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No lo digan, háganlo

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No lo digan, háganlo

Por Carlos Robles Nava

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La eterna promesa de todo aspirante a un puesto público, es acabar con la pobreza en México, sin embargo, una vez en el poder lo prometido queda en el arcón de los recuerdos, al menos es lo que por decenas de años ha existido en la política.

Los pasados comicios, no fue la excepción y a cual más de candidato que pidió el voto del electorado, se “comprometió” a combatir la pobreza de millones de familias, aunque ninguno de los “suspirantes” dijo ni dio a conocer cómo acabaría con el hambre de casi el 50 por ciento de los 120 a 130 millones de habitantes que tiene el país.

Para tener una ligera idea de la pobreza en la mitad de la población mexicana, solo en el caso de niños y adolescentes de edades de 5 a 17 años hay cuatro millones 600 mil de ellos trabajando en diversas actividades para ayudar en algo a sus padres en la alimentación de sus hogares.

Los casi 5 millones de niños que trabajan, fue dado a conocer recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, y de esa cantidad 2 millones 475 mil 989 infantes en ese rango de edad, realizan alguna actividad económica, mientras que dos millones 217 mil 648 lo hicieron o harán en actividades no permitidas que pueden ser en donde expongan  su salud o afecten su desarrollo además de que no cuentan con la edad egida por la Ley Federal del Trabajo que es de 14 años.

En solo ocho años es decir entre el 2007 y 2015 la cantidad de niños que trabajaban en nuestro país, la cantidad de menores de 17 años que trabajan se elevó a los existentes en un  millón más, esto de acuerdo al reporte del Módulo Sobre el Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

Este es uno de los tantos problemas sociales que tiene México y que por más que se dice y promete, no se le ha dado el más mínimo avance en su solución y por el contrario, año que transcurre se eleva la cantidad de menores que tienen que trabajar dejando a un lado sus estudios y exponiéndose a un sin de situaciones adversas en la vida precisamente por su situación y circunstancias.

No se conoce en la historia de México, una entidad que haya abatido en un cien por ciento la pobreza ni tampoco aspirante alguno que haya alcanzado el triunfo y una vez convertido en autoridad haya implementado programas sociales que disminuya en gran parte este flagelo que enfrentan no solo niños ni adolescentes, sino familias completas.

El reciente Presidente electo de México, Andrés López Obrador, no fue la excepción en ofrecer acabar con la miseria en general de millones de mexicanos, ofreciendo si llegase como ya sucedió, ser Presidente de la República, combatir entre otros, ese problema.

Estamos conscientes de que hay otros muchos problemas que el nuevo Jefe de Nación tendrá que hacer frente, siendo lo importante que no olvide las promesas y compromisos de campaña como ha ocurrido con sus antecesores. (www.intersip.org)

 

 

 

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