Friday, 20/10/2017 | 16:18 UTC-5
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Con permiso o sin permiso es la misma

Con permiso o sin permiso es la misma

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Con permiso o sin permiso es la misma  

GUILLERMO ROBLES RAMIREZ          

¿Cómo se sentiría usted si alguien entrara a su negocio y le robara un producto en el que estuvo dedicándole años de labor?, ahora imagínese qué sentiría si eso mismo sucede cuando millones de personas de todo el mundo usaran ese producto al que durante años le dedicó tiempo y esfuerzo, sin permiso alguno.

La piratería es similar a robar el producto tangible de una persona o empresa, aunque en realidad no sería el original, sino una copia ilegal.

 El fenómeno de los productos piratas se da en todo el mundo. No es un problema exclusivo de nuestro país. Su razón de existencia es muy básica. Se trata de una cuestión del mundo capitalista, es decir, la falta de liquidez en los bolsillos de cualquier persona o familia, siempre buscará la adquisición de productos a bajo costo.

            La falsificación de productos ha tenido un incremento representando en un 2.5 por ciento en el comercio mundial, al menos datos que arroja la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha informado que esto representa una industria de la venta de productos piratas o falsificados en un comercio global con un valor aproximado de 461 mil millones de dólares.

            La piratería no ha perdonado ninguno de los rubros comerciales, es decir, existe desde todo tipo de artículos domésticos, textil, accesorios de todo tipo, aparatos electrónicos, cosméticos, juguetes, bebidas, y medicamentos; siendo este último uno de los más peligrosos como el de los productos milagrosos que debido a ellos han mandado un centenar de personas al hospital peligrando la vida humana.

            Hay quienes opinan que el fenómeno de la piratería es una cuestión de cultura; pero en realidad no hay mexicano alguno que se escape de haber comprado al menos, alguna vez en su vida algún producto falsificado, ya sea con pleno conocimiento o sin querer.

            Las grandes compañías siempre alegaran que es un gran impacto negativo en sus ganancias, debilitando la economía del país y además atenta a un delito fiscal.

            Para muchos expertos una manera de asegurar el producto y exigir ante las autoridades se tiene que registrar la marca, diseño, patentes, derechos de autor para poder proteger la exclusividad contra el uso ilícito de los mismos por parte de quienes se dedican a comercializar con ellos.

            Obviamente esto encarece más el producto viéndose reflejado en su costo final al destino del consumidor siendo un impedimento para su posible adquisición por la falta de dinero para comprarlo y más cuando se vive en un país sumergido con una problemática económico por la falta de generadores de trabajo, complejidad en su sistema tributario o fiscal provocando el cierre mismo de muchas empresas o la migración de otras por la falta de incentivos hacendarios.

            Mientras sigamos siendo un país manufacturero y no, uno como productor, creador de nuevas tecnologías o procesos para hacer las cosas, existirá y seguirá en aumento la piratería.

            A la falta de incentivos fiscales y complejidad burocrático para la instalación de cualquier empresa, éstas han decidido irse a otras partes del mundo donde sus costos bajos de producción, así verdaderos estímulos fiscales; lo hacen más atractivo para poderse instalar. Un ejemplo de ello es China, que su crecimiento se debe a las grandes facilidades e incentivos fiscales que tienen allá.

            Las diferentes Cámaras de Comercio del país han exigido de diferente manera a las autoridades para que hagan algo para solucionar el problema. Por otro lado, existen campañas permanentes sobre decirle no a la piratería, sin embargo, nada ha tenido el impacto o mucho menos el resultado que el comercio y las compañías han buscado.

            Pero resulta incongruente que son las mismas autoridades quienes detrás sus puertas permiten que la piratería en México, entre en nuestro país porque por lo general éstas se introducen en nuestro país por sus fronteras no solamente terrestres sino también aéreas y marítimas, justo frente a las autoridades de la Secretaria de Hacienda, y otros ya que la figura de agentes aduanales, también conocidos como “El Comanche”, desaparecieron.

            Ese sería un buen inicio para acabar con la piratería y si queremos un mayor impacto hay que poner a trabajar a los nuevos agentes fiscales cerrando todas las fronteras terrestres y marítimas que es donde entran toneladas de productos piratas, aparte de armamento ilegal. Ellos cuentan con equipo moderno para poder realizar las revisiones hasta con rayos “X”, “Gama” y emplear el sistema Siave (Supervisión y Control Vehicular) que sirve para leer placas, checar reportes de robo y pesar los vehículos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org