Tuesday, 25/9/2018 | 11:33 UTC-5
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¡Vengase papá!

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            ¡Vengase papá!

GUILLERMO ROBLES RAMIREZ

            Uno de los temas que siempre seguirá siendo dentro de cualquier ciudad será el de transporte público, incluyendo en este rubro, a los famosos taxistas. Una labor que al igual que todos es un trabajo honesto, sin embargo, el mal comportamiento de muchos hace que no solo los conductores sino la misma sociedad los rechace y vea con malos ojos.

            Siempre serán objeto de críticas, por sus atrabancados manejos, no respetar las señalizaciones, ni mucho menos el Reglamento de Tránsito, así como tampoco respetan al peatón y no se diga al mismo pasaje que traen a bordo pues muchas veces se les ha visto con ellos dentro de las unidades de taxis mientras discuten o juegan carreras con otros automovilistas y en ocasiones hasta golpeando a otros conductores y el pasaje esperando a que terminen sus desmanes.

            Pero ahora sí como dirían quien tiene la culpa de todo ello, y evidentemente serían las mismas autoridades quienes otorgan las concesiones de taxi. Un negocio que en donde lucran son en definitiva aquellos quienes están al frente de ese Departamento municipal en la que se otorgan esos permisos de taxis.

            Solo para ejemplificar lo anterior existe el caso del municipio de Saltillo, Coahuila que durante la administración del exalcalde Isidro López Villarreal, tras la entrada de la empresa Uber en donde quedó demostrado que realmente era poca la diferencia en costo pero sin lugar con un beneficio de seguridad, confianza y comodidad los saltillenses tenían un beneficio que en ocasiones distancias largas salían mucho más barato que en los taxis que operaban bajo la entrega de las concesiones del municipio.

            Ante una competencia que vino de manera agresiva y el reclamo de los taxistas saltillenses, durante la administración de “Chilo”, se otorgaron nuevas concesiones de taxis en la que se tenía pensado que bajo un concepto similar al de Uber Saltillo, generaría nuevos empleos a jóvenes y mujeres.

            Un concepto en el que se les pidió que los vehículos o las unidades fueran de modelos recientes, la utilización de una aplicación para el celular con las características similares al de la competencia, pero con la diferencia que incluirían un “botón de pánico”, sin embargo, dicha aplicación a la fecha de hoy sigue con fallas al grado de que ni siquiera funciona.

            Otras de las novedades bien intencionadas pero que la realidad fue totalmente la opuesta, era que por primera vez se les daría una oportunidad a las mujeres de poder adquirir una concesión siempre y cuando cumpliera con los requisitos solicitados y mencionados anteriormente siendo lo más importante el contar con un vehículo.

            El color de las unidades seria aquellas nuevas oportunidades para jóvenes varones serían unidades blancas con su franja amarilla, y el de las damas los taxis serían de color blanco con su franja color rosa.

            Su costo durante la administración municipal pasada sería de un aproximado de 18 mil pesos, y condicionado a que se le otorgaría solamente una concesión por persona.

            La expectativa fue mucha pero la realidad fue otra ya que, para comenzar las mismas autoridades, es decir, quienes estaban encargados del trámite de placas para taxis en el Ayuntamiento de Saltillo, vendieron las concesiones que era para damas a varones bajo el argumento de que no hubo en toda la capital de Coahuila interesadas para adquirir una placa de taxi.

            El precio se remató al mejor postor ya que de un precio inicial de 18 mil pesos te aseguraban dicho permiso si se pagaba 36 mil pesos y de manera inmediata, en la cual nunca explicaron a los interesados para qué era o qué destino tendría los 18 mil extras, y aquellos quienes lo entregaron ya sabían que los valores entendidos eran “Benito que te necesito”.

            Tampoco respetaron el otorgamiento de una concesión por solicitante ya que un concesionario que se ubica atrás de la Soriana Coss, tiene no menos de 20 de esas concesiones, así que tampoco se respetó lo convenido y que ahora renta esos permisos en no menos de 2 mil pesos mensuales, así que ahí tiene seguro una entrada de 40 mil pesos mensuales en las puras rentas y sin necesidad de trabajarlas.

            Ahora sí que después de haber leído lo anterior ustedes mismos pueden juzgar mejor quién tiene la culpa del mal comportamiento de los taxistas, ya que solamente aplican la famosa ley de “Benito que te necesito” o bien “Vengase papá” (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org