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Carlos Robles

Sienten miedo y temor

La ola de bandidaje que se ha desatado en los últimos meses en establecimientos comerciales en Saltillo, Coah., sobre todo a restaurantes, ha creado además de una grave psicosis, miedo y terror a los propietarios de esos negocios que han visto la impotencia de las fuerzas municipales de seguridad que es todo un hecho que ya fueron rebasados por los delincuentes, quienes encuentran muchas facilidades e impunidad para cometer sus robos, aun con el reforzamiento hecho a las fuerzas policiacas.

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Sienten miedo y temor

Por: Carlos Robles Nava

La ola de bandidaje que se ha desatado en los últimos meses en establecimientos comerciales en Saltillo, Coah., sobre todo a restaurantes, ha creado además de una grave psicosis, miedo y terror a los propietarios de esos negocios que han visto la impotencia de las fuerzas municipales de seguridad que es todo un hecho que ya fueron rebasados por los delincuentes, quienes encuentran muchas facilidades e impunidad para cometer sus robos, aun con el reforzamiento hecho a las fuerzas policiacas.

En los robos cometidos particularmente en las primeras dos semanas de este diciembre, a varios restaurantes, particularmente los ubicados al Norte de la ciudad capital de Coahuila, ha motivado entre los dueños de esos establecimientos, temor y miedo, al igual que desaliento al ver la impotencia policiaca para poner freno a los delincuentes.

Un simple ejemplo de que los latrocinios se han salido del control de la policía municipal, son los cometidos a dos conocidos restaurantes, uno de ellos denominado “La Choza” que se encuentra en la colonia “Los Tulipanes” y que en menos de 30 días ha sido visitado por los amantes de lo ajeno en tres ocasiones y, otro  “Peña Santa Lucia”, en la colonia “Los Doctores” y en el que las víctimas fueron más de cien personas, así como meseros, la caja del negocio y hasta el cantante y músicos contratados para amenizar a los asistentes.

En principio se asegura que los mismos que asaltaron a “Santa Lucia”, fueron los que a los pocos minutos “visitaron” el negocio “La Choza”, en donde con el antecedente de dos robos anteriores, trabajan con puertas cerradas y bajo llave, por lo que cada que llegan clientes abren, sin que ello haya intimidado o limitado en sus malas acciones a los malhechores que tienen más que “medidos” a los polis, no obstante que se ha redoblado la vigilancia con policías municipales, agentes de la Estatal y policías Ministeriales.

Los anteriores casos solo son una simple muestra de la inseguridad que viven los saltillenses, obligando a la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, CANIRAC, de Saltillo, a exigir una inmediata reunión con el alcalde, Isidro López Villarreal, asistiendo el jefe municipal de la policía, el mayor Clemente Yáñez.

Las cosas no pasaron más allá de las promesas de siempre y lo reiterado hasta el cansancio de que no hay policías vacantes para contratarlos y es necesario que salgan nuevas generaciones que en este momento están capacitándose.

Alberto Salinas, el joven Presidente de CANIRAC, a raíz del crecimiento en la inseguridad, dijo que “en efecto, tenemos miedo, pues no es lo mismo trabajar con la seguridad de abrir y cerrar puertas a estar en la calle atendiendo al público a cualquier hora, a estar con el temor de que te pudiera llegar ahí una situación”, refiriéndose a un asalto a mano armada.

Reconoció que sí se reforzó la vigilancia policiaca en el sector norte que es donde más hurtos se han registrado y que si bien es cierto que confían en que las autoridades municipales tomarán cartas en el asunto, subrayó Salinas que desde el punto de vista de dicha Cámara, hubo un relajamiento en los rondines de la policía, lo que fue aprovechado por los malandros, esperando que se retome el reforzamiento de la vigilancia.

Mientras la dirección municipal de Policía implementa más y nuevos esquemas para garantizar la seguridad exigida por los restauranteros organizados, los socios de CANIRAC seguirán sufriendo no solo de tremenda psicosis de que en cualquier momento los pueden visitar los rateros, sino que ya no se trata de una cuestión psicológica, pues además de miedo, tienen temor de que como en otras ocasiones regresen los amantes de lo ajeno que de hecho están alejando a los clientes de los restaurantes, cosa similar por la que pasó Torreón, Coahuila, todavía el año pasado al grado de que la inseguridad obligó al cierre de varios restaurantes.(www.intersip.org)