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Carlos Robles

¿ Hay de primera y tercera ?

Saltillo cuenta con aproximadamente 800 colonias de los diversos niveles económicos. Desde las más vulnerables en donde falta todo y nada tienen, hasta las llamadas encumbradas en donde resaltan lujosas residencias, algunas con alberca, seguridad privada, etc.

Mi Columna

¿ Hay de primera y tercera ?

Por Carlos Robles Nava

Saltillo cuenta con aproximadamente 800 colonias de los diversos niveles económicos. Desde las más vulnerables en donde falta todo y nada tienen, hasta las llamadas encumbradas en donde resaltan lujosas residencias, algunas con alberca, seguridad privada, etc.

Para la vigilancia durante las 24 horas diarias, se dispone de mil policías, incluyendo a los asignados o comisionados a oficinas públicas de diversas áreas, en los juzgados penales y, además aquellos guardianes asignados a tareas de mayor envergadura como grupos de reacción rápida, de inteligencia y debe restarse a los guardianes a quienes se les da su respectivo descanso después de 12 o 24 horas de actividad.

A final de cuentas y siendo optimistas, diariamente no llegan ni a 600 los elementos policiacos disponibles y activos.

La conclusión y realidad es que no se tienen en Saltillo como tampoco en Torreón, el número idóneo para garantizar no una buena, sino una pobre o mediocre vigilancia a los casi 800 mil habitantes tanto de la ciudad capital coahuilense como de la Perla de La Laguna.

Traemos un rezago histórico y ha sido hasta en los últimos años, probablemente diez, en que los gobiernos de los tres niveles han puesto mayor atención a cubrir el renglón de seguridad, aunque sin temor a equivocarme ha sido hasta en estos últimos tres a cuatro años en que ha sido mayor no solo la preocupación sino el esfuerzo de las autoridades municipales y estatales para reforzar sus cuerpos policiacos.

Los parámetros o recomendaciones de los expertos y conocedores internacionales en materia de seguridad, sugieren y recomiendan que lo idóneo es contar por lo menos con 3 policías por cada mil habitantes, en consecuencia se está hablando al menos Saltillo debería tener 2 mil 400 guardianes preventivos municipales, en activo, es decir, ejerciendo su verdadera función como lo es la seguridad y no cuidando puertas ajenas a la Policía o asignados a “comisiones especiales” que no son ninguna otra cosa que andar de guardias de algún funcionario.

Hago toda esta historia, ante la petición o exigencia de algunas colonias que con todo derecho y razón exigen mayor vigilancia porque la incidencia de latrocinios va en ascenso.

Por ejemplo, la colonia República Poniente, en Saltillo, pide más apoyo a la Policía Preventiva Municipal para reportar a la Policía a cualquier vendedor ambulante, lava coches, chatarrero, migrante, pordiosero o cualquiera que ande de toca a toca en las casas ofreciendo servicios o una ayuda por distintas causas, a fin de que acuda la autoridad para un guardián público acusa a ese sector para comprobar si no se trata de un posible delincuente.

Un grupo representativo de “la República” se sentó con los jefes policiacos saltillenses para oficializar su petición y lograron justo lo que pidieron: Dos patrullas permanentes cuidando ese sector y acudir de inmediato a cualquier llamada para saber quien o quienes andan deambulando en esa colonia.

En contrapartida, hay colonos de otros sectores más fregados, por mencionar algunas “Las Terecitas”, “Mira Sierra”, “Morelos”, “El Refugio”, etc., que han solicitado que de vez en vez la “poli” se dé aunque sea una vueltecita por asaltos en la vía pública, robos a casa y por las constantes peleas entre pandilleros, etc. Su petición está en espera como la de muchos saltillenses no solo colonos, sino comerciantes que sufren las de Caín porque las ratas ya no los sueltan. Igual esperan una respuesta positiva.

No es solo República la que clama por más seguridad y mejor vigilancia, ni tampoco Saltillo el único de los cuatro a cinco municipios de mayor población de Coahuila, que registra un lamentable déficit por cuanto hace al número de policías que debe tenerse.

Lo que definitiva es improcedente que hasta para vigilancia haya una medida y que es los de primera o tercera clase, perdiendo estos últimos a quienes ni siquiera por sus alrededores hay presencia policiaca.

Ojalá y en la aplicación de las multas electrónicas no haya de primera o tercera, al menos es la opinión de los desamparados que ni en pintura ven a la policía una vez al mes, ni siquiera por asomo. (www.intersip.org)