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La visión de un gran hombre

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            La visión de un gran hombre

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            Se le atribuyen muchos méritos, entre ellos ser el precursor de la Región Sureste coahuilense de la época contemporánea. Personaje que también fue el principal impulsor del desarrollo industrial de la zona comprendida por Saltillo y Ramos Arizpe.

            Un reconocimiento más a esa persona, es la transformación de la ciudad capital coahuilense y su querencia con los suyos, muy a pesar de sus momentáneos “arranques”. Fue un hombre de carácter recio y fuerte, pero de un corazón grande y noble.

            Pese a sus enérgicos regaños y extrañamientos a sus cercanos colaboradores, llegaba más temprano el olvido de todo lo dicho en ocasiones antes de los siguientes dos minutos de su arenga o discurso, para llamarlos acercarse y continuar con el tema del día.

            Así me platicó mi padre quien lo recordaba, al igual que algunos coahuilenses que vivieron en esos años, como todo un visionario que le causó tanta envidia a otros políticos que, a tan solo 111 días, a que terminara sus 6 años como Gobernador de Coahuila, se vio interrumpida por politiquerías. Aunque no fue el único en la historia de Coahuila ya que hubo otros ni siquiera llegaban a la mitad del sexenio, siendo esa otra historia.

            En su mejor momento fueron más los incrédulos a su extraordinaria e insólita visión. Muchas de sus ideas a través de los años, se han hecho realidad.

            También con pasión hablaba de la traída a Coahuila de camellos para mandarlos a las arenosas tierras del desierto del Estado para sustituir a las mulas, asnos y caballos como principal transporte de los candelilleros, ixtleros y de esos sufridos hombres del desierto coahuilense.

            Una idea que no está descabellada ya que en la actualidad los camellos o dromedarios, en infinidad de países no solo los de las naciones árabes, y en el Norte de África, sino de otros continentes se utiliza a esos testarudos animales en eventos de carreras, en partidos de jockey y sobre todo para transporte de carga muy solicitados por su fuerza, las horas sin beber agua y por resistir a las inclemencias del tiempo frío o caliente.

            También, en los años 70´s este personaje coahuilense habló y expuso públicamente en la necesidad y proyecto de un tren rápido o metro entre Saltillo, Ramos Arizpe y Monterrey, pues su visión le palpitaba y abría su mente viendo a una Región Sureste, con intenso tráfico, gran población y las ventajas para los trabajadores que tanto para ir a sus labores como regresar a sus hogares entre Saltillo y Ramos Arizpe, requeriría en el futuro y lo veía a 35 años de distancia, un transporte rápido y seguro.

            Eran tiempos más modestos para Nuevo León y más para Coahuila, sus gobiernos estatales escasamente manejaban presupuestos de 300 a 400 millones de pesos, y eso era demasiado, por lo que la propuesta simple y sencillamente era considerada como burda y fuera de sí.

            Él recalcaba que el crecimiento demográfico de las dos entidades saturaría algún día la modesta; en aquellas épocas carretera entre Saltillo y Monterrey, un carril de ida y otro de regreso, comparado solo a la carretera libre actual de dos y dos. Años más tarde vino la construcción necesaria de la autopista Saltillo-Monterrey o Monterrey-Saltillo, según el extremo en donde te encuentres.

            En aquellos años 70´s trajo a Saltillo ese extraordinario político coahuilense, a técnicos y directivos de una empresa francesa que opinaba igual que él, pero sobraron los incrédulos, preferentemente los que sus ideas y pensamientos los veían como una utopía. La exposición del ante proyecto se presentó en el Hotel La Torre. Todo quedó en nada, pues nadie creyó ni le dio iluminación a una visión inusual, sobre todo, porque los ingresos oficiales del Estado eran bajos.

            En esos tiempos era poco común el uso de grabadora para que los periodistas desempeñaran su labor, y lo sé con precisión porque ese fue el camino de mi padre Carlos Robles Nava, que aun recuerdo que entre garabatos escritos y con desparpajo por estar parado o bien en un transporte aire o terrestre apuntaban apresuradamente y todo aquello que pudiera grabar en la memoria para poder hacer las notas informativas, y/o reportajes. Una enseñanza a la que en lo personal me quedé acostumbrado como parte de mi herencia profesional.

            Y siempre recordaré que mi padre admiró a ese personaje coahuilense, y no solo él ya que al final de su sexenio de Gobernador de Coahuila, sus detractores particularmente los panistas de aquella época reconocieron no solo su visión, sino el nuevo Coahuila que echó andar, y que sus sucesores homólogos siguieron impulsando para tener lo que en la actualidad nuestra Entidad es, es decir, un Coahuila en los primeros lugares en infinidad de facetas.

            Mi padre siempre se refería a él como ese inolvidable Oscar Flores Tapia, que por un capricho y rabieta del entonces Presidente de México, José López Portillo, le faltaron 111 días para finalizar su sexenio, pues se propuso y logró que el Congreso Local Legislativo de ese entonces, lo desconociera y fue sustituido.

            Si bien es cierto que Oscar Flores Tapia, que en paz descanse, se le recuerda por su obra material, las nuevas generaciones deben saber que fue todo un visionario. Los sueños futuristas de ese gran coahuilense se harán realidad algún día en Coahuila, para que el nombre de Oscar Flores Tapia, siga en la mente y corazón de sus habitantes. Y porque no, reconsiderar ese tren rápido o metro hasta Monterrey, para evitar trágicos accidentes carreteros y cierres de la autopista y carretera libre por el mal tiempo. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org