Sunday, 18/11/2018 | 4:34 UTC-6
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La “depre” va en aumento

La “depre” va en aumento

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            OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

            La “depre” va en aumento

GUILLERMO ROBLES RAMIREZ

Cada vez los niños y niñas de nuestro país que cursan la primaria y secundaria, suelen decir mucho estar estresados o “depre” que significa depresión. La mayoría de las veces que lo dicen, cuando están evadiendo una respuesta que se les está cuestionando y para no responder dicen decir estar estresados o “depre”.

También es la misma respuesta para cuando tienen pereza para hacer sus quehaceres de la casa como es hacer la tarea, estudiar, ordenar su cuarto, etc., y lo mismo dicen cuando están mal humorados.

Dos palabras que se han puesto de moda entre los menores de edad y adolescentes que en el fondo, ni siquiera tienen la menor idea de lo que significa ni una, ni la otra. Pero; ¿cuántos problemas podría tener un menor de edad, cuando tiene estudios, techo y comida?

Aunque soy de la generación en donde, ninguna vez llegué a escuchar a mis padres decir, que se encontraban estresados o “depre”, la enfermedad o los síntomas del estrés hoy en día si existe, aunque suelen confundirse también con la depresión y más para los adultos.

            Para muchos psicólogos la enfermedad de la depresión puede tener sus indicios como un simple olvido de cosas por hacer. Como el llegar a una cita, no acordarse los cumpleaños causando la presión de la omisión, el conflicto con familiares, la reprimenda en el trabajo, genera el estrés y finalmente la paranoia que lleva a la reclusión en un hospital de salud mental.

            El escenario catastrófico mencionado anteriormente puede ser la historia de cada uno de los 123.5 millones de mexicanos en donde muchos padecen trastornos depresivos según la Secretaría de Salud a nivel federal, y peor aún, de los cuatro de cada cien que presentan cuadros más agudos.

            En el mundo la depresión ocupa el segundo lugar como causa de discapacidad y de acuerdo a las proyecciones pronto llegará al primer sitio. En Coahuila el nivel de consulta mental anual supera los diez mil quinientos pacientes.

            Las cifras dan una idea de lo cercana que está la locura del común de la población y lo difícil que será para un país machista el aceptar que pronto deberá acudir con el psiquiatra lo mismo que si fuera a visitar al dentista.

            Los ingresos hospitalarios por causas mentales en el estado cada vez van más en aumento entre unos 400 y 500 pacientes por año y por lo menos 80 personas se mantienen con carácter de permanencia en el Hospital Psiquiátrico de Parras de la Fuente, a donde llegan luego de varias valoraciones médicas.

            Los que no están ahí se quedan en Saltillo, en el Centro estatal de Salud Mental (Cesame), lugar en el que se atienden los casos agudos, no los crónicos y que se caracteriza por estancias cortas que no sobrepasan los 20 días.

            A pesar de la gravedad del problema, solo el 10 por ciento de quienes ameritan obtener apoyo psiquiátrico acuden a consulta. Solo basta con revisar los periódicos para contabilizar el número de intentos de suicidio, decisión a la que se llega por problemas depresivos, que además de ser los más comunes representan más de cuatro millones de personas afectadas anualmente; la cifra va en aumento de acuerdo a las características de la vida actual, acelerada y estresante.

            Las edades más frecuentes en que se presentan los trastornos depresivos agudos oscilan entre los 18 y los 64 años, pero también los niños y adolescentes que no son atendidos a tiempo cada vez están siendo víctimas potenciales cuyas características principales son de personalidad agresiva, falta de capacidad de atención y baja autoestima, que derivan, en la búsqueda de una personalidad y del mundo ideal que la sociedad no es capaz de proporcionarles, pero el mundo irreal de las redes sociales sí.

            El retraso social en México adquiere su máxima expresión en el rechazo y la burla hacia los grupos minoritarios, y de ellos, los enfermos mentales son preferidos por muchos, desde considerarlos menos que personas hasta satanizarlos como entes poseídos, cosas paranormales, presas de un castigo divino que debe ser un bien merecido a la lista del bullying.

            Todo indica que para los mexicanos es más importante conservar su mentalidad machista y temerosa que ver por su propia salud. Todo parece que las enfermedades mentales, están cada vez más cerca de lo que parece para ocupar un buen lugar a nivel nacional si continua el rechazo a la atención médica preventiva o bien, no querer ir al médico cuando se tiene sospecha de presentar los síntomas de la depresión.  (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) www.intersip.org