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Se endurece la Iglesia

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MI COLUMNA

Se endurece la Iglesia

 Por Carlos Robles Nava

Carlos Robles

Al margen de haber llamado la atención, la Iglesia Católica tomó en días pasados una medida que ha sorprendido a sus miles de fieles en el caso de seis diáconos y sacerdotes de la arquidiócesis de Nuevo León, acusados de abuso sexual en menores de edad.

Resulta que los seis sacerdotes y diáconos fueron liberados o absueltos al determinar las autoridades civiles que ninguno merecía castigado con cárcel, empero, la Iglesia Católica de la Arquidiócesis de Nuevo León, tomó la decisión con el consentimiento de El Vaticano, de fijarles un castigo a dos de ellos, tanto a un sacerdote como a un diácono.

La noticia fue dada por el mismo Arzobispo de Nuevo León, Rogelio Cabrera López, quien declaró que si bien las autoridades civiles (Ministerios Públicos) a ninguno de los seis causados religiosos fijó castigo con cárcel por considerar, según criterio de los Ministerios Públicos, no hay culpa que merezca sentencia por la proporción de la falta cometida, “nosotros que siempre seremos más duros en nuestras decisiones como Iglesia, porque no solamente vamos a los hechos, sino que también tenemos que prever el futuro, hemos decidido y Roma así lo sentenció, que se dimitiera a un sacerdote y a un diácono”.

Además ante la petición delos periodistas de que se dieran los nombres de los acusados, Cabrera López, preciso en respuesta que solo la autoridad civil podría dar los nombres de quienes han sido acusados de abuso sexual contra menores, pues dejó en claro que “la Ley mexicana nos prohíbe tener listas negras y nos prohíbe decir nombres”.

En los últimos tres a cuatro decenas de años, no se recuerda que la Iglesia Católica haya procedido en contra de alguna de su gente acusada de abuso sexual a menores de edad, aplicando y hecho público un castigo por su parte ante la situación de que las autoridades civiles no encontraron elementos contundentes que merecieran una sentencia por su parte.

Sin embargo, lo más importante de estos hechos es precisamente que al menos se recuerde, la Iglesia Católica no había actuado como lo hizo en esta ocasión ni hecho público los hechos, lo que en principio da señales de actuar contra sus malos elementos aun cuando la autoridad eclesiástico no haya encontrado elementos para hacerlo directamente ellos.

Tradicionalmente en casos similares de hecho la Iglesia Católica se convertía en cómplice al no denunciar o entregar a las autoridades judiciales a gente de su grey acusada y además directamente se encargaba de ocultar los hechos enviando al acusado a otra diócesis lo más retirado de la que estaba asignado.

En principio esto habla bien de la Iglesia Católica al “enderezar el barco” y limpiar su comunidad de gente que daban mala imagen con sus violaciones a la ley civil, particularmente en el caso de abusos a menores de edad.

Si ese es el nuevo camino que ha tomado la Iglesia, bienvenido con el reconocimiento de que ya hacía falta una depuración o limpieza de elementos que en nada beneficiaban y por el contrario, afectaban la imagen de esta grey. (www.intersip.org)