Saturday, 20/10/2018 | 6:19 UTC-5
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Corrupción parte de nuestra vida

Corrupción parte de nuestra vida

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Corrupción parte de nuestra vida

GUILLERMO ROBLES RAMIREZ

            Cuando hablamos de corrupción curiosamente solo lo vemos de un solo lado, es decir, únicamente en el ámbito político, pero sobre todo en los altos funcionarios. Pero en otra esfera tal pareciera que la corrupción ya es parte de nuestra vida o al menos el de los mexicanos.

            Lo peor de todo es que no solo es parte de nuestra vida sino también todos nosotros lo fomentamos de alguna manera, sin importar la escala, pero la corrupción está presente dentro de cada hogar.

            Para aquellos que no sepan de lo que me refiero, es muy sencillo ya que, en una práctica muy común como parte de la enseñanza a nuestros hijos, es decir, a los niños siempre se les “premia”, con algún juguete o dinero al momento de sacar una buena calificación o bien cuando pasan de grado. Desde ese momento de intercambio por algo que en teoría se supone que debe de hacer sin necesidad de corromperlos con un premio, lo estamos haciendo de manera voluntaria y costumbre.

            Lo mismo sucede cuando se les soborna a los niños y niñas a lo largo de su infancia que al momento de hacer algo bueno van a ser premiados, como el portarse bien, dormirse temprano, entre otros ejemplos similares.

            Es una corrupción a menor escala y tan habitual que pensamos que es algo normal, cuando en realidad no debe de serlo porque de aquí parte el soborno que se aprende o se nos enseña a muy temprana edad.

            Para muchos jóvenes resulta muy natural este tipo de enseñanzas que algunos lo ponen en práctica durante sus estudios de secundaria o preparatoria en los casos cuando no aprueban alguna materia, es cuando inician a practicar esa corrupción en el momento de pretender sobornar a los maestros con una botella de brandy, o bien algún otro regalito.

            Algo que puede ser hasta cierto punto iniciado como inocente, se va convirtiendo en algo muy complejo, y está mal que lo mencione porque hasta normal, es decir, se ha convertido en algo cotidiano.

            El mejor ejemplo de ello, es cuando los agentes de tránsito detienen a cualquier vehículo, la primera reacción de la mayoría de los conductores es el ir preparando su billetera, en el caso de los caballeros, y las damas en sus bolsas, los billetes en diferentes denominaciones para dar el respectivo “moche”.

            Un pequeño soborno que termina saliendo más caro que ni la misma infracción por la cual fueron detenidos pero los conductores prefieren eso, antes que perder tiempo en ir a pagarla, pero la mayoría de las veces ni siquiera saben los dueños de las unidades cuánto representan dos o tres salarios mínimos, y eso sin considerar que pagando antes de los 5 días reciben todavía un buen descuento.

            Una corrupción a base de sobornos que se ha aprendido durante muchos años desde la niñez, que se pone a práctica en una vida adulta sin problema alguno o vergüenza pues es considerado como algo inofensivo.

            En el caso de las damas, algunas usan otro tipo de recursos en donde el coqueteo no puede faltar, abriéndose intencionalmente la blusa de una manera descuidada y natural, así como el cambio de voz a una más sensual e inocente en donde la mayoría de los casos funcionan este tipo de estrategias.

            Es por eso que no se puede ir caminando en la vida con una doble moral en la cual solamente se esté señalando como una corrupción aquella que existe en el mundo político ya que como lo mencionado anteriormente es parte de nuestra vida y adoptado por todos los mexicanos, pero no por eso significa que sea justificable en ningún momento de la vida. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) www.intersip.org