Tuesday, 21/11/2017 | 21:14 UTC-6
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Deben voltear los ojos

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Deben voltear los ojos

Por Carlos Robles Nava

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Administraciones municipales van y vienen, pero hasta ahora ninguna se ha echado a cuestas un programa integral de protección y defensa de las personas con discapacidad, cuya existencia ha crecido en los 38 municipios de Coahuila.

A lo más que se ha beneficiado a esas indefensas pero valiosas personas, es a que los conductores de los autobuses urbanos de pasajeros les den un poco más de tiempo para abordar la unidad sin exponerse a una caída u otro tipo de percance.

Esto lo menciono sin dejar de observar que no todos los choferes tienen paciencia y tolerancia para esperar lo suficiente a que estas personas carentes parcialmente y en un cien por ciento de su movilidad, alcancen abordar la unidad de transporte.

Es verdad que se han instrumentado algunas medidas para atender a este sector poblacional, dejar de pasarlo por alto que es también cierto que siguen siendo pocos y que hace falta se instituyan más beneficios so pena de sancionar económicamente a los que no cumplan con las disposiciones para ayudar en su diario desplazamiento a quienes por distintas circunstancias no tienen la totalidad de su movilidad motora.

Existe una total renuencia de la mayoría de taxistas para dar servicio a los discapacitados debido a la demora, comprendida más no justificada, pues bien esos trabajadores del volante deben rogarle a las 11 mil vírgenes y al Todo Poderoso, no tener en su propia sangre a un familiar discapacitado, porque entonces sabrá como “pelear en tierra de indios”, frase coloquial para hacer una semejanza de algo que no se le desea a nadie.

Los obstáculos y problemas de las personas discapacitados no todo se reduce al rechazo de que son víctimas por los taxistas, ya que en las calles existen contados con los dedos de una mano y sobran, las arterias que cuentan con rampas adecuadas, reduciéndose las servibles por inutilizables que no tienen la altura adecuada, además de su mala construcción que representa más un peligro que un alivio en su caminar en estas “calles de Dios”.

Como si fuese poco, en los bancos, oficinas públicas y otros negocios o instituciones más, los discapacitados no tienen ninguna facilidad que aligere su ya pesada carga, al no existir filas o áreas para atender en menor tiempo a estas personas que sufren de falta de movilidad.

Hay mucho por hacer de parte de las entrantes autoridades municipales, siendo necesario volteen los ojos ya que esta obligación al menos instituida en papel, más no en los hechos y actividades diarias, los alcaldes que se van ni por no dejar intentaron hacer algo para alivianar la pesada carga que llevan consigo estas personas que no piden compasión ni lástima, sino que se cumpla con lo establecido en el reglamento de obras públicas y desarrollo urbano.

El que las autoridades locales estén  obligadas hacer rampas y el cumplimiento de las reglas de protección a los discapacitados, no es ningún favor, es una disposición legal que deben cumplir quienes toman el mando de la ciudad.

Mientras no se hagan efectivas las multas a los dueños de construcciones que se pasaron por alto hacer rampas para discapacitados y, por otro lado, a los responsables de bancos, oficinas públicas y demás áreas al no dar a los discapacitados lo que obliga la ley, nadie dará un derecho que tienen los discapacitados. (www.intersip.org)

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