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¿Quién se acordó de ellos?

¿Quién se acordó de ellos?

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            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            ¿Quién se acordó de ellos?

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            El Día de la Cruz Roja Mexicana, fue el pasado 21 de febrero. Una fecha a la que por parte de muchas autoridades estatales, locales, federales e incluyendo al Ejecutivo, pareció haber pasado de noche. Solo un “cachito” de la Lotería Nacional fue lo único alusivo a sus 111 años.

            Se trata de una organización que se destaca por su gran voluntariado al servicio de la protección de la sociedad y sanitaria para cualquier ciudadano que requiera una emergencia y lo mismo para personas de la tercera edad y discapacitados.

            Ha estado con nosotros en momentos muy importantes en la historia y ante la pandemia del Coronavirus no haría una excepción para atender a todo paciente que se encuentra en riesgo por Covid-19, para poderlo movilizar al hospital más cercano posible y aunque la saturación de las mismas instituciones de salud pública y privada han estado saturado, la Cruz Roja Mexicana no han dejando de intentar salvar a todo aquel que se encuentra en riesgo por el Coronavirus.

            En el caso de la unidad de la capital de Coahuila, la Cruz Roja Mexicana ha tenido una sensibilidad para aquellos ciudadanos que peligran su vida por el Covid-19, y con el programa “Mírame”, que no se trata mas que de una llamada entre paciente y familiares para poder estar comunicado brindando esperanza al que sufre del contagio de este virus mortal.

            La Cruz Roja Mexicana se ha consolidado a través de los años no solo para los mexicanos, sino a nivel internacional como una institución más noble que existe al servicio de la ciudadanía.

            Vale la pena recordar que ésta benemérita organización ha participado de manera voluntaria en un sin número de acontecimientos, que ha marcado la historia de este país, tales como inundaciones y sismos, además de accidentes, que ocurren diariamente.

            No hay una sola familia en este país que no haya requerido, en algún momento, de la atención de los paramédicos, enfermeras, médicos y sobre todo el equipo de voluntarios, que conforman esta organización, que cumple sus 108 años de existencia en el país.

            Aunque su origen data desde el año 1863, no fue hasta el año de 1898 cuando La Cruz Roja Española solicitó al gobierno mexicano información acerca de las relaciones entre las instituciones y asociaciones de asistencia pública con las unidades de sanidad.

            Años más tarde, el presidente en ese entonces, Porfirio Díaz, expidió un decreto en el cual México se adhiere a la Convención de Ginebra para el mejoramiento de la suerte de los heridos y enfermos de los ejércitos en campaña.

            Desde entonces, la institución comenzó a trabajar, cuando en el año de 1909, la ciudad de Monterrey se ve afectada por una tromba que dañó a más del 50 por ciento de la población, dejando a su paso un gran número de heridos y damnificados.

            De esta manera, un grupo de voluntariados liderados por el doctor Fernando López y la señora Luz González, se trasladaron hacia el norte de México, constituyendo la primera brigada de auxilio que abanderó el emblema de la Cruz Roja Mexicana.

            Siendo el parteaguas para meses después, el 21 de febrero de 1910, el general Porfirio Díaz, expidió el Decreto Presidencial en el que se le da reconocimiento oficial a la Cruz Roja Mexicana.

            Considerada como única por su noble labor a nivel mundial, fue en el desastre natural más trágico en todo el mundo, el terremoto de México en 1985, que representó para la Cruz Roja, la prueba más dura que había que enfrentar, hasta entonces.

            La magnitud del siniestro fue tal, que a su paso solo se podían observar edificios caídos, gente clamando ayuda, desesperada ante lo que había pasado, sin poder creer lo que observaban.

            De inmediato, la institución se coordinó para trabajar en labores de rescate, a pico y pala, ya que en esos entonces el equipamiento era nulo, sin embargo, pese a las dificultades, se logró apoyar y ayudar por días, sacando gente que yacía entre los escombros.

            Luego del suceso ocurrido en el año de 1985, una nueva tragedia sacudió al pueblo mexicano, esta vez se trató del huracán Gilberto, que se abatió en las costas mexicanas, desde Yucatán hasta Nuevo León, dejando a sus paso miles de damnificados a quienes se les brindó toda la atención.

            Para 1992, un nuevo reto llegaría a la institución, ya que un huracán afectando a Florida, Estados Unidos, por lo que la Cruz Roja se activó, apoyando en los servicios de socorro a los damnificados hispanos radicados en Florida.

            Estas tareas se realizaron no solo en EU, sino en Cuba, Haití y en otras partes del mundo.

            Hablar de la Cruz Roja Mexicana, es hablar de una institución que más allá de las tragedias, ha hecho una labor destacada por los demás, sin importar el día, hora y lugar.

            Lo único que me queda decir es que lo mínimo que hay que hacer como mexicanos es retribuir a esta institución de la mejor manera que se pueda, aunque estemos ante una crisis económica provocada por la misma pandemia y recordemos que se trata de un organismo de voluntariados que no tienen obligación con nadie más que con ellos mismos. Hagamos todos un esfuerzo para ser recíprocos con la Cruz Roja Mexicana porque hay que recordar que ellos trabajan a base de puros donativos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org