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Llama la CEAV a garantizar el derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad en México

La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) se suma a la conmemoración del Día Mundial de la Alimentación y hace un llamado para que las instituciones y autoridades de los distintos órdenes gubernamentales trabajen de manera coordinada y eficiente, a fin de proveer las condiciones que permitan gozar del derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad en México.

Llama la CEAV a garantizar el derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad en México

 Por Roberto Robles.

17 octubre 2014; México, D.F.-La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) se suma a la conmemoración del Día Mundial de la Alimentación y hace un llamado para que las instituciones y autoridades de los distintos órdenes gubernamentales trabajen de manera coordinada y eficiente, a fin de proveer las condiciones que permitan gozar del derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad en México.

La CEAV, a través de su Comité de Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, recuerda la importancia de respetar y garantizar el derecho de la población a una alimentación adecuada para gozar de una vida digna, de buena salud y tener la oportunidad de desarrollar al máximo las capacidades.

El Día Mundial de la Alimentación, que se celebra el 16 de octubre de cada año, fue proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), y tiene como finalidad concientizar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. En este año, dicha celebración tiene como eje temático la agricultura familiar: “alimentar al mundo, cuidar el planeta”.

De acuerdo con la FAO, el Día Mundial de la Alimentación tiene como objetivos:

“…estimular una mayor atención a la producción agrícola en todos los países y un mayor esfuerzo nacional, bilateral, multilateral y no gubernamental a ese fin; estimular la cooperación económica y técnica entre países en desarrollo; promover la participación de las poblaciones rurales, especialmente de las mujeres y de los grupos menos privilegiados, en las decisiones y actividades que afectan sus condiciones de vida; aumentar la conciencia pública de la naturaleza del problema del hambre en el mundo; promover la transferencia de tecnologías al mundo en desarrollo; fomentar todavía más el sentido de solidaridad nacional e internacional en la lucha contra el hambre, la malnutrición y la pobreza y señalar a la atención los éxitos conseguidos en materia de desarrollo alimentario y agrícola.”

En nuestro país, el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce el derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, además de imponer al Estado la obligación de garantizar dicho derecho. Por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, del que México es parte, prevé “el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia”; además, se refiere al “derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre”.

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones Unidas ha dicho que “[el] derecho a la alimentación adecuada se ejerce cuando todo hombre, mujer o niño, ya sea sólo o en común con otros, tiene acceso físico y económico, en todo momento, a la alimentación adecuada o a medios para obtenerla”.

Según datos también de la FAO retomados por el INEGI, de 2010 a 2012 a nivel mundial habían 870 millones de personas que no cubrían sus necesidades de energía alimentaria mínima, de las cuales, 852 millones vivían en los países en desarrollo. En el periodo 2012-2014, aproximadamente 805 millones de personas se encuentran en esta situación.

En este sentido, es importante recordar que el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, sobre el derecho a la alimentación adecuada, sostiene que el problema del hambre y la malnutrición no son ocasionados por la falta de alimento, sino más bien, por la falta de acceso a los alimentos disponibles.

El INEGI define la pobreza alimentaria como “la incapacidad para obtener una canasta básica alimentaria, aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar en comprar sólo los bienes de dicha canasta”. Y señala que en 2012, el número de hogares en condiciones de pobreza alimentaria a nivel nacional era de 4 millones 916 mil 678; de los cuales, 2 millones 76 mil 869 eran hogares urbanos y 2 millones 839 mil 809 eran hogares rurales.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la carencia por acceso a la alimentación es la segunda privación social que más afectó a la población mexicana en 2012, con 27.4 millones de personas (casi una cuarta parte del país, es decir, 23.3 por ciento).

En este sentido, aunque de 2010 a 2012 hubo una disminución porcentual a nivel nacional y en cinco entidades federativas (el Estado de México, Campeche, Chiapas, San Luis Potosí y Quintana Roo) de la carencia por acceso a la alimentación de 24.8 por ciento a 23.3 por ciento (de 28 439.8 a 27 352.2 millones de personas), también es cierto que en este mismo periodo de tiempo siete entidades federativas tuvieron un incremento significativo en el número de personas con carencias alimentarias: Morelos, Tamaulipas, Oaxaca, Nayarit, Guanajuato, Tlaxcala y Yucatán.

Finalmente, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas refrenda su compromiso de promover y garantizar que se respete el derecho a una alimentación adecuada para todas y todos los mexicanos, así como de generar políticas públicas que permitan materializar las acciones para dicho fin.