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Guillermo Robles

Plan anticorrupción, simple fachada

Hablar de la corrupción en México, es hablar de una de las prácticas en donde cada uno de los mexicanos hemos ejercido alguna vez en la vida. Es algo que se nos enseña desde que estamos en la infancia.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Plan anticorrupción, simple fachada

Hablar de la corrupción en México, es hablar de una de las prácticas en donde cada uno de los mexicanos hemos ejercido alguna vez en la vida. Es algo que se nos enseña desde que estamos en la infancia.

            Por su definición, corrupto es aquel que se deja o se ha dejado sobornar o pervertir, y a su vez sobornar se define ofrecer dinero u objetos de valor a una persona para conseguir un favor o un beneficio, especialmente si es injusto o ilegal o para que no cumpla con una determinada obligación.

            Partiendo de éstas definiciones su práctica inicia dentro del núcleo de la sociedad, es decir, la familia. Por muy inofensivo que suene, no existe ninguna familia en el país en donde la corrupción es disfrazada con premios para que los padres de familia puedan educar o controlar a sus hijos. Desde ese momento, ya sea la mamá o el papá, le ofrece un juguete, dinero, permisos a los menores de edad para que saquen buenas calificaciones o portarse bien dentro de los hogares. Ahí ya se está cometiendo un acto de corrupción. Así que la enseñanza para los hijos o al menos la percepción es si hay buenas calificaciones o menciones honoríficas y si la conducta es correcta se tiene un beneficio a cambio.

            A nivel profesional, éstas prácticas continúan sin poder distinguir exclusiva de una sola, sin embargo, a la gente les gusta señalar solamente aquellos que pudieran estar ajenos a sus propios intereses, nada más por mencionar a los periodistas es muy común que se les señalen como corruptos, pero como dicen: En la viña del señor hay de todo; sí existen periodistas que le hacen “a eso” pero también los hay en otros campos como los médicos, ingenieros, arquitectos, docentes, físicos, científicos, etc., en todas las profesiones siempre existirán buenos y malos.

            Pero en la política es diferente porque comparado con la sociedad hay que reconocer que hay quienes tienen la cola corta y también quienes la tienen muy larga. En el mundo de las funciones públicas éste último es demasiado largo porque es mayor el descaro y dinero que se roban los políticos e instituciones de gobierno tanto municipales, estatales y federales por medio de la corrupción.

            Todo esto viene a colación porque el famoso proyecto del sistema nacional anticorrupción salió como una cortina de humo para poder tapar algo que es tan antaño desde la existencia del narco en donde ha coexistido el mundo de la política mexicana sacando provecho ambas partes, pero con la diferencia que en la actualidad ya es todo un descaro ante la vista de la comunidad sabiéndose el quién, cuándo, dónde, cómo y por qué de las relaciones entre el mundo del crimen organizado y la política.

            Ésta distracción del proyecto anticorrupción no es una justificación ante los últimos sucesos ocurridos en el país en donde la distracción ante los ojos del mundo han enterrado las reformas hechas y después de un  “Saving México”, la verdad se asoma cayéndose el teatrito con las atrocidades en Iguala que dejan muy en claro que en nuestro país se carece de leyes y la famosa revista “The Economist” argumenta que México necesita leyes y orden tanto como reformas económicas para modernizar nuestro país.

            Se cayó la portada de México para volver a la realidad que se vive en nuestra nación en donde el sol no se puede tapar con un dedo y un país en donde cualquier tipo de proyecto anticorrupción sea manejado por organizaciones independientes será un simplemente eso, un proyecto sin aterrizar a la verdad, un sueño y una tarjeta de presentación para quitar la mala imagen de una realidad que se vive en la actualidad donde el interés personal está por encima de todo.

            Mientras exista la impunidad con la charola del “Fuero Político”, la corrupción que se vive en la actualidad en los programas federales en donde se exige el  16 por ciento de cada una de las obras en efectivo y antes de otorgar los recursos, situación por la cual están viviendo muchos proveedores en especial el sector constructor motivo por el cual el tardío de inicio de dichas obras, su mala calidad porque entre mayor sea el inmueble a construir no existe llenadera y los funcionarios públicos van condicionado un porcentaje mayor, evidentemente que los materiales serán de mala calidad, la mayor parte de los trabajadores sin prestaciones de un Seguro Social en donde sale más barato que se muera a ser hospitalizado.

            Y así en cada recurso federal, sin importar su giro, se lleva su moche, incluyendo aquellas disfrazadas en el arte y cultura en donde a los artistas se les promete cierta cantidad para la creación de obras y a la mera hora les dan nada más el 10 o 15 por ciento de lo prometido y lo demás aplican el “Benito que te necesito”.

            Así trabaja México, esa es la realidad y no se requieren los nexos del narco con la política para hacer un plan o proyecto anticorrupción para darle una buena cara al mundo, porque la corrupción inicia desde el interior de las esferas políticas en donde simplemente hay una opción para trabajar bajo esas condiciones: lo tomas o lo dejas.

            Ahora sí que le dejo al lector la mejor, al pueblo como a los mejores jueces para calificar si realmente el proyecto anticorrupción funcionará en nuestro país como se tiene pensado en teoría o es un simple fachada bonita. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org