Wednesday, 28/10/2020 | 6:25 UTC-6
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Como chacuaco eterno

Como chacuaco eterno

            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Como chacuaco eterno

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            A principios de septiembre del presente año la Auditoría Fiscal Federal, en conjunto con Administración Central de la Auditoría de Comercio Exterior, lograron hacer uno de los decomisos más grande en la historia del SAT asegurando más de 1 millón 200 mil cajetillas de cigarrillos de otros países y dudosa procedencia, equivalente a más de 25 millones de unidades de cigarrillos.

            El año pasado se había dado a conocer una noticia similar confiscando aproximadamente 9 millones de cigarrillos en unidades, siendo este producto ilegal procedente de China.

            Los cigarros ilegales, piratas o bien de contrabando que entran en grandes cantidades a nuestro país, ha sido el resultado de la lucha constante de las autoridades en la lucha contra el combate a la informalidad.

            En los últimos 14 años México, en sus tres niveles, es decir, municipales, estatales y federal, han estado tomando medidas, así como también acciones para invitar a los mexicanos a dejar el habito del consumo del cigarrillo.

            Las disposiciones anti tabaco han sido constantes, pero tal parece que, en vez de invitar a dejar de fumar, los mexicanos nos aferramos más y más a ese silencioso, al principio y mortal vicio que es el tabaquismo.

            El círculo para quienes fuman, se ha ido cerrando paulatinamente, siendo cada vez más los lugares donde predominan los anuncios de “espacio 100 por ciento libre de tabaco”, o bien “edificio libre de humo”, particularmente en los edificios o instalaciones gubernamentales e instalaciones educativas superior y universidades.

            La prohibición por leyes federales empezó en los restaurantes y fue diseminándose a otros lugares hasta llegar en los últimos años a los edificios públicos.

            Empero, si bien es cierto que vemos a más gente salirse de un lugar para fumar a cielo abierto o sea en la calle o en áreas libres donde no contaminen, ni dañe la salud del prójimo, el problema continúa.

            La carga fiscal para los fabricantes de cigarrillos cada vez es más agresiva al grado que en la actualidad el 70 por ciento del valor de una cajetilla, corresponde a impuestos, sea el IVA o bien el Impuesto Especial de Productos y Servicios, IEPS, lo que significa que de los 20 cigarrillos que contiene cada cajetilla, 14 se destinan a cumplir con el pago de las respectivas cargas impuestas por la Secretaría de Hacienda.

            Esto les ha dado un golpe fuerte a los bolsillos del consumidor que a final son quienes absorben todos estos impuestos, y que a su vez se crea una necesidad de buscar cigarrillos más baratos, antes de dejar de fumar, y crea un nicho de mercado que los únicos oportunistas es la economía ilegal y el contrabando.

            Desde este punto de vista, estamos considerando si el consumidor de cigarrillos busca otras opciones, aunque sea de manera ilegal, de tener un producto más barato. No solo le hace un daño al ingreso del SAT, con aquellos cigarrillos legales, sino el otro problema es para ese sector de fumadores que han creado un enemigo más para la salud de los mexicanos, porque se desconoce muy poco de las normativas de la fabricación hecha en China, Paraguay, Vietnam o bien en los Emiratos Árabes.

            Nadie a excepción de quienes los fabricaron, saben el proceso de siembra o cosecha del tabaco; si se utilizaron fertilizantes y agroquímicos, cuáles fueron y si éstos son tóxicos; se ignoran condiciones de las instalaciones donde se hizo su manufacturación; si se siguieron y cumplió con medidas sanitarias en su almacenamiento, transporte, etc.

            Su costo habla por sí solo de los riesgos que se están comprando, pues mientras en promedio una cajetilla que llegó legalmente a México o bien fabricado en el país, con su respectiva y legal normativa, tiene un costo de promedio de 57 a 63 pesos, dependiendo de cada marca. Mientras que los piratas o ilegales están entre los 10 y 15 pesos mexicanos por cajetilla. Además, que no existe un control para que el consumidor final sea un menor de edad.

            Muy a pesar de las campañas publicitarias y hacendarias para invitar a los mexicanos a no fumar, así como la problemática generado por lo anterior ha sido el comercio del mercado negro, es decir, ilegal; no ha sido suficiente para que este vicio o necesidad acabe haciéndolo un problema eterno para quienes fuman como chimenea o chacuaco. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org