Friday, 20/10/2017 | 16:16 UTC-5
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Nadie encima de nadie

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Mi Columna

Nadie encima de nadie

Por Carlos Robles Nava

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Respeto la opinión de cada coahuilense en cualquier problema, pero también me uno al criterio de que nadie, por ningún motivo, puede estar encima de la Ley, ya que de suceder sería fatal y desastroso para toda la comunidad, no solo para determinado grupo o persona en específico.

No es gratuito que los constituyentes del pasado crearon y anexaron dos importantes artículos a la Constitución Mexicana y que son el 24 y el 130 en los que queda bien preciso hasta dónde puede llegar la Iglesia e igual el gobierno y que es precisamente la separación de los poderes, además de que esos dos artículos constitucionales sirvieron de sustento para la Ley de Religiones y Culto Público, reafirmando y estableciendo la separación entre el Estado y la Iglesia.

Como si fuese poco, hay que recordar las palabras de Jesucristo al señalar “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, aquí no hay “vuelta de hoja” y su definición es tan clara como el agua.

Esto viene a colación por el “movimiento” de inconformidad de ciertas organizaciones y particulares que han salido en defensa del Obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, como supuesto “defensor de los derechos humanos”, lo que en lo personalmente difiero, respetando las opiniones contrarias a mi criterio sobre el tema.

Todo ha surgido por las citas de comparecencia ante las autoridades de la procuración de la justicia hechas al obispo Raúl Vera López, en relación a lo que dijo tiempo atrás respecto a la existencia dentro de los seminarios y demás recintos religiosos de sacerdotes pederastas.

Los citatorios no son gratuitos y no hay que “perder” la memoria, pues en todo otro caso es obligatorio dar fe directa de lo que cualquier ciudadano sepa se esté cometiendo como delito en cualquier circunstancias sea seminario, convento o bien en la vía pública o recintos oficiales.

La ley no excusa de atender estos citatorios, so pena de una sanción ya estipulada en nuestras leyes, se trate de quien se trate, sin eximir o considerar a religiosos, particulares, funcionarios públicos, etc.

Lógico es pensarse que esos particulares y organizaciones civiles tienen todo el derecho de externar su opinión, pero no a interponerse en el cumplimiento de algún precepto legal, siendo necesarias esas comparecencias para aclarar situaciones ilegales que se estén incurriendo.

Insistimos, “nadie encima de la Ley”, porque de lo contrario la vida comunitaria sería un “despapaye” por expresarlo de alguna manera el desorden que provocaría que tal o cual persona fuese intocable o lo protegen sus creencias de cualquier violación por menor que sea.

Coincido con fray Raúl Vera López, en determinadas acciones en defensa de los grupos vulnerables, en lo que por nada estoy de acuerdo ni acepto que en México haya ciudadanos de primera y segunda.

Si así fuese no tendrían validez las denuncias y críticas en su mayoría severas, sobre las raterías de servidores públicos y otros abusos que se cometen.

Debemos y tenemos que respetar: Nadie encima de la ley, aunque sea pastor religioso. (www.intersip.org)

 

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