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Carlos Robles

¿ Usted ya la probó ?

Quienes han probado o degustado las carnes de perro y caballo, dicen y al menos es su muy personal opinión, que no hay mucha diferencia entre la de res u otros animales con los que de una y otra forma convivimos los humanos.

Mi Columna

¿ Usted ya la probó ?

Por Carlos Robles Nava

Quienes han probado o degustado las carnes de perro y caballo, dicen y al menos es su muy personal opinión, que no hay mucha diferencia entre la de res u otros animales con los que de una y otra forma convivimos los humanos.

Cierto o no, pero es cuestión de gustos y de escrupulos.

Por ejemplo se dice que la carne de jabalí, tiene similar parecido en su sabor a la de puerco, a diferencia de que la primera es más dura que la segunda; la de conejo asemeja a la del pollo; la de liebre se recomienda cierto cocimiento y condimentarla con ciertas especies porque sino es amargosa; la de oso, da un sabor como la de puerco; la de ardilla igual es algo amargosa o ácida; la de tortuga es exquisita; no descartando la infinidad de insectos como grillos, hormillas, gusanos, arañas y escorpiones, entre otros, al igual que ciertas variedades de peces que se califican no digeribles por seres humanos debido a sustancias venenosas que contienen y la carne de víbora a la que le atribuyen infinidad de “milagros” en enfermedades.

En las diversas regiones de la extensa China, es normal y legal el consumo de carne de perro. Sin ir a otro continente aquí cerca con nuestros vecinos de Nuevo León, es legal la venta al público de carne de caballo, existiendo varios establecimientos que la anuncian y tienen bastantes consumidores. En Coahuila, a saber no se vende públicamente la carne de caballo, más ignoro si está o no prohibida su comercialización, aunque hay comunidades del campo donde se dice, se consume la carne de equino. No se aclara si de burro, mula o caballo.

La introducción de este comentario viene a colación porque en Tijuana, a principios de abril, nacionalmente se dio la noticia de la clausura del restaurante “Lo Yen City” de comida china, debido a que en su cocina se encontraron perros muertos listos para ir a las cacerolas de guisos.

A raíz de lo anterior, las autoridades de Salud, de esa fronteriza ciudad, realizaron una intensa verificación y de 300 que existen se visitaron 30 restaurantes de comida China y se cerraron cinco.

Las razones: Dos por sus pobres condiciones higiénicas; en uno se encontraron perros vivos y enjaulados, probablemente, pero sin afirmación alguna, listos para ir a los Wook, las cacerolas especiales, supuestamente de origen chino, muy utilizadas en la comida oriental y asiática; otro negocio fue por falta de permiso de funcionamiento y un quinto restaurante por una plaga de cucarachas.

Al margen de todo, no hay que negar que la comida china es deliciosa, pero a partir de esta noticia es probable que haya una caída en su venta, sin embargo, cuántos restaurantes de Coahuila de las diferentes especialidades pueden alardear de higiene en sus comidas; en cuantos las carnes y otros elementos de cocina se eliminan por estar caducos; cuanta carne de res certifica su origen y cuántas inspecciones realizan semanal o mensualmente nuestras autoridades a los cientos de negocios de comida elaborada que hay en nuestra Entidad, desde cocinas dizque gourmet, hasta las más sencillas loncherías o “torterías” que hay en nuestros 38 municipios.

Bueno sería que nuestras autoridades sanitarias empiecen a remojar sus barbas, pues ya empezaron en otros Estados a cortarse las barbas propias.

No es solo México quien enfrenta problemas de insalubridad en los establecimientos de alimentos preparados, nuestro problema es que las inspecciones se hacen cada visita o venida de Obispo, es decir, pueden pasar meses e inclusive años.(www.intersip.org)