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Carlos Robles

Solo hay dos caminos

Toda novedad y en general lo que sea nuevo, trae un cúmulo de opiniones, algunas malas y otras buenas, sin faltar también las regular o las clásicas de “pos no sé”, pero a final de cuentas es costumbre natural de nosotros los mexicas.

Mi Columna

Solo hay dos caminos

Por Carlos Robles Nava

Toda novedad y en general lo que sea nuevo, trae un cúmulo de opiniones, algunas malas y otras buenas, sin faltar también las regular o las clásicas de “pos no sé”, pero a final de cuentas es costumbre natural de nosotros los mexicas.

Las famosas y vapuleadas foto multas de Saltillo, del gobierno de Isidro López Villarreal, no son las excepción predominando las impugnaciones a un sistema de ordenamiento, disciplina y respeto a las leyes, de que es un sistema recaudatorio, injusto, arbitrario, rateril, etc., esto conforme a la opinión de quienes ya fueron “fotografiados” violando la ley y recibido su respectiva infracción.

En el interior de mi familia, es incontenible el repudio a las foto multas y todo porque a la “jefa” le pegó una foto multa cuando iba a Ramos Arizpe, por el bulevar Carranza a la altura del monumento del Varón de Cuatro Ciénegas. A una de mis hijas, le “cayeron” hablando por teléfono y manejando, olvidemos la “multota”, sino fue mayor la impotencia y peor la vociferada.

Qué hacer, es la pregunta que queda simplemente en eso, ¿qué hacer?, pues son muchas las inconformidades y cero las propuestas, porque sin que mi opinión sirva para algo, hay que reconocer que la falta de reglas y ausencia de aplicar la ley o reglamento vehicular, nos convirtió en irresponsables y arbitrarios correlones y violadores de las luces de los semáforos instalados en los diversos cruceros de la “enfiestada” ciudad de Saltillo, que está celebrando su 438 aniversario.

Desconozco lo que han vivido algunos o muchos de los quejumbrosos conductores que rechazan a ultranza las video multas, porque gritan y patalean pero no proponen alternativas y todo queda en ¿qué hacer? para no recibir las elevadas sanciones.

Igual o más de “correlón” que los inconformes de ahora, lo fui por mucho tiempo. Eso me llevó a una volcadura saliendo de la ciudad de Monclova y con rumbo a Piedras Negras, para una reunión que tenía con el entonces alcalde, Urbano Santos.

La salida de la carretera de mi pick up tras dejar una curva en el kilómetro 36 de la carretera 57 y dar dos volteretas de mi camioneta, por el exceso de velocidad con que iba y el piso mojado por ligera llovizna, esa que le llaman “moja pendejos” no fue la causante, lo fue mi irresponsabilidad y desconsideración de meterle el clavo al acelerador.

Y, como se dice por ahí, el miedo no anda en burro, a partir de ese percance del que a Dios agradezco haber salido además del gran susto, con un ligero golpe en la frente al pegar contra el cristal delantero.

En la primera semana de este julio, tuve necesidad acudir a la clínica Uno del Seguro Social y saliendo a las 7 de la mañana de mi domicilio en bulevar Pedro Figueroa y hasta Victoria y Acuña, fui testigo de siete automovilistas que se pasaron el rojo del semáforo.

A diario tengo esa suerte de ver en cruceros el cruce por descuido o deliberadamente no respetando el rojo de los semáforos, como igual por mí acostumbrado camino tras concluir en mí trabajo y rumbo a la casa por todo el Venustiano, me siento ridículo ir a menos de 50 por hora que es la velocidad que marcan las señales instaladas a lo largo de esa arteria.

No faltan los claxon´s o las bruscas y hasta violentas rebasadas por el “viejo y lento conductor” que va adelante o sea yo, pero las tomo como llamadas a misa.

Isidro López Villarreal, edil de Saltillo, ha dicho que no va a echar reversa en su campaña para reordenar a los correlones que no entendemos con simples palabras y por tanto, seguirán las multas.

Por el contrario, el “preciso” de Saltillo ha manifestado que pondrá más video cámaras y antepone como justificación que gracias al programa citado se ha reducido considerablemente el número de accidentes e inclusive se han salvado no menos de 5 muertes por exceso de velocidad.

Si Chilo, no se echará para atrás ni va a rebajar las multas y menos perdonarlas, ¿qué hacer?.

Al menos este su columnista y servidor, tiene decidido que hacer: Manejar a la velocidad que me indican las señales aunque me la “rayen” por ir tan despacio, pero no quiero engrosar las filas de las “víctimas” de lo que se ha dicho es un programa “recaudatorio”. Solo hay dos caminos, respetar las leyes y bajarle al acelerador, para que le buscan seis patas al gato si solo tiene cuatro. (www.intersip.org)