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Los cuidan o no hay más

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Los cuidan o no hay más

Por Carlos Robles Nava

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Ante el alto costo que tiene su mantenimiento y la poca o casi nula colaboración de los vecinos para cuidarlos y conservarlos para que los disfruten las familias de las colonias, hay municipios coahuilenses que proyectan reducir o bien, no continuar con la creación de nuevos parques recreativos o espacios públicos.

La decisión va en serio al grado de que han externado comentarios en el sentido de que están considerando la conveniencia o no de rehabilitar o arreglar los que han sido dañados por pandillas, esto ante la experiencia que tienen de que tardan más en reponerlos que volver a ser destruidos  por grupos de vándalos.

Otro razonamiento es que han exhortado pidiendo a las familias residentes en esos sectores, que protejan estos centros de esparcimiento para mantenerlos en buenas condiciones, pero no hay respuesta de los colonos.

Lamentan las autoridades municipales que en principio hayan puesto en la mesa de análisis en ya no hacer nuevos centros recreativos o bien reducirlos ante los limitados presupuestos que tienen, pero principalmente porque la petición de que los cuiden no ha tenido respuesta alguna.

Inclusive, también lo que se está revisando es la reposición o rehabilitación de las bancas, luminarias, juegos infantiles, aparatos para ejercitarse, etc., que han sido destruidos por los grupos de vagos que en varios casos se han posesionado de esos lugares, convirtiéndolos en puntos de sus reuniones.

No existe y hay que decirlo, aunque duela, municipio coahuilense en donde los vándalos o gente ajena a ese sector no haya “desaparecido” y concretamente robado bancas, juegos infantiles, así como aparatos de entretenimiento o de otra índole.

Lo más común y frecuente son los daños que se causa a los paseos públicos que incluye la total o parcial destrucción y hasta hurto no solo de bancas, sino de luminarias y otros artefactos con que se dota a esos paseos comunitarios.

Ante las limitantes por cuanto hace al número de policías con que cuentan, sería imposible la asignación de uno por plaza o paseo público, por tanto, por consecuencia es indispensable que los vecinos se encarguen de alertar a la gendarmería local de la presencia de los destructores de los paseos públicos.

De ninguna manera se recomienda a los colonos encarar o enfrentarse a los vándalos, pero al menos un grito de que no cometan tropelías y causen daños, se lleven o roben que para el caso es lo mismo la infraestructura de que han sido dotados esos lugares.

La maldad o el grado destructivo de los pandilleros ha llegado a tal grado que solo por hacer un simple mal desprenden la señalización colocada en los parques invitando a la comunidad a cuidar la plaza y en la mayoría de las ocasiones esas advertencias metálicas son desprendidas para venderlas como fierro a los lotes dedicados a esos negocios que de inmediato borran o desaparecen las letras o logos de las autoridades para protegerse de una denuncia a esos aparachuecos o más conocidos en el pasado como “compra viejeros”.

Por decirlo de alguna manera, la moneda está en el aire, pues si no hay colaboración de los colonos, las autoridades municipales reducirán o bien ya no crearán más espacios recreativos. (www.intertsip.org)

 

 

 

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