Thursday, 13/12/2018 | 13:05 UTC-6
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El lloriqueo eterno

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El lloriqueo eterno

Por Carlos Robles Nava

carlos robles nava

Por milésima vez, y no una vez más como suele decirse, los productores de melón y sandía de La Laguna de Coahuila, se lamentan y lloran por los bajos precios en la venta de sus cosechas de melón y sandía.

La historia se repite y de nueva cuenta piden que el gobierno estatal los saque del atolladero en que se encuentran porque jamás han atendido las re3comendaciones que autoridades del pasado les han dado para no enfrentar estas adversas circunstancias cada vez que levantan sus cosechas.

La solución la han tenido en sus manos, pero han desatendido lo ofrecido por las autoridades y que es precisamente se preparen antes de levantar las cosechas de sus productos y que es organizándose para no malbaratar en este caso su sandía y melón ni tampoco ser víctimas de intermediarios o más conocidos como “coyotes”.

Este año, de nueva cuenta la cosecha fue buena, pero los precios que les ofrecen sus compradores son muy bajos, aprovechándose la abundancia de esos productos.

Gobiernos estatales del pasado, al menos que recuerdo hace más de 50 años, les sugerían con muchos meses de anticipación que se constituyeran en cooperativa o una asociación que se encargara de seleccionar las mejores ofertas e inclusive viajar con anticipación a otras entidades para lograr buenos precios en sus cosechas de melón y sandía.

Por años nunca lo hicieron y este 2018 no es la excepción, lanzando un SOS al gobierno estatal para que les conecte con el mercado de otras entidades vecinas, tomando la decisión que de no ser posible esto, prefieren regalar su producción, ofrecimiento que también como su lloradera ha persistido año con año.

En esta ocasión, el vocero de su petición ha sido el diputado local Edgar Sánchez Garza, pidiendo la intervención de las Secretarías de Economía y Desarrollo Rural, pidiéndole a esta última dependencia apoyo para mejorar la infraestructura de embarque y cuartos refrigerados para tener mejores oportunidades en sus ventas y salir al mercado en mejores tiempos en que ya no está saturado el mercado.

También exponen se les ayude para conseguir créditos más que para la siembra, para la comercialización, exponiendo que esos créditos sean a cuenta de las cosechas que levanten.

La siembra de melón se hizo en una superficie de 2 mil 400 hectáreas, con un rendimiento de 110 mil toneladas por valor de 440 millones de pesos, generando en las diferentes etapas del cultivo y cosecha 275 mil jornales.

Con el apoyo que se les brinde este año, si es que convencen a las autoridades respectivas, tienen proyectado elevar los esquemas de aseguramiento ante fenómenos meteorológicos y mejorar la tecnología con la variedad de más vida de anaquel que facilite la programación de producción.

Por ahora están en la disyuntiva de sino consiguen buen precio, obsequiar a algunas comunidades el melón y sandía. (www.intersip.org)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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