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Carlos Robles

Así andan casi todos

El tema de protección civil tiene pocos años, al menos en Coahuila, pero no por eso deben pasar por alto las improvisaciones y que los directores de esas áreas sean responsables, pero más que eso, que tengan la capacitación y entrenamiento suficiente para cumplir cabalmente en bien de la ciudadanía a la que supuestamente debe responder con medidas preventivas de percances que en algunos casos pueden ser fatales.

Mi Columna

Así andan casi todos

Por Carlos Robles Nava

El tema de protección civil tiene pocos años, al menos en Coahuila, pero no por eso deben pasar por alto las improvisaciones y que los directores de esas áreas sean responsables, pero más que eso, que tengan la capacitación y entrenamiento suficiente para cumplir cabalmente en bien de la ciudadanía a la que supuestamente debe responder con medidas preventivas de percances que en algunos casos pueden ser fatales.

De los 38 municipios de Coahuila, a excepción de uno de ellos, no hay jefes o directores que tengan en su haber conocimiento de lo que realmente es proteger a la comunidad de las distintas razones que pueden dar lugar a percances que pueden ser no solo por explosiones de acumulamiento de gas, por fugas de éste, por incendios que pudieron haberse previsto, por exceso de gente en centros de espectáculos y de otras circunstancias más en esta vasta gama de incidentes imprevistos que pueden ocurrir.

Se supone que siendo protección civil un tema nuevo en México y más en Coahuila, una de sus ocupaciones bien podría ser realizar pláticas preventivas no solo en escuelas, sino en colonias y reuniones de diversos sectores, porque eso daría motivo de multiplicarse los voluntarios en protección civil.

Saltillo y hasta hace poco tiempo, cuenta y contaba, respectivamente, con directores capacitados y preparados para cumplir con esa especial función en donde está de por medio la vida de personas por descuidos o causas imprevistas.

En la ciudad capital de Saltillo, al frente de la Dirección Municipal de Protección Civil, se hizo la designación de una persona avezada por su incursión durante varios años en la Dirección Estatal de Protección Civil, como lo es René de la Garza, mientras que en Piedras Negras, solo por unos pocos meses se hizo responsable en la Delegación Municipal de Protección Civil, a otra persona muy correteada en materia de protección civil y que fue Adalberto de la Rosa, quien por razones desconocidas se prescindieron de sus servicios, quedando solamente Saltillo con un elemento sobradamente capacitado.

En el resto de los municipios de la Entidad, además de que no hay personal con suficiente entrenamiento, las medidas preventivas se dejan al último y hasta que ocurren anómalas situaciones.

Un mal ejemplo lo es Torreón, que junto con Saltillo, constituyen los polos de desarrollo económico más importantes de Coahuila, se ha registrado varios incidentes por acumulamiento de gas que ha motivado explosiones que por suerte hasta el momento no han causado tragedia, aunque si personas con quemaduras de distinta gravedad.

Hubo de suceder en distintas ocasiones durante este año, explosiones de gas en diferentes restaurantes de la Perla de La Laguna, para que el titular de Protección Municipal de ese lugar, Alberto Porragas Quintanilla, haya “dispuesto” montar varios dispositivos de revisión a los restaurantes para conocer si cumplen las disposiciones de seguridad para su clientela que acude a esos negocios.

Para tener una idea de la indolencia de los responsables oficiales de protección civil en Torreón, en la última contingencia que sucedió en un restaurante denominado “Brazzeiros” tras ocurrir un flamazo por acumulamiento de gas, al acudir los bomberos y personal de Protección Civil, se tomó nota que dicho negocio contaba exclusivamente con un extintor, señalética extremadamente escasa, además de que jamás presentaron sus propietarios un plan de contingencia para connatos de incendio y su personal no fue capacitado para actuar cuando ocurriera un incidente.

Aunque el negocio de clausuró, no precisamente por la explosión registrada, sino por necesidad y obligación de garantizar que la estructura de la finca no se haya dañado, poniendo en peligro un derrumbe con funestas consecuencias.

Esa es la situación general de las cabeceras municipales de Coahuila, en donde en materia de protección civil o ciudadana, a última hora, como otras muchas cosas andamos tapando el pozo para que no se ahogue el niño.(www.intersip.org)