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Carlos Robles

Exhibe excesos y fallas

Al margen de sus gustos como mujeriego y adicto a ciertos estupefacientes, según acusación hecha en medios de comunicación, el caso del regidor del Ayuntamiento de Arteaga, Coahuila, José Arcadio González Peña, saco a flote y a la luz pública algunos excesos y debilidades de las autoridades del citado “Pueblo Mágico”.

Mi Columna

Exhibe excesos y fallas

Por Carlos Robles Nava

Al margen de sus gustos como mujeriego y adicto a ciertos estupefacientes, según acusación hecha en medios de comunicación, el caso del regidor del Ayuntamiento de Arteaga, Coahuila, José Arcadio González Peña, saco a flote y a la luz pública algunos excesos y debilidades de las autoridades del citado “Pueblo Mágico”.

Esto sucedió la semana pasada, cuando el regidor en mención se vio involucrado en una inmoral conducta, al menos así lo señaló su sobrina de 19 años, cuando en estado de embriaguez trato de malpasarse haciéndole tocamientos obscenos.

En represalia, los familiares cercanos a la joven víctima de la improcedente conducta de González Peña, fueron hasta el domicilio y negocio del éste y lanzaron piedras y otros objetos lapidando, dos vehículos que se encontraban estacionados en el interior de del Regidor, además de causar daños a las dos fincas, es decir, lo mismo a la casa que al comercio del regidor arteaguense.

Las unidades motrices, una de ellas de modelo 2014, resultaron con los cristales rotos y abolladuras en distintas partes de la carrocería.

González Peña, tras la lluvia y andanada de piedras que le lanzaron para que no ande de “cachondo” con la o las sobrinas, pidió el auxilio de la Policía Municipal de “su” pueblo, es decir Arteaga.

Los gendarmes o genízaros municipales, acudieron a la casa del regidor 30 minutos después de que el regidor pidió auxilio y apoyo de las “fuerzas de seguridad pública municipales”.

Para ese entonces, los vengativos parientes del regidor agredido y familiares cercanos de la chavala a quien el tío briago quiso violar y solo alcanzó a manosear, se encontraban ya en sus respectivos domicilios entregados a “Morfeo” o sea dormidos y satisfechos de haber cobrado venganza por el abusador funcionario municipal, quien “denuncio” la tardanza y larga demora en que la policía municipal atendió su llamado.

¿Desde cuándo a los regidores y síndicos de los ayuntamientos coahuilenses, se les proporciona no un solo vehículo, sino hasta dos tratándose de un municipio en donde lo que  más les falta son unidades para atender los servicios públicos primarios y más para la policía municipal ?.

Si a una autoridad o funcionario como suele ser y se supone es cualquier regidor y síndico de un ayuntamiento pequeño como Arteaga pide el apoyo de la policía, ésta acude al lugar de los hechos media hora después, ¿ qué puede esperar un ciudadano normal ?.

De qué privilegios goza José Arcadio, el regidor “cachondo” para tener a su mando y responsabilidad dos unidades públicas, cuando hay penuria económica en las arcas municipales del “Pueblo Mágico” al grado de que se han reducido los servicios de recolección de basura, aumentado los robos en particular en las cabañas en la sierra, a los proveedores se les trae con vueltas y vueltas porque no hay dinero o dizque la Federación les recortó sus participaciones, según lo pregonan insistentemente las autoridades de esta comunidad.

Gracias a los gustos sexuales de este mal funcionario público, salieron excesos y fallas de las autoridades como es el hecho de asignar hasta dos unidades a un miembro del Cabildo, cuando entre otras ausencias que se tienen en la actualidad es precisamente vehículos para atender los servicios que demanda la comunidad.

Una de las deficiencias señaladas por el mismo sujeto “apedreado” con quien cobraron vengarza por sobrepasarse con su sobrina con el cuento de que andaba “borracho y no sabía qué hacía”, es la larga espera de atender la llamada de auxilio policiaco o ¿ acaso fue por las largas distancias que hay que recorrer debido a lo extenso del territorio arteaguense?.

“Haiga” sino como “haiga” sido, pero no hay duda de que cuando menos se espera salen los trapitos sucios por los excesos y debilidades de una persona u institución pública. (www.intersip.org)