Saturday, 20/10/2018 | 6:49 UTC-5
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Regañados y sucios

Regañados y sucios

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Regañados y sucios  

GUILLERMO ROBLES RAMIREZ

            “Decientas toneladas de basura sacamos de las alcantarillas; yo así no puedo trabajar con gente tan sucia, ¡no puedo trabajar!, porque luego van a exigirme a mí con unos huevotes, “…es que mire el drenaje cómo está.” y ¿ustedes no se fijan cómo tiran la basura? (responde), no, no se vale. Los ciudadanos y gobierno de la mano juntos, porque la basura no camina. El Arquitecto antier me dice mire señora lo que sacamos un colchón, un sillón, y llantas de coche. ¡Ya nada más falta sacar a un cabrón de ahí adentro! “

            Estas fueron las palabras de la alcaldesa de Gómez Palacio, Durango, Juana Leticia Herrera, después de que unos colonos fueran a reclamar con respecto a las inundaciones que se han presentado en esa cabecera municipal con motivo de las lluvias presentadas en recientes días.

            Aunque las palabras de la alcaldesa Juana Leticia Herrera fueron poco ortodoxo para regañar a los gomezpalatinos por sucios, en el fondo tiene mucha razón en cada una de sus palabras y aunque algunos no aprueben el modo en que se dirigió con su gente, la verdad es que la gente es cada vez más descarada para ensuciar.

            Hay que entender que la mayoría de los mexicanos no tenemos una cultura en muchos temas, pero en parte las autoridades tienen culpa en ello porque ya está comprobadísimo que no se puede hacer una culturización en base de pura publicidad o cualquier tipo de mercadotecnia, sin una medida administrativa o multa.

            Y aunque hay quien consideren que Leticia Herrera exagero en su regaño a los gomezpalatinos, y mi siguiente comentario no se trata por defenderla, sino simplemente sus palabras solo es el reflejo del resultado de algo que comienza tan sencillo y termina mal.

            Con lo anterior me refiero que el deshacerse de la basura no es un trabajo fácil, al menos para las autoridades. ¿Cuántos de ustedes han tirado algo en la calle?, es decir, desde la envoltura de un chicle, o un dulce, hasta papeles que en muchas de las ocasiones a simple vista y plena luz de día se ven automovilistas que botan su basura por las ventanas cuando sus unidades van en movimiento.

            Este mismo panorama en ciudades de los Estados Unidos, están muy castigados en donde las mismas autoridades de tránsito paran a los automovilistas para hacerles alguna infracción y mandarlos a la corte. Y por muy exagerado que lo consideren algunos es una verdad que ha mantenido aquellas ciudades estadounidenses de las cuales tanto admiramos por estar limpias.

            Existen muchos escenarios que algo sencillo al que no se le pone importancia porque todos lo hacen, son aquellos puesteros de comida chatarra. Los vendedores de frituras con salsas, nachos, elotes, que se instalan diariamente en toda la ciudad, pero cuando llega el fin de semana proliferan más en las plazas o lugares donde suelen haber paseantes.

            Una vez que se consume ese tipo de alimento, y por la pereza del mexicano de buscar un bote de basura prefiere tirarlo en la calle y tal vez en su mente puede cruzar un momento de conciencia justificada en la que suele decir “no pasa nada es solo una envoltura” o bien una servilleta, un vaso desechable cualquiera que sea el caso y a lo mejor pudiera ser también la primera vez que lo hace.

            Bajo esta misma perspectiva y sumando en el caso de Gómez Palacio, Durango con una población un poco superior a los 342 mil habitantes, usted se puede imaginar una envoltura, o cualquier tipo de basura que arroje un habitante a la calle diariamente.

            Toda esa simple e insignificante desecho que portaba en su mano y por la pereza de buscar un bote de basura o bien esperar a tirarlo en su lugar al momento de llegar a su hogar, usted decidió tirarlo en otro lado, y como bien dijo la alcaldesa “la basura no camina sola”, pero sí puede ser arrastrada con la corriente del agua terminando en el drenaje pluvial que a la suma de cada uno de los habitantes se convierte en toneladas de basura.

              Las autoridades deberían de implementar otro tipo de estrategias para hacer cultura para acabar con la gente sucia como la de Gómez Palacio, pues aun, aunque la gente vea a otra tirando desde basura simple, hasta muebles en los ríos y arroyuelos que cruzan por la ciudad, nadie es como para decir algo.

            Pero si existiera realmente castigos que, desde una simple multa económica, hasta cumplir servicio social o de comunidad, en caso de no tener dinero, seguramente la gente aprendería a no ser cochinos o sucios, mientras esto no suceda no solamente los gomezpalatinos serán sucios, sino también cualquier habitante de México. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) www.intersip.org