Saturday, 17/4/2021 | 8:06 UTC-5
InterSIP Noticias

¿Nos deshumanizamos?

¿Nos deshumanizamos?

Post by relatedRelated post

            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            ¿Nos deshumanizamos?

GuillermoRobles perfil columna

            En la medida en que crecen las cosas u objetos en general y en particular las poblaciones de cualquier país, nos vamos deshumanizando paulatinamente, perdiéndose en muchos casos la esencia de la vida misma.

            En lo personal, hago esta comparación y pongo como ejemplo, el cultivo de calabazas gigantes u otros frutos de dimensiones sorprendentes a las naturales que conocemos y que son las que predominan en el mundo.

            Este endurecimiento sentimental de los humanos que ha avanzado desmedidamente en los últimos 20 a 25 años y en especial de unos diez años en adelante, ¿hasta dónde irá a llegar?

            Es precisamente lo que ignoran a quienes les pregunte o no saben contestar, respondiendo con el clásico, “quién sabe, para qué te preocupas”.

            En los últimos años, por mencionar un ejemplo y hablando exclusivamente de México, han proliferado los asesinatos a mujeres que cada vez son más sanguinarios; igual recién nacidos abandonados en bote de la basura o en lotes baldíos; la falta de respeto a nuestros padres y abuelos y en general a los adultos mayores; proliferan los cuerpos sin vida de hombres atados de pies y manos y con una mordaza en la boca con marcados signos de tortura; la agresividad ha ido en aumento, etc., etc.

            Se ha publicado en todo tipo de medios comunicación, y medios electrónicos menores de edad hasta de doce años que apuñalan a algún familiar o conocido, los famosos niños sicarios; cada vez surgen más adolescentes embrazadas; los suicidios han ido en aumento desmesuradamente, muchos por cuestiones baladíes o por decepción amorosa; sujetos que se sueltan sin ton ni son disparando a una carpa de un circo sin considerar la presencia de niños y adultos.

            Cada vez son más los asesinatos de niños por adultos; las violaciones a niñas y niños se multiplican; la torturas a menores de edad; los “encostalados” siguen apareciendo en mayores cantidades; son más cada vez los menores adictos a drogas de alta intoxicación dejando de ser la preferida la mariguana para recurrir a la cocaína, cristal y otras de mayor afectación; los abusos sexuales a infantes por sacerdotes católicos sin parar y, otras muchas tragedias que han inundado en los últimos años.

            Algunos sacerdotes en sermones durante las misas que ofician, exhortan a los padres de familia a “disciplinar” a sus hijos descarriados, ignorando que la obediencia a las mamás y papás en general ha desaparecido en los hogares mexicanos, además, que las peleas y discusiones de los padres e hijos son más frecuentes, en donde cada vez cuestionan más a sus padres y exigen obligaciones como si fueran adultos.

            Hay quienes dicen que las mejores épocas fueron las de generaciones pasadas, sin embargo, en lo personal mí opinión es que los mejores años son los que cada quien ha vivido, para los jóvenes de hoy no hay barreras, la obediencia desapareció en la generalidad de los hogares mexicanos, las drogas las consiguen con mucha facilidad, chavalas de la actualidad se embarazan con una simpleza que lo ven natural y hasta lo celebran.

            ¿Ésta deshumanización hasta donde nos va a llevar? Esa es la interrogante principal no para las chavalas, ni los chavos que están disfrutando su juventud.

            Considero que mi generación, los viejos de ayer y anteayer, disfrutamos la vida a nuestra manera y con otras reglas más estrictas, posiblemente porque no había tanta libertad o porque los tiempos han cambiado diametralmente, sin saber será para bien o mal. El nuevo concepto de los padres de la actual generación de no poner límites a sus hijos desde que están pequeños. La introducción a la tecnología a temprana edad para entretenerlos en donde los dispositivos electrónicos vienen haciendo función de una “nana”, es decir, una niñera para que dejen de llorar.  Existen muchos otros más ejemplos en donde estaré de acuerdo en ocasiones, pero en muchos otros no, pero al final no se tratan de mis hijos y ni quien para juzgar si es bueno o no. Eso, el tiempo nos lo dirá. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org