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Carlos Robles

Nació chimuela

Toda acción que se proponga llevar a cabo cualesquier dependencia oficial del nivel que sea, desde municipal, estatal y federal y no cuente con el personal necesario para supervisar su cumplimiento, es duro decirlo, pero en ocasiones es preferible que ni existan.

Mi Columna

Nació chimuela

Por Carlos Robles Nava

Toda acción que se proponga llevar a cabo cualesquier dependencia oficial del nivel que sea, desde municipal, estatal y federal y no cuente con el personal necesario para supervisar su cumplimiento, es duro decirlo, pero en ocasiones es preferible que ni existan.

México tiene excelentes y extraordinarias leyes, pero en su mayoría su falta de actuación está ligada a la ausencia de empleados que supervisen el cumplimiento de las medidas que se legislen, siendo lo de siempre: Leyes muertas y de relumbrón.

Caso concreto, al menos por esta ocasión lo es la Secretaría de Salud en Coahuila, problema no nuevo, sino lo ha sufrido en el pasado y muy en el pasado, es decir, desde su existencia en sus distintas modalidades, ha quedado de hecho relegada con el crecimiento poblacional de los 38 municipios que conforman la Entidad.

El tema más reciente en donde sale a relucir su mediocridad es la reciente ley de salud promulgada a principios de marzo y que entre otras medidas, se pretende erradicar el salero de las mesas de los restaurantes.

Aunque los mandos superiores actuales de la Secretaría de Salud intentaran hacer cumplir esa disposición, la primera pregunta es “con qué gente”, pues es sabido que el personal que es habilitado como inspectores escasea como es lo mismo en su parque vehicular para desplazarse por el extenso territorio coahuilense, por cierto, es el tercero de mayores dimensiones de las 32 entidades de México.

Soy y me califico un “restaurantero” de corazón y para empezar no con la nueva Ley de Salud y concretamente con el tema de eliminar los saleros, sino en la limpieza e higiene que debe haber no exclusivamente en las cocinas de los restaurantes, en el área de los comensales o clientes, sino también en los sanitarios.

No hablo de restaurantes de tercera o cuarta categoría, me refiero a muchos negocios de comida de primer nivel e incluyendo los “chics”, es decir los que cobran y bien hasta por sentarse.

No conozco al menos en los últimos años y si me equivoco señálenmelo, para ello viene mi correo electrónico, restaurantes que hayas sido sancionados económicamente o clausurados por lo cochino o antihigiénicos que tienen sus baños, en la comida y en  general en el establecimiento.

Tampoco se conocen casos de multas por falta de limpieza en sus cocinas y, así podemos enumerar otras razones en donde la limpieza e higiene es lo que menos importa a esos negocios, que acepto, sigo acudiendo a ellos.

La obligación de retirar los saleros de cada mesa, es por ahora y en el mediano y lejano futuro una exigencia de papel mientras no se cuente con los inspectores necesarios para por lo pronto hacerle saber a los restauranteros, taqueros, loncheros, etc., la nueva legislatura.

Por lo pronto, el Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantera y Alimentos en Saltillo, (CANIRAC), el joven empresario Alberto Salinas de las Fuentes, reconoce que al margen de que son aún bastantes los restaurantes en cuyas mesas lo que resalta es el salero, a la nueva Ley de Salud, le falta el reglamento que determine las sanciones a aplicarse, es decir, de momento la nueva ley nació chimuela, es decir, sin dientes para multar a quien no cumpla.

Otra de las advertencias del líder de los empresarios de comidas elaboradas, es que los restaurantes de franquicia, es difícil cumplan con la ley, porque en sus contratos se establecen normativas que deben cumplir, es decir, bajo ese criterio la eliminación de los saleros será exclusivamente para los restaurantes de medio o bajo vuelo porque no son de franquicia.

Como que chocan los razonamientos, pues en los países de origen de esas franquicias que generalmente son norteamericanas, sus leyes se aplican a coludos y rabones, es decir, ellos igual que México emplean la frase de “todos coludos o todos rabones” sinónimo la ley es para todos. (www.intersip.org)