Monday, 22/4/2019 | 13:03 UTC-5
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Víctimas y victimarios juego de palabras

No solo en la vida cotidiana, sino también en las noticias que acontecen día a día hacen que cualquiera pierda el enfoque de muchas cosas buenas que pueden hacer nuestras autoridades, en especial en cuanto a se refiere el tema de seguridad.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Víctimas y victimarios juego de palabras

             No solo en la vida cotidiana, sino también en las noticias que acontecen día a día hacen que cualquiera pierda el enfoque de muchas cosas buenas que pueden hacer nuestras autoridades, en especial en cuanto a se refiere el tema de seguridad.

            Titulares como aquellos periódicos a los que le dedican una sección o la página principal del crimen organizado porque para el criterio de quienes aconsejan a los dueños de periódicos les recomienda que sobre salga este tipo de noticias porque son las que “dizque” venden. Aunque no comparto la misma idea pero tampoco se puede callar en su totalidad como si nada pasara pero sí convencido de que para todo hay un equilibrio, la mayoría de los medios masivos han perdido la dimensión de lo que noticia es pero comparan su impacto como aquellas que el mismo morbo puede despertar.

            Pero nosotros mismos somos culpables de lo que no solo hemos hecho de nuestra imagen como mexicanos, como ciudadanos sino también somos  víctimas y victimarios de nuestra propia imagen ante los ojos del extranjero en donde lo único que se ve es la inseguridad en México, cosa que está muy apegado a la realidad.

            Pareciera que el crimen organizado llámese narcotráfico, extorsiones, secuestros,  trata de blancas, etc., fuera los únicos temas de seguridad a tratar. Sin mencionar las que están a flor de piel como aquellos delitos de los robos en cualquiera de sus modalidades.

            Un país en donde el peso mexicano pierde valor frente al dólar y el resto del mundo, quedando exhibida la frágil economía que tiene nuestro país pero para quienes no lo ven así son los mismos políticos porque está más que comprobado que son los únicos quienes no sufren y pueden salir adelante ante cualquier crisis con dinero ajeno, es decir, con dinero recaudado por la cada vez más golpeada economía formal en donde los contribuyentes empiezan a abandonar este tipo de comercio para mejor formar parte de la informalidad como manera de sobrevivir.

            Mismo motivo que ha provocado el incremento del crimen organizado así como el robo en donde el hambre roba el sueño de cualquiera y en donde también pega al núcleo de la sociedad que es la familia.

            Posiblemente es ahí en donde no solamente la misma sociedad nos hemos olvidado a voltear a ver por estar preocupados en el cómo salir adelante en ésta vida. En el llevar un poco de dinero honesto a nuestros hogares sin necesidad de ingresar a las filas del crimen organizado o el robar para comer, pero sin querer se ha involucrado  a los más inocentes de todos: los menores de edad.

            Aquel grupo vulnerable del que se tienen tratados internacionales sobre los derechos de los niños que envueltos en una necesidad en donde su país ha permitido la pobreza extrema han sido víctimas pero una noticia perdida en un rincón de los diarios locales pero resaltada en medios de circulación nacional le dieron su importancia de ser rescatados por las misma autoridades en donde la Procuraduría General de Justicia del Estado de Coahuila, logró rescatar en dos predios El Pedregal y Santa Cruz en el ejido Higo, del municipio de Ramos Arizpe a 307 personas, 78 menores entre niños y niñas y adolescentes y 229 adultos por explotación laboral.

            En efecto los menores de edad no son los primeros en encontrarse anteriormente pero tampoco serán los últimos ya también conocido por las mismas autoridades y habitantes de la Región Carbonífera, que abarca y comprende los municipios de Múzquiz, San Juan de Sabinas, Sabinas, Juárez y Progreso, han basado su economía en la extracción de carbón de “Villa”, yacimientos que fueron descubiertos casi a finales del siglo XIX.

            Con la extracción del carbón llegó un auge económico de grandes proporciones que atrajo a gente de todo el país y del extranjero deseoso de obtener un salario para sostener decorosamente a sus familias.

            El energético era extraído de la manera más rudimentaria en ese entonces y a la fecha en los llamados “pocitos” no ha cambiado mucho, pues siguen las mismas técnicas para su extracción.

            Sin embargo, las minas cobran muy caro la riqueza que se extrae del subsuelo y por ello las tragedias mineras en las que han perdido la vida cientos de trabajadores se siguen registrando ante la indiferencia de muchos y el dolor de los familiares.

            Es hasta entonces cuando existen accidentes y al momento de rescatar los cuerpos en aquellos casos cuando es logrado recuperarlo entero van saliendo aquellos diminutos cuerpos que a simple vista se sabe que se trata de un menor de edad que como dicen en argot político son sucesos aislados mientras estén ocultos sino hasta que pasa algo catastrófico hace que lo evidencie todo.

            No se trata de ponerle una medallita a nuestras autoridades estatales sino un llamado de conciencia social en donde todos tenemos que estar involucrados para denunciar lo que ante nuestros ojos parece normal por el simple hecho de no estar involucrado con cualquier tipo de crimen organizado y no justificarse con la simple justificación de que se trata de trabajo digno. Recordemos que nuestras autoridades federales, estatales y municipales incluyendo la misma sociedad somos cómplices de en donde el juego de palabras entre víctimas y victimarios es lo que sale sobrando. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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