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Carlos Robles

Difícil Reto

En Saltillo Coahuila, hay 700 pandillas tal y como lo aseguró la Casa del Migrante  del padre católico Pedro Pantoja, sin embargo incluyendo las de Ramos Arizpe, y Arteaga, calculándose  alrededor de 900 , lo que resulta un promedio que en cada colonia hay dentro de 80 a 90 grupos “pandilleriles”.

Mi Columna

Difícil Reto

Por Carlos Robles Nava

En Saltillo Coahuila, hay 700 pandillas tal y como lo aseguró la Casa del Migrante  del padre católico Pedro Pantoja, sin embargo incluyendo las de Ramos Arizpe, y Arteaga, calculándose  alrededor de 900 , lo que resulta un promedio que en cada colonia hay dentro de 80 a 90 grupos “pandilleriles”.

Sin ser alarmistas ni negativos, se puede asegurar, que la situación de los habitantes de las tres ciudades de la Región Sureste, está cañón por llamarla de alguna manera desesperante, para que los actuales alcaldes , puedan cumplir con la reiterativa promesa y compromiso de dar plena y total seguridad a sus comunidades.

En las tres ciudades mencionadas, la totalidad de los policías municipales preventivos, no llega a ochocientos de acuerdo con información dada por sus mismos Presidentes Municipales que, por ejemplo, el de Saltillo, ha informado que se cuenta que 350 trabajan,  24 horas y el resto descansa y viceversa, siendo de hecho cosa igual en los otros dos municipios en formas de trabajar.

La reducción del clásico policía municipal preventivo obedece porque, particularmente en el caso de la ciudad capital coahuilense, un buen número de guardias se convirtieron en grupos para combatir la delincuencia organizada.

Lo que queda o sean los simples policías municipales preventivos, son los destinados a realizar rondines o a patrullar ciertas colonias y sectores; la policía del sector comercial, concretamente el centro histórico y los comisionados en edificios públicos.

La llamada certificación de confiabilidad en el caso de Saltillo, de 700 a 800 policías redujo alrededor del treinta  por ciento y aunque los que consiguieron quedarse ganan más salario y cuentan con otras ventajas o prestaciones económicas, por muy certificados y capacitados que estén, son más que insuficiente por más que se hagan “pedazos” por cumplir.

Es más que un reto el que tienen  los nuevos Ediles y por tanto, imposible lograr la erradicación tan siquiera de la mitad de la presencia de tantas pandillas, compuesta no solo por chavos de entre 14 a 25 años, sino también se han “colado” o incorporado “peladotes” de 35 a 38 años que han encontrado un modus vivendis dentro de esos grupos.

No es gratuito y particularmente en Saltillo, que los fines de semanas hay de dos a tres muertos víctimas de esos grupos criminales que en la mayoría de los casos atacan a un tranquilo ciudadano que va rumbo a su casa y se niega darles dinero para las “caguamas” o el pomo, tinner, etc.

Tampoco ha nacido de la nada, que cada vez son menos los taxistas que les interese trabajar a altas horas de la noche o primeras horas de la madrugada, porque además de ser asaltados, les arrebatan lo poco o medianamente que llevan recaudado por su trabajo.

También ha sido incomprendido el rechazo de los concesionarios de autobuses de pasajeros urbanos a cubrir ciertas colonias en donde pandilleros les cobran el “derecho de paso” o de lo contrario dañan las unidades o se agrede a choferes y pasajeros.

Hay mucho que revisar y analizar de este creciente problema ante el alarmante crecimiento de pandillas que por desgracia ahora, al menos el padre Pedro Pantoja, lo responsabiliza al hecho de que los pandilleros han sido “victimas” de la falta de oportunidades de las autoridades, a que no lograron ingresar a algún centro educativo, a que no cuentan en sus sectores con áreas recreativas y toman la delincuencia para recrearse y a que las pintas o pintarrajeadas que hacen a diestra y siniestra en casas particulares como en edificios públicos, es el resultado de que a esos pandilleros no se les atendió a tiempo”. ¿Será?. (www.intersip.org)