Noticias , Saltillo, Coahuila, Lideres

Nacionales

La CEAV se pronuncia por el respeto y garantía de los derechos de las personas migrantes

El 4 de diciembre de 2000, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 18 de diciembre de cada año como el Día Internacional del Migrante, con el propósito de que se “difunda información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes, intercambien experiencias y formulen medidas para protegerlos”[1].

La CEAV se pronuncia por el respeto y garantía de los derechos de las personas migrantes

Por Roberto Robles

19 diciembre 2014;  México, D.F.-El 4 de diciembre de 2000, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 18 de diciembre de cada año como el Día Internacional del Migrante, con el propósito de que se “difunda información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes, intercambien experiencias y formulen medidas para protegerlos”[1].

La CEAV recuerda que la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares[2] establece “que los problemas humanos que plantea la migración son aún más graves en el caso de la migración irregular, y convencidos por tanto de que se debe alentar la adopción de medidas adecuadas a fin de evitar y eliminar los movimientos y el tránsito clandestinos de los trabajadores migratorios, asegurándoles a la vez la protección de sus derechos humanos fundamentales”[3].

En octubre de 2013 se formuló la Declaración del diálogo de alto nivel sobre la migración internacional y el desarrollo, señalándose que la migración internacional “es una realidad pluridimensional que incide sobremanera en el desarrollo de los países de origen, tránsito y destino y, en ese contexto, reconocemos que la migración internacional es una cuestión intersectorial que debe abordarse de forma coherente, amplia y equilibrada, integrando el desarrollo con la debida consideración a las dimensiones social, económica y ambiental y el respeto de los derechos humanos”[4].

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, en la Observación general número 20, refiere que “los tratados internacionales sobre […] los derechos de los refugiados, los apátridas, los niños, los trabajadores migratorios y sus familiares […] incluyen el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales”[5]; además, que “los derechos reconocidos en el Pacto son aplicados a todos, incluidos los no nacionales, como los refugiados, los solicitantes de asilo, los apátridas, los trabajadores migratorios y las víctimas de la trata internacional, independientemente de su condición jurídica y de la documentación que posean”[6].

La Ley de Migración dispone, en el artículo 8, que las personas migrantes pueden “acceder a los servicios educativos provistos por los sectores público y privado, independientemente de su situación migratoria […]”, así como “recibir, de manera gratuita y sin restricción alguna, cualquier tipo de atención médica urgente que resulte necesaria para preservar su vida”; aclarándose que respecto de servicios educativos o médicos brindados a los extranjeros, en ningún caso pueden disponerse de mayores restricciones que las establecidas de manera general para los mexicanos.[7]

Cabe destacar que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el Censo de Población y Vivienda 2010 registró que 961 mil 121 personas nacidas en otro país residían en México, de las cuales, 487 mil 606 eran hombres y 473 mil 515 eran mujeres.[8] Ese mismo año el porcentaje de la población migrante internacional mexicana, que tuvo por destino Estados Unidos de América, fue de 89.4 %, mientras que el 7.0 % tuvo como destino otros países y el 3.6 % tuvo un destino no especificado.[9]

La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas considera conveniente resaltar que las personas migrantes se ubican en una situación de especial vulnerabilidad, debido a los riesgos que enfrentan en su tránsito, así como la negación o restricción de sus derechos humanos.  Al respecto, cabe destacar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el informe titulado Derechos humanos de los migrantes y otras personas en el contexto de la movilidad humana en México, en cuanto a los derechos laborales señala que de conformidad con “la información recabada por la Comisión [se] evidencia que los trabajadores migrantes suelen estar en una situación de mayor vulnerabilidad respecto de sus pares mexicanos en lo que concierne al respeto y garantía de sus derechos laborales”[10]. Además, sobre el derecho a la educación de la población migrante en México se indica que “la Comisión observa con preocupación que los niños migrantes enfrentan diversas dificultades para acceder a la educación. En primer lugar, se exige que cuenten con documentación migratoria vigente. En segundo lugar, la administración les cobra derechos por validar sus estudios anteriores”[11].

Con base en lo anterior, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, a través de su Comité de Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, considera que el Día Internacional del Migrante pone de manifiesto la preocupación internacional sobre el fenómeno migratorio y constituye una oportunidad para recordar la necesidad de respetar y garantizar efectivamente los derechos de las personas migrantes, particularmente los que inciden en materia económica, social y cultural.