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Guillermo Robles

“Cane de pelo no”, pero “cane de cabalo” sí

Hay que reconocer lamentablemente que en nuestro país los dizque centros de investigación de cualquier índole, nunca dan resultados positivos u originados por el reconocimiento de un exhaustivo trabajo. Y ni se diga de aquellos de nuestras autoridades cuando se trata de la investigación de un homicidio o mucho menos sobre la condición de los alimentos.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

“Cane de pelo no”, pero “cane de cabalo” sí

            Hay que reconocer lamentablemente que en nuestro país los dizque centros de investigación de cualquier índole, nunca dan resultados positivos u originados por el reconocimiento de un exhaustivo trabajo. Y ni se diga de aquellos de nuestras autoridades cuando se trata de la investigación de un homicidio o mucho menos sobre la condición de los alimentos.

            Por no decir todos, pero sí se puede considerar que el 90 por ciento de los casos de éstos siempre se han descubierto por alguna denuncia ciudadana, algún descuido accidental en donde pone al descubierto alguna mala práctica.

            Un típico ejemplo son aquellas en donde son descubiertos algunas toneladas de cualquier droga que se encontraba durante su transporte como algún furgón, camión, camioneta, vehículo o cualquier modo fuera de lo normal en donde por casualidad siempre encuentran la mercancía o el laboratorio y nunca encuentra a ningún maleante a quien detener, cada uno de los casos solamente se halla lo ilícito todo abandonado como si acabaran de huir. Y lo más curioso y a su vez típico que tanto en sus comunicados oficiales así como durante en entrevistas cuando la prensa les cuestiona el ¿Cómo dieron con ellos? , ¿Cómo lo descubrieron? o ¿Cómo sabían que ahí estaba?, siempre a lo no explicable responden las autoridades, para no decir que fue por medio de un “pitazo” dicen: “Fue durante semanas de una dura colaboración de investigadores” pero nunca dicen el cómo.

            Eso en el caso de un delito a perseguir o en la lucha en contra del narcotráfico pero que se puede decir en cuanto la investigación de alimentos, es decir, simplemente es una burla pensar en ello si ni siquiera se tiene presupuestado o nada más de nombre Planeación para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, aunque realmente se tiene conocimiento sobre los alimentos más básicos como las frutas tanto en supermercados o los mismos existentes en los mercados de abastos alguien sabe de dónde provienen, es decir, ¿Cuántos de nosotros sabemos el tratamiento que tuvieron?

            Si se tiene suerte para variar igual que en muchos casos lo más que se puede  descubrir en ellos es un descuido humano en donde en una denuncia ciudadana se percatan que tal o aquel cultivo se regó con aguas residuales o tóxicas.

            Lo mismo sucedió con el famoso caso en Tijuana de la “cane de pelo”, en donde fue descubierto un rastro clandestino en donde mataban perros de dudosa procedencia que surtió a muchos restaurantes de comida china en donde se utilizaba para los guisos a sus clientes. En donde honestamente nadie sabe su diferencia ya una vez cocinado ya que como son pedazos o trozos muy chiquitos ni siquiera se sabe que parte del animal son.

            Mucho se ha dicho que se ha sometido a prueba muchos de éstos restaurantes en donde descartan la posibilidad de uso de la carne de perro de muchos restaurantes chinos después de la baja venta de éstos en donde la gente decía “cane de pelo no”, empero, la única manera de poder determinarlo es por medio de un examen de ADN. ¿Sinceramente usted cree que ese tipo de exámenes tan costosos en donde se requiere equipos muy sofisticados y caros se hallan hecho aquí en México en cada restaurante Chino?

            La pregunta se queda en el aire pero ahora le tocó a los taqueros en donde de igual manera las autoridades descubrieron accidentalmente un rastro clandestino  en donde se sacrificaban caballos en la carretera antigua Saltillo-Monclova para comercializarla a mini súper y taquerías de Saltillo y Monterrey.

            Y aunque a diferencia de la “cane de pelo” puede sonar hasta menos asqueroso, pero nada más como dato y por muy polémico que pudiera sonar la venta de carne de caballo en primer lugar no está prohíba su venta para consumo en nuestro país.

            El consumo de carne de caballo no es malo ya que hablando nutricionalmente es más saludable que la carne de vacuno por alto contenido en calidad de proteínas, minerales y ácidos grasos omega 3.

            Inclusive en el 2014 el gobierno mexicano presumió que la carne de caballo exportada por el país es “un producto muy apreciado en los mercados internacionales”, principalmente en Europa, en donde se suele comer en forma de cortes finos y otros preparados de alta gastronomía.

            En un reporte pasado en septiembre de 2012 la Dirección Ejecutiva de Análisis Sectorial de Financiera Rural, destacó que la calidad de la carne de caballo había hecho que México se posicionara como el tercero del mundo con mayor ganado caballar.

            México carece realmente de un centro de investigación en todos los campos desde el uso científico como el ADN, así como el de tener gente fuera de los laboratorios investigando pistas para llevarlos a lugares en donde se encuentren no solamente lugares clandestinos de carne de caballo, burro o cualquier otro animal asegurándose que en primer lugar esos lugares cuenten con la higiene necesaria y procedencia de animales, sino también el de cultivos de frutas y vegetales. Lo más que puede pasar con esas carnicerías y taquerías que compraron carne de caballo es el engaño al consumidor que compró productos elaborados con carne de vacuno cuando en realidad compraron de caballo. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org