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Carlos Robles

Porqué son diferentes

Coahuila cuenta con dos universidades públicas, una de ellas casi centenaria y la otra, rondando poco más del medio siglo. Se trata de las Universidades Autónomas de Coahuila y la Agraria Antonio Narro.

Mi Columna

Porqué son diferentes

Por Carlos Robles Nava

Coahuila cuenta con dos universidades públicas, una de ellas casi centenaria y la otra, rondando poco más del medio siglo. Se trata de las Universidades Autónomas de Coahuila y la Agraria Antonio Narro.

Empero, como dijeran los chavos contemporáneos, va de universidad a universidad o una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa y para mejor darnos a entender, son diametralmente diferentes, pues mientras que una de ellas envejece y se corrompe cada vez más, la otra, va viento en popa, creciendo por diferentes horizontes y no solo por su amplio desarrollo en los últimos años, sino por su consolidación económica y financiera.

En días pasados, la Antonio Narro por desgracia en un proceso no solo lleno de triquiñuelas y marrullerías, eligió a su nuevo Rector para los próximos cuatro años, después de dejar ese puesto, el inefable doctor investigador, Eladio Cornejo Oviedo, quien jamás cumplió con lo que llamó “la tónica de la nueva administración de la Narro”, compromiso de una serie de promesas que a final de cuentas fueron incumplidas por escrito Elodio y que formalizó a través de boletines de prensa.  A los poquísimos días de que el ex rector, Cornejo Oviedo, tomó posesión en noviembre del 2010, ofreció transparencia, vinculación y mejora en los servicios estudiantiles, cantaleta que quedó en eso: Palabras cantadas que nunca cumplió y por el contrario, dejó a su heredero todo un embrollo de problemas que enumerarlos sería insuficiente este espacio.

La casi centenaria Antonio Narro, ha ido de más a menos al grado de que la Federación se resiste aportar más presupuesto que el recibido en los últimos años, por más que sus rectores hacen constantes visitas a la Cámara de Diputados Federales, para clamar por más dinero. En los últimos cinco a siete años, la Narro ha rondado respecto a su presupuesto anual no pasa de entre los 800 a 900 millones de pesos y entre sus problemas económicos, está el quebranto de sus fondos de pensiones.

Su decadencia ha sido tal que fundaciones internacionales que en el pasado aportaba recursos para alentar y apoyar sus trabajos de investigación, han dejado de hacerlo.

Por otra parte, la Universidad Autónoma de Coahuila, con poco más de cincuenta años su avance ha sido vertiginoso, elevando su acreditación de materias, mayor número de postgrados, acreditación de carreras y su ascenso en la investigación, siendo significativa su ampliación a regiones de la Entidad en donde hasta hace diez años su presencia fue relativamente escasa, siendo un ejemplo las regiones Norte y Carbonífera, pues en la primera de las zonas mencionadas han llegado nuevas escuelas y en la segunda, está pasando igual, además de contemplarse un importante proyecto para atender las necesidades de ocupación profesional en cuanto surjan las primeras empresas del gas shale.

Cada año, la UAdeC está elevando su presupuesto anual, gracias a las aportaciones extras que se logran gracias a las gestorías de los últimos cuatro rectores que han estado en ella, rebasando los dos mil doscientos millones de pesos.

Su situación respecto a sus fondos de pensiones, aunque es difícil como es el caso de los fondos similares que existen en el país, no quita el sueño a sus actuales autoridades, pues su Rector, Blas Flores Dávila, a un año y meses de hacerse cargo de la UAdeC, la trasparencia y finanzas sanas es una constante, delegando la responsabilidad en la Tesorería, a Francisco Osorio, quien en su casi año y medio, ha registrado vía libre en las auditorias hechas tanto por el Estado como la Federación que son las que aportan en conjunto el presupuesto.

Esta responsabilidad y seriedad como se ha manejado la UAdeC, ha sido factor determinante para que puertas que se tocan en la ciudad de México, son caminos que se abren con más recursos adicionales que han permitido a esta la máxima casa de estudios de los coahuilenses, a llevar adelante la apertura de nuevas escuelas, a continuar con sus campus Torreón y Arteaga, en donde sobresale la modernidad de su arquitectura, la amplitud de sus nuevas instalaciones y la profesionalización de sus egresados de las diferentes materias que imparten, no siendo gratuita la confianza que sigue recibiendo de Federación, Estado y sobretodo de los sectores empresariales y en general de los coahuilenses, aceptación que se han ganado las autoridades universitarias del pasado y presente por su entrega en resaltar el nombre de la Universidad Autónoma de Coahuila.(www.intersip.org)