Thursday, 15/11/2018 | 8:37 UTC-6
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Las dos caras del campo

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Las dos caras del campo

Por Carlos Robles Nava

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Igual que los contrastes existentes en las zonas urbanas del país, en el campo mexicano existen dos caras: La lacerante miseria que viven las familias campesinas y la riqueza de los agricultores particulares entre los que se incluye a poderosas empresas extranjeras agropecuarias instaladas en tierras compradas a los ejidatarios.

Que recuerde, el Presidente, Enrique Peña Nieto, contadas ocasiones durante sus ya casi seis años de mandato hablo abierta y extensamente de la pobreza de los habitantes del sector rural que por cierto, en lo personal, estimo y considero demasiado difícil pueda revertirse la situación de esos desamparados.

En días pasados, al inaugurar la “Expo México Alimentarla”, el Primer Mandatario se jactó del crecimiento en el agro, aunque no dijo cuál de los dos, el de los pobres o el de los ricos, porque aunque se considere inverosímil hay de los dos en el sector rural y me refiero concretamente a los que llamamos campesinos que habitan el sector rural y los productores agrícolas particulares que viven en las zonas urbanas, que por cierto éstos son a los que se refirió el “preciso” en sus elogios.

Entre las  muchas “porras” que Peña Nieto, recalcó de los productores agrícolas particulares, es que para este año 2018 se estima que las exportaciones agroalimentarias de México, superen los 35 mil millones de dólares.

Enseguida alardeó que de la posición treceava como país exportador en el mundo, pasamos al décimo lugar como potencia internacional, señalando que México “es hoy uno de los países más abiertos al comercio mundial. Cada día más alimentos producidos en nuestro país conquistan prácticamente 170 países del mundo”-

Remató con “nuestros productos mexicanos están haciendo que nuestro país, México, enamore más al mundo”.

No tengo en lo particular ninguna animadversión a los productores agrícolas mexicanos, sino por el contrario, también reconozco los riesgos que tienen estos inversionistas en el cultivo de la tierra que no es tan sencillo, ya que requiere de la aplicación de avanzadas tecnologías agropecuarias, pero particularmente depender de muchos factores, particularmente contar con la suficiente agua, además de la incongruencia que si hay mucho líquido de lluvias, causa perjuicios muy severos que pueden provocar la pérdida de la inversión hecha en esas áreas, además de las correspondientes plagas si no se combaten oportuna y con las fórmulas químicas adecuadas.

Por otro lado, no puedo dejar al margen el decir que los grupos ejidales ya tuvieron su oportunidad al tener a su disposición importantes créditos oficiales que por razones ya comentadas por este servidor, sirvieron para enriquecer a sus mismos líderes y a los funcionarios de las instituciones oficiales crediticias agropecuarias que operaron hace años.

Lo importante de todo y sin egoísmos, es plausible que México destaque en este renglón y sea difundido y reconocido por los gobiernos federales en turno. (www.intersip.org)

 

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