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Carlos Robles

Chuy cree y, yo también

La palabra creer de acuerdo al diccionario enciclopédico universal “Aula”, es una definición generalizada, algo así como una media verdad, aunque íntegramente dice que es tener fe, pensar y su explicación más extensa define que “es tener por cierta una cosa que el entendimiento no alcanza a que no está comprobada o demostrada”

Mi Columna

Chuy cree y, yo también

Por Carlos Robles Nava

La palabra creer de acuerdo al diccionario enciclopédico universal “Aula”, es una definición generalizada, algo así como una media verdad, aunque íntegramente dice que es tener fe, pensar y su explicación más extensa define que “es tener por cierta una cosa que el entendimiento no alcanza a que no está comprobada o demostrada”

Es decir y para ser explícitos y claros, cuando cualquiera que exprese la creencia de aquello u otro, significa y quiere decir que no está seguro de lo que dice o es una salida fácil y tonta para evadir cuando es cuestionado o en realidad ni siquiera está enterado de lo que cree y no está seguro de lo que dice, resaltando esto con mayor fuerza tratándose de personajes gubernamentales o que cobran en nóminas oficiales no necesariamente de gobierno, igual puede ser de alguna escuela de diferente nivel o hasta de una universidad que es lo máximo.

No soy un erudito en la ciencia de las letras y menos en razonamientos gramaticales, aunque acepto que soy un terco cuando alguna de mis hijas o hijos, a pregunta expresa me dicen “yo pienso, yo creo, se me hace, al menos para mí es esto o lo otro”.

Bien o mal, acepto mi carácter fuerte y respondo a mi hija e hijo según sea el caso con quien dialogo: “Cree o no sabe, porque yo también creo y sino sabe, dígalo y ya”.

Hace cosa de dos semanas, el nuevo Rector de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, Jesús Valenzuela García, fue criticado por un medio de comunicación sobre su falta de atención en la protección y resguardo de los bienes de la máxima casa de estudios de “los buitres”, al denunciar públicamente y respaldada con una gráfica, la presencia de una camioneta suburban en los Estados Unidos, justo en Laredo, Texas y en las afueras del único mool que tiene esa sureña ciudad perteneciente al territorio del Tío Sam.

Poco antes de la publicación, Chuy, el Rector, anunció un plan de austeridad por la situación económica que están viviendo todos los sectores de México, sean oficiales gubernamentales, empresariales o particulares.

Posterior a lo anterior, la susodicha máxima autoridad de la Narro, admitió el descontrol que existe en horarios y uso de las 250 unidades motrices de la Universidad no de ahora, sino de siempre lamentablemente, ya que la ceguera y sordera de quienes han sido rectores de las pocas instituciones de estudios agropecuarios que tiene México, no les ha permitido en tantos años poner remedio a una de las tantas fugas económicas que por años ha tenido y sigue con esa deficiencia.

Jesús Valenzuela García, dijo que esa anómala situación lo obligaba a implementar un esquema de supervisión más rigoroso, aunque nunca ha existido ni medio o totalmente estricto, siendo una de las situaciones de impunidad, tolerancia o disimulo que de siempre ha tenido la Agraria Antonio Narro.

A los pocos días del anuncio de la “austeridad”, salio a flote, lamentablemente, un suceso más al perder la vida el joven estudiante de parasitología, Teódulo Argaes, cuando ya noche en la carretera volcó al perder el control del automóvil propiedad de la Antonio Narro, que traía asignado y que conducía en horas fuera de lo normal, conforme al horario de trabajo de esa casa de estudios.

Chuy, el “buitre” rector, expresó sus condolencias por tan infortunado y trágico percance, agregando palabras más o menos: “Creemos que se requiere una mayor vigilancia de los vehículos que se tienen para investigación o traslados”.

Es decir, que ¿el Rector frente a esos hechos rebatibles, cree, pero no está seguro y menos convencido de que hay desorden e indiscreción, impunidad y solapadera en el uso del parque vehicular oficial de la Narro?.

Pues, en el que México vivimos, si así “piensan” en sus responsabilidades los supuestos “académicos”, pues que le dejan al ciudadano común y corriente y peor que podemos esperar de la “raza”. (www.intersip.org)