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Ignorancia y falsedad es lo que viven

Ignorancia y falsedad es lo que viven

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Ignorancia y falsedad es lo que viven

guillermo robles columna

            Este domingo pasado representó la fiesta de la manifestación del Salvador a toda la humanidad, y también es en donde se marca la culminación de la Navidad. Ese niño que figura en nuestro nacimiento que durante todo este tiempo estuvo recostado en un pesebre es levantado y sentado.

            Esa figura que se encuentra en millones de hogares en sus nacimientos, es el Niño Jesús, es decir, es la infancia de Jesucristo también conocido como el Salvador, el Mesías, el hijo enviado por Dios para enseñarnos el camino y sacrificarse por la salvación de la humanidad.

            Fueron los pastores quienes lo reconocieron primero y en adorarlo, después de lejanas tierras llegaron unos magos a visitar al Niño Jesús, cuyos nombres se les pusieron como Melchor, Gaspar y Baltasar, que simbólicamente representan a las tres razas principales de la tierra, es decir, la raza blanca, amarilla y negra, con la finalidad de la unión.

            Esto en una manera muy concreta se resume la representación del 06 de enero y lo anterior viene a colación porque se ha estado perdiendo su verdadero significado, pero sobre todo la reflexión religiosa, así como su significado y su respeto.

            Las costumbres practicadas en el pasado era que en el día 06 de enero se le reza al Niño Dios o Niño Jesús, para posteriormente sentarlo en una silla o en su pesebre, pero se le pide bendiciones para iniciar este año, y terminado el rezo se partía la rosca de reyes para todo aquel que participó en la oración.

            Esta tradición de esconder un muñeco dentro de la rosca es una representación de cuando José y María escondieron al Niño Jesús para salvarlo de Herodes, y el comerse el pan es la relación a la comunión con lo sagrado de la figura de recién nacido.

            Lo anterior al parecer o al menos lo visto en las redes sociales, se ha hecho toda una broma para los fieles creyentes, y falta de respeto para quienes todavía hacen un esfuerzo por mantener viva estos hábitos y costumbres religiosas.

            Con tristeza se observó desde unos días antes al 06 de enero, todo pareciera que se trataba de una competencia para posar en las fotos familiares comiendo la rosca, así como los “selfis” de la misma, en donde era más que evidente que se trataba más de ser los primeros en subir las imágenes principalmente en Facebook.

            También se observó una competencia de comedia con la imagen del Niño Jesús, principalmente de nuevas generaciones que no les importó tomar la imagen de su nacimiento para jugar con él y hacer múltiples “memes”, así como videos para competir aquel video del año pasado con el “pasito perrón”, también “selfies” con las mismas imágenes de los Reyes Magos, llegando al pesebre, una “selfie” antes de volver a la caja, otros vistiéndolos con trajes de héroes de Marvel, y la lista continua.

            Aunque no me considero un devoto de golpe de pecho, al menos respeto las tradiciones y procuro llevarlo a cabo lo mejor que puedo, pero también respecto otras religiones que puede ser que no este muy de acuerdo en muchos aspectos de cómo puede ser un ritual diferente o ajeno al mío, pero tampoco hago mofa de ello a espaldas.

            En ninguna parte viene por escrito que el jugar con la imagen del Niño Jesús, te llevará al infierno, pero me pregunto en dónde están aquellos familiares que pusieron las imágenes de niño para honrarlo y adorarlo.

            En dónde está la enseñanza a las nuevas generaciones que lo único que quieren es el comprar la rosca y comerla sin saber de qué se trata o mejor dicho qué representa.

            La comercialización de las Rosca de Reyes no es el culpable de la ignorancia de familias que solamente están repitiendo lo que otros hacen, así como vivir en ese mundo irreal del Facebook para que su red de amistades opinen cosas buenas, ya que en la vida real seguramente tienen lo contrario a lo que tratan de aparentar, es decir, no tienen unión familiar, no hay amor entre ellos mismos, ni respeto, ni mucho menos fe en la religión que practican, simplemente en su vida real tienen un gran hueco no solamente de identidad sino una gran soledad que no saben cómo llenarlo más que con puras apariencias. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) www.intersip.org