Wednesday, 14/11/2018 | 3:16 UTC-6
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Barrio rojo, sin control

Barrio rojo, sin control

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Barrio rojo, sin control  

GUILLERMO ROBLES RAMIREZ

Se dice que cada ciudad tiene su lado oscuro, su lado místico, así como ese mal necesario para una sociedad, que sabe que se necesita, pero a la vez lo rechaza con la indiferencia.

Un tema que de alguna manera ya había olvidado hasta que sorpresivamente la red social “Faceoobk”, me lo recordó con un anuncio “Woman´s Club El Lagunero Vip”, seguido de “Men´s Club La Araña”, ambos negocios en la Zona de Tolerancia de la capital de Saltillo, así como algunas otras paginas en esta misma red social de la “Zona de Tolerancia Saltillo” de sus bares y cantinas. Diversión nocturna tanto para hombres, así como para mujeres.

Muy a pesar de estar dando sus patadas de ahogado este sector de la ciudad con la promoción de las redes sociales más utilizadas en estos tiempos, continua sin control por parte de las autoridades de la capital de Coahuila, aumentado de manera considerable el número de sexoservidoras, en diferentes puntos de la ciudad principalmente en sus alrededores de moteles de paso.

Efectivamente aquellas personas dedicadas a trabajar en el oficio más antiguo del mundo en donde participan tanto mujeres como hombres, no están sometidos a ningún control sanitario y víctimas del peor enemigo más que el sufrimiento de la discriminación: El asesinato.

Cada vez es mayor la incidencia de muerte de sexoservidoras victimas del odio de quienes contratan sus servicios y que abandonan sus cuerpos en lugares despoblados dejando lo que una vez lució como bellas mariposas negras, el ataque inhumano que descargaron sobre ellas toda su abominación interna y para después ser olvidadas por las autoridades para darle continuidad a las investigaciones.

La historia se repite no solo en Coahuila, sino en cada ciudad, en cada comunidad en nuestro país.

Al sector pecaminoso, zona de tolerancia o como quieran llamarle y ante la crítica escasez de clientes, las cabareteras que se han diseminado por las más de 450 nuevas colonias de Saltillo, van extendiendo un mensaje de muerte porque fuera del control sanitario seguramente son portadoras del enemigo número uno de la humanidad por trasmisión sexual, el SIDA.

            La juventud prefiere divertirse viernes, sábados y domingos en los modernos y perfumados antros. Ahora bien, cuando buscan otro tipo de diversión para adultos, buscan los table dance de Monterrey o en su defecto aquellas casas de citas clandestinas escondidas entre las calles angostas de Saltillo desplazando a las tradicionales zonas rojas que fuera de mostrar un show erótico, las chicas terminan prostituyéndose durante o al final de la noche.

            Tanto en los antros o centros nocturnos para caballeros, la ambientación es totalmente diferente más acorde a la modernidad, comodidad, variedad de bebidas y en su música, es decir, nadie hace agrios comentarios.

            En cambio, el sector pecaminoso tiene tugurios de mala muerte, en donde las mariposas negras se esconden del nuevo alumbrado y buscan ser alumbradas con los focos de las cantinas y cabaret que alumbran lánguidamente sus cuerpos.

            Desde hace décadas, el sector del vicio y prostitución, es una sombra siniestra por el tráfico de cocaína, grapas, marihuana, morfina permitida por los pocos policías que vigilan el sector convirtiéndose en un elemento que no podía faltar en la zona roja que es el soborno para quienes buscan el placer del sexo y quienes trafican todo tipo de drogas y las familias que habitan por lo menos diez colonias están en grave riesgo de infecciones mortales.

            Las colonias que se ubican a escasos diez metros del “sector púrpura” son: Vicente Guerrero, Miguel Hidalgo, María de Jesús Cabello y otras zonas habitacionales asentadas por el rumbo del Bulevar los Fundadores, que en lugar de honrar algunos de los nombres patrios es ofendido estando cerca de la cloaca de la ciudad, aunque algunos lo consideren un mal necesario.

             Están invadidas de expendios de licor y cerveza y son paso obligado de los niños de las escuelas primarias.

            Para exterminar ese cinturón de vicio y perdición que se está saliendo de control por falta de clientes, una gran cantidad de las “mariposillas de noche” se está concentrando en distintos sectores de la ciudad para practicar el más antiguo de los oficios fijando sus “centros de trabajo” en los moteles de paso cercanos a los puentes de la gente en el cruce del boulevard Valdez Sánchez y su desnivel entre otros lugares estratégicos donde saben que serán buscadas para prestar sus servicios.

            Quienes buscan los placeres sexuales, saben en donde encontrarlas, así como también los cuerpos policiacos de turno nocturno que solamente acechan para explotarlas permitiéndoles trabajar, así como a los clientes que tampoco se escapan de esas “mordidas”, para mantener todo en silencio y no ser remitidos en los separos por la falta a la moral pues no existe ley que castigue a los clientes que buscan placer por unas cuantas monedas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) www.intersip.org