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Carlos Robles

Salen los trapitos

La ley promovida por el gobernador, Rubén Moreira Valdés, para proteger a las familias de las y los desaparecidos coahuilenses, no tiene discusión sobre su objetivo y que no es otro más que el garantizar los derechos humanos, laborales y sobretodo de amparar a las y los huérfanos y viudas, quienes quedaron desamparadas cuando en distintas circunstancias y frente a la inseguridad que se vive en todo el país, los jefes de familia perdieron la vida en algún “fuego cruzado” e igualmente tras ser secuestrados o bien a través de otras situaciones registradas en estos tiempos aciagos del presente.

Mi Columna

Salen los trapitos

Por Carlos Robles Nava

La ley promovida por el gobernador, Rubén Moreira Valdés, para proteger a las familias de las y los desaparecidos coahuilenses, no tiene discusión sobre su objetivo y que no es otro más que el garantizar los derechos humanos, laborales y sobretodo de amparar a las y los huérfanos y viudas, quienes quedaron desamparadas cuando en distintas circunstancias y frente a la inseguridad que se vive en todo el país, los jefes de familia perdieron la vida en algún “fuego cruzado” e igualmente tras ser secuestrados o bien a través de otras situaciones registradas en estos tiempos aciagos del presente.

Aunque el aspecto de restituir sus derechos a las y los deudos de los desaparecidos va caminado lentamente desde el punto de vista jurídico, poco a poco para algunas familias se está haciendo realidad la revalidación de derechos en beneficio de las familias que sufrieron la baja de su esposo como es su indemnización por muerte, la cancelación de los créditos hipotecarios, al menos y por el momento referente a los otorgados por el INFONAVIT, el reconocimiento de los beneficiarios ante el Seguro Social para seguir recibiendo atención médica-hospitalaria y medicinas, así como otras ventajas más estipuladas en esta legislación, una vez que el juez penal que conoce del caso dictamina oficialmente la defunción del desaparecido.

Para las asociaciones organizadas en defensa de los derechos de los deudos de los desaparecidos, los avances son demasiado tardados, sin considerar que no es fácil para un juez decretar la defunción, por lo tanto debe haber paciencia y consideraciones por parte de los deudos.

Empero, la otra cara de la moneda de los derechos de los desaparecidos en los que Coahuila fue pionero, está saliendo en las últimas semanas al hacerse oficial, entre otras gracias a las indagatorias realizadas por la Procuraduría de Justicia en Coahuila y me refiero a la información oficial dada a conocer en días pasados por el titular de esa dependencia, respecto a que casi una docenas de coahuilenses reportados como “desaparecidos”, han sido localizados en cárceles de los Estados Unidos y específicamente penitenciarias de Estado, su mayoría involucrados en cuestiones de drogas.

Este logro fue gracias a la coordinación de esfuerzos entre autoridades estadounidenses y coahuilenses, al margen de que el paradero o existencia de otras u otros “desaparecidos” han salido a flote informándose de ello a través de los mismos medios de comunicación de cualquiera de su género, habiendo sido ubicados en otras Entidades del país, cuando sus familiares estaban convencidos de que fueron desaparecidos en circunstancias violentas.

Se trata de personas de ambos sexos, en el caso de los ubicados en distintas regiones de México, fuera de Coahuila, que en su mayor parte huyeron de sus hogares lo mismo por escapar con la o el novio e igualmente por tener vida con otra pareja  tratándose de casados y en fin por otras razones diferentes a la tan pregonada y cacareada “desaparición” por la delincuencia organizada.

Sí existen y muchos, por cierto, que fueron víctimas de cárteles, aunque igualmente es indispensable esperar determinado tiempo, porque sin ofender ni tampoco levantar falsos, hay que aceptarlo y decirlo, más que “desaparecidos” desde el punto de vista que se encuentren muertos, se enrolaron por infinidad de circunstancias en las actividades de los malosos y jamás regresaron con sus familias.

De que la ley instituida en Coahuila para proteger a las familias de las víctimas de desaparición forzada, es positiva, no existe duda alguna, aun y cuando algunos grupos empresariales, particularmente de la Comarca Lagunera de Coahuila, la están rechazando, debe existir tolerancia y comprensión y en especial una actitud humanitaria, pues en muchos casos el tiempo da la razón como es la aparición de personas reportadas como desaparecidas y resulta ahora que están vivitos y coleando en prisiones gringas por andar en malos pasos o huyeron con la o el nuevo amor.

Igual debe tomarse en cuenta que hay otros casos en que se fueron de sus hogares por diferencias familiares y que con el tiempo, están saliendo los trapitos al sol confirmándose que están más vivos que nunca, aunque emproblemados por la ley o con la relación que abandonaron. (www.intersip.org)