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Fue más que reservado

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Fue más que reservado

Por Carlos Robles Nava

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Desde su creación, el ejército mexicano fue una institución extremadamente reservada al grado de que era poco o nada lo que se conocía de sus actividades e inclusive a sus elementos, la ciudadanía en general los veía con cierto recelo.

Así fue desde l913 en que Venustiano Carranza siendo Presidente de la República, decretó su creación en la ahora ex hacienda “Plan de Guadalupe”, del municipio de Ramos Arizpe, Coah., naciendo como Ejército Constitucionalista, para años posteriores ser declarado Ejército Mexicano.

De unos años para acá, probablemente diez, el ejército mexicano se ha abierto más, por decir de alguna manera de su actual apertura ante la comunidad en general.

En los desfiles conmemorativos los soldados son el atractivo visual de los mexicanos, principalmente por su gallardía, ganándose el respeto y cariño de todos.

Paulatinamente fue desempeñando actividades colectivas de apoyo a las poblaciones afectadas por inundaciones, terremotos u otros fenómenos naturales, repartir alimentos y primeros auxilios a comunidades en situación vulnerable por tragedias naturales.

En actualidad su presencia es cada vez mayor, sobretodo su participación comunitaria, lo que ha sido y seguirá siendo reconocida por la sociedad mexicana.

Las puertas de sus cuarteles se han abierto para realizar eventos con participación ciudadana y en los últimos años, muchas de sus actividades van enfocadas a la población infantil, sin que sea la excepción con adolescentes y adultos que cada vez están más cerca e identificados con estos ejemplos de la Nación.

Uno de sus últimos programas se ha enfocado a la niñez mexicana, convirtiendo miembros voluntarios y honorarios a pequeñas y pequeños de las comunidades donde están radicados, haciendo realidad el sueño de infinidad de chiquitines.

Especialmente este programa se ha canalizado de manera preferente a chamacos con enfermedades terminales o afectados por alguna discapacidad física, designándolos soldados honorarios.

El cambio que ha dado en su imagen el ejército de México, ha sido para lograr un mayor acercamiento con la población en general, poniendo su granito de arena para impulsar el coraje y fuerza que demuestran para enfrentar con entereza el padecimiento que enfrentan y darles momentos de alegría que les haga más llevaderos sus tratamientos médicos.

Los infantes son acompañados en esos actos y visitas a los cuarteles, por sus mamás y papás, maestros, amigos o compañeros y familiares en general de los pequeños convertidos en soldados honoríficos.

A los visitantes se les da un recorrido por las instalaciones de los cuarteles, explicándoles las funciones de cada área, observando el adiestramiento que reciben los canes con que cuenta el ejército.

Esta loable actividad ha dado una buena imagen a la ciudadanía en general que ahora ve con mayor admiración a los elementos de las fuerzas armadas, por cierto, ganada a toda ley. (www.intersip.org)

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