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Guillermo Robles

El dinero pesa más que ecología

Siempre se ha dicho entre la vox populi que la gente que ha acumulado mucho dinero a través de los años, es tan deshonesta y deshonrosa al igual que el que lo hace de manera ilícita o en su caso, entre la gente de extracto social alta dicen despectivamente “los nuevos ricos”.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

El dinero pesa más que ecología

Siempre se ha dicho entre la vox populi que la gente que ha acumulado mucho dinero a través de los años, es tan deshonesta y deshonrosa al igual que el que lo hace de manera ilícita o en su caso, entre la gente de extracto social alta dicen despectivamente “los nuevos ricos”.

El pueblo sabe muchas cosas que con su silencio un grupo minorista siempre la confunden con ignorancia y también existen aquellas personas que se creen superiores desconocen el origen o se hacen los olvidadizos de quienes fueron sus antepasados o el cómo consiguieron su masa de riqueza.

Igual como aquellos que presumen de tener linaje español o casi de realeza sintiéndose muy orgullosos de sus apellidos cuando en realidad por una torpeza de la historia para encontrar una ruta nueva al nuevo mundo para encontrar la India estúpidamente la confundieron con nuestro país pensando que éramos los indígenas originarios de aquel país y también se les olvida que quienes vinieron a conquistarnos no fueron de una tripulación de la élite española, sino pura escoria y prisioneros españoles o todo aquel que era considerado como indispensable de “la madre patria” de México. Situación incomprendida del por qué sentirse orgullosos de un apellido español sobre una conquista llena de sangre y mezcla de sangre con mujeres violadas.

Cosas que en cualquier presente se tiene olvidado de cómo se llega a cualquier parte lo mismo que sucede con muchos empresarios quienes al día de hoy están posicionados en el mercado y no gracias a sus habilidades sino siempre pisando el derecho de la gente más vulnerable.

El caso más común es el de los fraccionadores particulares de Coahuila, quienes han acumulado grandes cantidades de dinero a base de abuso del despojo de terrenos, el uso de información privilegiada para saber por dónde está proyectado el crecimiento de la población, el despojo de terreno de gente con escasos recursos que no tienen manera de seguir todo un litigio para legitimar una propiedad que en muchos de los casos fue otorgado como herencia de palabra o simplemente la doble venta de éstos mismos al mejor postor y otros más que con el mismo crecimiento de la población fueron invadiendo predios que antes eran usados para algún cultivo o plantío que alguna vez fue la fuente de ingreso de muchas familias y que obviamente con el tiempo estas tierras ya no producen lo de antes y ahora estas mismas fraccionadoras acaban con las últimas áreas verdes que hay dentro de las zonas urbanas, al exterminar indiscriminadamente cuanta área verde visible, sin importar el tamaño del árbol o especie, e inclusive si es representativo del escudo coahuilense, como es el  nogal.

En nuestra entidad existen muchos predios que fueron utilizados para el cultivo del nogal y que la misma mancha urbana fue invadiendo y ahora estos  dizques constructores bajo el concepto de ecológicas aprovechan estos espacios para formarlos como parte de proyectos de viviendas marcadas dentro de los espacios verdes pertenecientes a los ayuntamientos.

Pero en muchas de las ocasiones dichos sectores privilegiados con la infraestructura para poder contar con viviendas rodeadas con árboles grandes teniendo como concepto la ecología dentro de un espacio y entorno con el ser humano; no obstante en ocasiones las autoridades que están encargadas de la vigilancia dentro de la ciudad, resultase que fuera a la inversa, en donde está claro, que las autoridades no hicieran su trabajo y fuesen los responsables, al menos es lo que se dice, de proteger la cada vez minimizada ecología coahuilense.

Entre los terratenientes y constructores más rapaces y criminales de las zonas verdes que le quedan a Coahuila y que los coahuilenses saben los nombres de sus dizque familias adineradas y es más importante su ambición de dinero no se han detenido para aniquilar cuanto nogal se cruza en el camino de sus intereses económicos y negocios.

Lo peor del caso es que cuentan con la impunidad de las autoridades a quien corresponde frenar y poner un alto a quien atente contra un árbol y mayor si se trata de un símbolo de Coahuila como es el nogal.

Son muchos los intereses económicos que representan algunos de éste tipo de viviendas tanto en Torreón como en  Saltillo, independientemente de la protección que se les brinda por sus influencias, pero sobretodo, por las “atenciones” que tienen con quien y quienes están obligados a defender y detener la desaparición de las pocas áreas verdes que quedan dentro de las manchas urbanas.

A lo anterior, hay que agregar que los compromisos contraídos en los permisos “express” que se les dan en las negligentes ventanillas únicas municipales, son incumplidas y con la mano en la cintura dejan a un lado la obligación de dar mantenimiento a las áreas verdes que quedaron dentro de sus fraccionamientos, dejándolos morir por plagas y falta de agua, pues se antepone el criterio de una vez vendidos los terrenos y viviendas, al y a los fraccionadores no hay interés o negocio que defender.

Es una lástima ver como los mismos coahuilenses estamos matando el nogal, símbolo de nuestro escudo y orgullo de Coahuila, pasando ésta planta a ser una especie en peligro de extinción y dentro de poco todas aquellas áreas arboladas sean frutales o no pero que de alguna manera sirven como pulmón de nuestras ciudades. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org