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Carlos Robles

Aquí, donde todo se puede

Por diversas razones, he tenido oportunidad de dar en mi domicilio alojamiento temporal o simplemente de visita relámpago a personas de ambos sexos de diferentes países, algunas amistades de mis hijas e hijos y otras por tener directamente una relación directa con esas o esos visitantes.

Mi Columna

Aquí, donde todo se puede

Por Carlos Robles Nava

Por diversas razones, he tenido oportunidad de dar en mi domicilio alojamiento temporal o simplemente de visita relámpago a personas de ambos sexos de diferentes países, algunas amistades de mis hijas e hijos y otras por tener directamente una relación directa con esas o esos visitantes.

En distintas ocasiones, me han expresado que México es el país en donde todo se puede hacer, en referencia a que al menos ellos o sean los visitantes, no han tropezado con problemas u obstáculos durante su estadía y si hubiese surgido algo, con una sonrisa y la clásica seña de los dedos alguna de las manos, hacen el signo de pesos.

Entre esas “facilidades” mencionadas predomina la referencia a la de que podían evitar con toda tranquilidad una infracción por violación a una regla vial o de tránsito e igual por algún comportamiento en la vía pública; hablan igualmente de conseguir identificaciones oficiales; licencia para manejar, de elector y otras cosas más que se han hecho comunes para los mexicanos.

Esas expresiones a través del tiempo las he escuchado de personas de los Estados Unidos, Irlanda, España, Francia, Alemania, países árabes y Canadá.

Coincido con esa expresión de que en México todo se puede y al principio me incomodaba y de alguna manera causaba un malestar, sin embargo, me fui acostumbrando y a darle razón y veracidad a esa trillada pero real frase.

Y, si analizamos algunos de los cuantos sucesos que a través de los años se han registrado en México como la creación del famosísimo FOBAPROA que se “inventó” para resolver y ayudar a cientos de empresarios de mucho poder económico, a cancelar sus adeudos bancarios que se pagaron con recursos de origen impuestos; el multimillonario fraude de FICREA que dejó desamparados a miles de pequeños y medianos inversionistas que confiaron en la esa dizque fiduciaria y que ahora ya la Federación tomó el acuerdo de regresar esos recursos y, claro, no faltaba más, de las arcas públicas; un botón más lo es la mega deuda de la pasada administración estatal y en fin otras triquiñuelas cometidas y cuyos responsables pululan algunos fuera de México, pero la mayoría en el interior de nuestro territorio sin ser molestados y andan como “Juan por su casa”.

Podemos presentar otros muchos ejemplos, incluyendo a los partidos políticos, a empresas particulares como Oceanografía y otras que se me escapan de la memoria.

Lo nuevo de que en México todo se puede es precisamente el registro oficial y no solo reconocido por el Instituto Nacional Electoral, sino ya acreditado oficialmente como candidato a diputado federal del michoacano Hipólito Mora, postulado por el Movimiento Ciudadano.

Entre las “pequeñeces” de “don” Hipólito, quien por años tuvo a su mando su propio grupo de delincuentes en la sierra de Michoacán sometiendo y extorsionando a cuanta gente podía, al menos se dio a conocer a los medios de información, tiene dos procesos pendientes en su contra por homicidio y privación ilegal de libertad, tuvo en su poder cuatro credenciales de lo que fue el IFE, ahora INE, con distinto nombre y domicilios y a eso se le llama falsificación que es delito federal.

Al margen de los anteriores antecedentes, es un ex convicto, pues estuvo preso en los Estados Unidos, por tráfico y posesión de drogas.

Pese a su negro pasado, Hipólito Mora, quien asaltaba y extorsionaba a productores agrícolas de Michoacán y no se mordía la lengua para denostar en contra de cuanto funcionario quería cuando andaba a salto de mata en la sierra de la tierra del Estado de don Lázaro Cárdenas del Río, el que devolvió el petróleo a México al quitárselo a gringos, ingleses y canadienses, pero pagando la expropiación, quiere que le perdonen sus “pecadillos” porque ahora se dedicará a luchar y ver por el bienestar de la gente que no se ve y tampoco se atreve a levantar la voz, es decir, de los fregados, los vulnerables y para precisar, de los más pobres.

Somos o no el país en donde todo se puede, hasta tener legisladores y gobernadores con pésimo y negro pasado. Bendito sea México. (www.intersip.org)