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Carlos Robles

No todo es ganar o perder

El participar en una elección popular, no es cuestión meramente de ganar o perder, sino de demostrar no solo una probidad, decencia, etc. sino también una conducta intachable, porque si no es así, no tiene caso salir a la luz pública para comportarse indebidamente y exhibir sus debilidades que indiscutiblemente saldrán estén o no en el poder, siendo lo peor antes de las elecciones, pero “pior” estando en el poder.

Mi Columna

No todo es ganar o perder

Por Carlos Robles Nava

El participar en una elección popular, no es cuestión meramente de ganar o perder, sino de demostrar no solo una probidad, decencia, etc. sino también una conducta intachable, porque si no es así, no tiene caso salir a la luz pública para comportarse indebidamente y exhibir sus debilidades que indiscutiblemente saldrán estén o no en el poder, siendo lo peor antes de las elecciones, pero “pior” estando en el poder.

De ninguna manera somos santurrones ni nos espantamos de actitudes improcedentes, sino conservamos de una u otra manera, ciertos principios y como ciudadanos solo pedimos que aquellas o aquellos que buscan el voto popular, se comporten y respondan a esa confianza que andan buscando, en la mayoría de los casos, desaforadamente.

La semana pasada, en Coahuila, concretamente su ciudad capital Saltillo, fuimos enterados por la prensa de un caso no penoso, sino más que vergonzoso por tratarse de un personaje que anda buscando el apoyo, confianza y voto de los saltillenses, siendo preocupante que en esta ocasión se trate de una simple mujer, pues para mis obsoletas convicciones, dama lo es quien se comporta como tal y no es el caso de quien vamos a describir los hechos.

La madrugada del sábado pasado, Liliana Gaytán, candidata a diputada federal por el Partido del Trabajo para el cuarto distrito de Saltillo, conduciendo con exceso de velocidad, pero además en estado de embriaguez, chocó en la colonia “El Mirador” al perder el control del volante de su coche precisamente por la borrachera que llevaba esta mujer y se estampo estrepitosamente contra otro auto que se encontraba estacionado y en el que se encontraban dos mujeres adultas y una menor.

Por lo aparatoso del percance, inmediatamente el lugar fue escenario de una múltiple concurrencia de vecinos, acudiendo elementos de bomberos por las mujeres lesionadas y, lógico, elementos de la policía municipal.

La “honorable” postulada del Partido del Trabajo, Liliana Gaytán, pese a que todavía no es legisladora federal, gracias a Dios, al margen de que los conocedores de política no le dan ninguna posibilidad, expresó a la luz pública su prepotencia y arrogancia al pretender evadir su detención, no solo por el estado etílico como andaba, sino al querer “charolear” a los policías diciendo que era candidata a diputada federal, cayendo en más cuestionamientos, pues dio otro nombre al verdadero y proporcionó el de otra mujer de un partido político diferente al que ella pertenece o sea el Partido del Trabajo.

Los guardianes del orden se concretaron hacer su trabajo y pese a las influencias, insultos lanzados  y arbitrariedad demostrada por la candidata del Trabajo, se le condujo a la cárcel municipal.

Fueron suficientes no más de 15 minutos para que a Liliana Gaytán, le brotara su verdadera identidad y que para no entrar en repeticiones lo mostro con lo relatado líneas arriba.

Todos, claro que hay sus excepciones, de vez en vez, nos echamos algunas copas, empero, hay que tener conciencia y ser conscientes de la responsabilidad que traemos encima cuando andamos en búsqueda de una chamba de gobierno o ya la tenemos, como igual cuando se es apenas candidata a legisladora federal o local, lo que obliga a buscar formas de no incurrir en actitudes y conductas que eche a perder todo, como supuestamente se espera lo haga el partido del Trabajo con Liliana Gaytán, que es lo menos que pueden hacer sus promotores, porque para que queremos legisladores beodos y prepotentes.

Si sumamos todos los agravantes de Liliana Gaytán, en verdad que queda a deber: Manejar borracha, con exceso de velocidad, querer evadir su responsabilidad dando un nombre que no le pertenece, diciendo ser miembro del PRD y no del Trabajo, negarse al principio a pagar los daños causados, insultar a los policías y al no acceder éstos a su petición de que las cosas quedaran  en nada.

¿ Hay algo más que haya faltado violentar quien si como simple aspirante no sabe respetar ni comportarse, pues qué sería si fuese ya diputada federal? (www.intersip.org)