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Guillermo Robles

Dime de que presumes ….

Este fin de semana se vio una singular alegría entre la gente y no podría pasar desapercibido puesto que para los chiquitines inició sus vacaciones e igual manera para los que cursan secundaria y bachillerato. Lo mismo sucedió para a aquellos quienes trabajan en el sector público incluyendo juzgados que entró a un período de vacaciones para dejar en pausa sus actividades.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Dime de que presumes …. 

Este fin de semana se vio una singular alegría entre la gente y no podría pasar desapercibido puesto que para los chiquitines inició sus vacaciones e igual manera para los que cursan secundaria y bachillerato. Lo mismo sucedió para a aquellos quienes trabajan en el sector público incluyendo juzgados que entró a un período de vacaciones para dejar en pausa sus actividades.

Y todo gracias a los usos y costumbres de la religión católica en donde en teoría es un período de reflexión y reafirmación a la fe en donde a final de cuentas creyentes o no creyentes lo ven más como un periodo vacacional.

Los planes para vacaciones de Semana Santa es lo primero que se agendó entre los mexicanos en donde tal parece que sacaron los últimos guardaditos antes de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Publico, les cobre a los contribuyentes de sus declaraciones anuales, gastándolo todo en los vuelos en donde ya se habla de agotados los lugares para las diferentes playas en el país.

Pero esto no es impedimento para trasladarse a otras partes para vacacionar ya que están las  empresas de transporte de pasajeros foráneos que se han convertido en el número uno, pero no en buen servicio, sino en inseguridad muy a pesar de que cuentan con dizque «certificado» de calidad y excelencia en su servicio.

Es común que sus unidades de buenas a primeras sufran de accidentes como de incendios que se registran durante su trayectoria causados por las malas condiciones mecánicas de la unidad aunque exteriormente se ven excelentes gracias a una buena lavada de carrocería, aunque en infinidad de ocasiones no funciona el aire acondicionado, pese a venderse un servicio supuestamente de primera clase.

Si no son incendios de autobuses son los trágicos choques de frente de dos camiones de pasajeros ya sea por descuido por parte de los chóferes, unos por cansancio u otros por negligencias dejando una cantidad enorme de muertos registrados en carreteras federales y autopistas.

Pueden enumerarse otros muchos percances en donde se ha expuesto la vida de sus pasajeros que por necesidad se ven obligados a utilizar los servicios de estos «ataúdes» móviles.

Pregonan mucho sus propietarios, el «certificado» donde se dice, al menos con letras, que es una empresa autobusera muy segura, pero no se dice en que ni de qué.

Resultando incongruente dicha aprobación de calidad cuando los camiones carecen de cinturón de seguridad, también de salidas de emergencia para cualquier contingencia así como su respectivo manual de qué hacer en caso de un accidente.

Tampoco cuentan con la capacitación necesaria con conocimientos paramédicos para en el caso de que se requiera en un momento dado ya que no se saben las condiciones de salud de cada uno de los pasajeros, si no más por mencionar entre los viajeros existen mujeres ya en sus últimas semanas de embarazo, gente con problemas cardiovasculares, etc.

Estos índices de accidentes aumentan más cada vez más en temporada de vacaciones con motivo de la Semana Santa, siendo éstas las primeras del año.

También la falta de medidas de seguridad que tienen estos transportes para los delincuentes comunes, ósea los raterillos que con una facilidad atraviesan un vehículo o cualquier otra cosa para obligar a que se detengan y se suben para asaltar a los pasajeros quitándoles no solo sus pertenencias sino barren hasta con papelería como las credenciales del IFE, para votar.

La falta de control que tienen las compañías de transporte para poder regular los levantones que hacen los chóferes durante el recorrido que es dinerito extra para sus cheves y pérdidas para  el negocio, exponiendo a su vez a los pasajeros por no tener la certeza de quienes son a los que suben, si a esto le sumamos que no sirven los detectores de armas instaladas en las centrales de autobuses.

Ya es tiempo de que las autoridades federales del transporte den una revisada a las unidades de las empresas que están en las centrales de autobuses y aquellas que por alguna razón desconocida se encuentran instaladas en las entradas y salidas de las ciudades donde no existe espacio suficiente para la parada del autobús siendo éstos un simple “localito” de renta donde montan un mostrador con dos o tres computadoras para la venta de boletos.

No es justo que en estos percances son los clientes o sea los pasajeros quienes tienen que cargar las culpas e irresponsabilidades de empresas que dice ser segura, pero que nada tiene de eso más que un simple papel en donde lo certificó una empresa privada que nada hace gratis y que cobra por extender esas dizques certificaciones para convertirlos en verdaderos ataúdes móviles  y a su vez certificados de muerte segura por su falta de responsabilidad por parte de las autoridades e interés por acabar viejos vicios en donde no les importa la integridad de la población más que la promoción turística y campañas de publicidad oportunas para los políticos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org