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Una privatización disfrazada: IMSS e ISSSTE

Una privatización disfrazada: IMSS e ISSSTE

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Una privatización disfrazada: IMSS e ISSSTE

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            Siempre he estado convencido de que la Iglesia debe de dejar a un lado temas políticos o sociales fuera del contexto dentro una misa ya que el interés del feligrés es reafirmar su fe y poner en práctica los pasajes del evangelio en la vida personal de cada mexicano.

            Desde la llegada del obispo Raúl Vera López, en Coahuila, había sido en acordar estar en desacuerdo. Sin embargo, en esta semana comentó algo en lo que por primera vez estoy muy de acuerdo a lo que dijo con respecto a la negativa con las reformas de la privatización en las instituciones gubernamentales de Salud.

            Ante dicho tema los titulares del IMSS, ISSSTE y de la Secretaría de Salud aseguran que la universalización de los servicios sanitarios, que según la óptica del gobierno esto significa que se trata de un acuerdo de hacer un catálogo de intercambio de servicios para atender a la población derechohabiente cuando la institución de salud no cuente con la posibilidad o infraestructura médica para brindar atención.

            Pero esto de fondo tiene su significado puesto que se habla mucho, pero se sabe muy poco de ello, entendiéndose hasta en estos momentos que la universalización de los servicios sanitarios es un esquema en el que las aseguradoras financien los servicios de salud de todos los derechos habientes, en pocas palabras cada quien tendrá que contratar pólizas de atención médica, así como las de los autos, con varias coberturas cómo será el básico, medio y completo.

            La universalización o privatización son temas que de alguna u otra manera se han estado dando de manera paulatina y manejado bajo conceptos que disfrazan y pasan desapercibido ante los ojos de millones de mexicanos porque se burocratizan y “politilizan” los temas.

            Uno ejemplo de ello fue la integración del Seguro Popular en el 2004, en el año del noventa y dos se crea el Sistema de Ahorro para el Retiro, en el noventa y cinco se crea el fondo de pensiones y se establece que serán manejados por entidades financieras privadas conocidos como las AFORES, y así poco a poco se ha ido descuartizando de manera paulatino el famoso “universalización” o “privatización” de los sistemas de salud delante de los ojos de millones de mexicanos.

            Durante años se ha estado desmantelando las instituciones de salud o su sistema para que sea cada vez más notorio su deterioro e insuficiencia de sostenerlo no solo en expansión, sino en rendimiento de equipo, medicamento o tratamiento de enfermedades como el cáncer. Ante un panorama insostenible ante los ojos de todos, solamente queda un solo camino que es su privatización.

            El destino de recurso por parte del gobierno federal al sector de salud es casi el 3.2 por ciento cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico sugiere que al menos debe de ser el 7 por ciento en promedio.

            Resulta muy incongruente el destino que se le da a los recursos que les pertenece a los mexicanos a través de sus impuestos, se les sigue otorgando millonadas a los partidos políticos teniendo México que mantener a cada uno de ellos y también a cada nuevo partido político que logra cumplir con el mínimo para estar registrado como partido de oposición.  Una incongruencia cuando se trata el tema de dinero insostenible para el sector salud, pero por otro lado se sigue manteniendo no solo a partidos políticos, en la que el tema de privatización de esos mismos partidos es un tabú, algo intocable o inmencionable.

            Tampoco la reducción de los 628 miembros del Congreso General del país, en donde hay 128 Senadores y 500 Diputados que gozan con salarios por encima del medio millón entre prestaciones y gastos de representación sin mencionar los locales que ambos Congresos cada vez que pueden se hacen incremento salarial como bono a la “productividad”.

            Nunca se hablará sobre la reducción de esos temas en cuanto a recursos ya que, si queremos ser tan democráticos como países de primer mundo, debería de existir menos “representantes” del pueblo, y dos partidos únicos con presupuestos propios como en los Estados Unidos, pero seguramente estos temas siempre serán la utopía de México, prefiriendo sacrificar instituciones que han hecho una gran labor a lo largo de décadas y a millones de mexicanos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intrersip.org

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