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Muerto el perro…

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Muerto el perro…

GUILLERMO ROBLES RAMIREZ

            En las últimas fechas se ha venido manejando en los medios locales el tema la mordedura de perros clasificado como de razas potencialmente peligrosos o también conocido por su abreviatura PPP, sin embargo, hay que aclarar que no se trata de un tema nuevo.

            La mordedura de perro es un tema muy común en nuestro país, y más cuando se trata de aquellos caninos que están sueltos por sus dueños o bien han sido abandonados por la circunstancia que sea convirtiéndose en una amenaza para cualquier peatón o no se diga para aquellos quienes andan en bicicletas que son las víctimas favoritas de los perros callejeros.

            En nuestro país existe una lista de los PPP, que son las siguientes razas: Mastín Napolitano, Dogo Argentino, dogo de Burdeos, Tosa Inu, Presa Canario, Bullmastiff, presa Mallorquín, Fila Brasileño, Staffordshire Bull terrier, Bull Terrier, Pitbull terrier, Rottweller, Doberman.

            Los cuatro últimos anteriores son posiblemente los más comunes y los más temidos por lo mexicanos en donde no solo se han ganado la fama por películas hollywoodenses, sino también su popularidad como caninos utilizados para proteger una propiedad y en otros casos lamentables usados en las apuestas ilegales de perros de pelea.

            En Coahuila, desde hace un año los diputados locales aprobaron la ley que exige licencia a ciudadanos que posean un perro pitbull, haciendo su modificación a los artículos 4, 14, 15 y 22 de la Ley de Protección y Trato Digno a los Animales de Coahuila.

            Aun existiendo leyes, tanto federales, así como estatales y locales sigue existiendo los lamentables accidentes de mordeduras de perros clasificados como los PPP, en donde se ha tenido lamentablemente accidentes en la cual se ha llegado hasta perder la vida de una persona, en donde estos caninos han llegado atacar hasta menores de edad.

            El derecho no se gana gratuitamente, se debe y tiene que ser recíproco, por tanto, las mascotas tienen sus derechos, pero igualmente sus obligaciones quieran o no aceptarlo sus amos.

            Las leyes ahí están, sin embargo, es difícil generar una cultura o bien un control con respecto al tema cuando esas leyes vienen por sí sola, y sin ninguna asignación para ello, es decir, si no existe un presupuesto asignado para poder contratar al menos el mínimo requerido para poder realizar cuadrillas de trabajo en las perreras municipales, como se pretende que se haga cumplir la ley.

            Existe una carencia de cultura mínima para tener al menos una mascota canina en donde ni siquiera se cumple con los requisitos mínimos de higiene en la casa de muchos particulares en donde hartos de estar limpiando sus “eses” prefieren liberarlos para que hagan sus necesidades fuera de sus hogares bajo la justificación de que pasean a sus perros, pero dejando sucio en otras partes y sin que los dueños recojan lo que sus canes hacen durante ese “dizque” paseo.

            Tampoco existe una ley que responsabilice a los dueños de los perros considerados como PPP, cuando estos muerden a una persona que son ajeno a los miembros de la familia, y una vez sacrificado el animal se acaba el delito, aplicando lo que el refrán dice, “muerto el perro, se acabó la rabia”. ¡No se vale! (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org