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Carlos Robles

Es como la levadura

No pasa día sin que Los medios de comunicación den cuenta de la más mínima y hasta la macro corruptela de dimensiones extraordinarias, principalmente y por desgracia predominan estos ilícitos en el sector gubernamental y político.

Mi Columna

Es como la levadura

Por Carlos Robles Nava

No pasa día sin que Los medios de comunicación den cuenta de la más mínima y hasta la macro corruptela de dimensiones extraordinarias, principalmente y por desgracia predominan estos ilícitos en el sector gubernamental y político.

Igual no transcurre un día sin que uno de los jerarcas de tal o cual partido político o bien el propio Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, igualmente algún gobernador, alcalde, legislador de cualquier nivel y hasta autoridades policiacas nos hablen de transparencia y de combate a las acciones de corrupción.

Lamentablemente nada sucede, pues siguen apareciendo y no paran las corruptelas de todo tipo como tampoco dejan de ser letanía o simples palabras en esos hipócritas discursos y declaraciones a la prensa de muchos servidores públicos respecto a la tan cacareada transparencia y dizque los avances en las cuentas “más claras” que el agua, aunque no aclaran si de un manantial o de cualquier drenaje por el pestilente olor no ha pudrición, sino a raterías.

La corrupción en México es justo como la levadura, entre más la mueven, más se infla y eso es lo que estamos viviendo los mexicanos, porque entre más se habla de que se combatirán las corruptelas y que ya hay o habrá transparencia en los manejos gubernamentales, particularmente tratándose de recursos públicos, surgen más sucios negocios y se incrementan éstos en un sinfín de modalidades.

Lo nuevo que es terrible y da solo una mínima muestra de lo que es el ingenio y audacia de los mexicanos, sin importar el número de quienes cometen las corruptelas.

No terminamos de digerir el macro fraude cometido en perjuicio del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, BANOBRAS, que como paraestatal recibe y maneja dineros públicos para los créditos que otorga y ya nos están informando de la ilícita actividad de dos audaces sujetos que sin ser activos de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, metían mano y se servían con la cuchara grande para cometer estafas, fraudes y toda ratería que se les venía en mente, distorsionando o alterando los expedientes del “cliente” que les pedía el “favor” para aligerar los cargos.

Respecto a BANOBRAS, información de la que ya han dado cuenta los medios, la semana pasada fue detenido en el aeropuerto del Distrito Federal, José Antonio Álvarez del Castillo Gómez, por un fraude de 91 millones 413 dólares prestados por BANOBRAS a efecto de destinarse a financiar contratos asignados por el área de exploración y producción de PEMEX y protegidos por Álvarez del Castillo Gómez, con el avalúo falsificado de dos inmuebles.

El defraudador de BANOBRAS, jamás dio ni un solo abono al préstamo, por lo que BANOBRAS inició una investigación en su interior y encontró complicidad de siete más funcionarios de BANOBRAS que dieron el visto bueno a los documentos falsificados.

Lo último sobre corruptelas, surgió debido a que dos tipos contaban con la protección de gente de la Procuraduría del D.F., pues sin ser éstos ministerios públicos y menos abogados, pero lo peor tan siquiera empleados de la Procu del DeFe, metían mano en esa oficina para revisar expedientes, realizar diligencias, tomar declaraciones y lo peor manipular averiguaciones previas de expedientes de acusados de diferentes delitos.

Estas maniobras ilícitas las cometían Luis Miguel Aguilar Kumal y David Varona Guerra, en complicidad de las agencias del Ministerio Público en donde “operaban” los dos sujetos para delinquir gracias a la protección y facilidades que les daban los Agentes del Ministerio Público, en donde se desenvolvían como “Juan por su casa”, insisto, sin ser empleados.

Sus encubridores y cómplices eran los mismos titulares de esas agencias del M.P., de nombre Silvia Medina Saldivar y Rolando Rodríguez.

A raíz de este caso, salió a la luz pública que los dos individuos que sin pertenecer a la Procu del D.F., se desempeñaran como si fueran, que desde hace tiempo eran “16” clave usada por la policía para indicar que eran “madrinas” y que esta modalidad de corrupción no es nueva, pues lleva años y años practicándose en esa Procuraduría.

En qué país estamos, claro, en México en donde todo se puede hacer. (www.intersip.org)