradicarlo totalmente, al menos reducir ese cáncer que carcome cada vez más, el prestigio no en el interior de la República, sino internacionalmente al colocarnos entre los países con mayor corrupción de todo tipo, es decir, lo mismo en las actividades particulares que en las gubernamentales. ¿ Quién sabe por qué?. (www.intersip.org)